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Viernes , 22.03.2019 / 08:07 Hoy

Ojo por ojo

AMLO y el odio

Álvaro Cueva

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Ya está en cartelera una película que quiero que vaya a ver. Se llama Corazón borrado y es fundamental porque trata de algo terrible que está pasando en México: Los Ecosig.

¿Qué es esto? Los esfuerzos para corregir la orientación sexual e identidad de género de las personas LGBTI+, las supuestas terapias que hacen que las lesbianas, los gays, los bisexuales, los transgéneros y los intersexuales “se corrijan”.

La película es espectacular, se encuentra disponible en las mejores salas de todo México. Es tan buena que estuvo nominada en dos categorías diferentes a los Golden Globes y goza de un reparto inmejorable encabezado por grandes figuras ganadoras del Oscar como Nicole Kidman y Russell Crowe.

¿Por qué le estoy pidiendo que la vea? Porque más allá de que vale la pena como experiencia cinematográfica, viene al caso con algunas de las peores noticias que han circulado en nuestro país en los últimos meses.

Y porque en términos formales no existe herramienta de comunicación más poderosa que la ficción. Si usted y sus hijos se quieren educar, si quieren entender, si quieren discutir, tienen que ver producciones como ésta.

Las “clínicas”, “parroquias” y “centros de rehabilitación” que dicen que curan la homosexualidad están consideradas por organismos como la ONU y la Asociación Americana de Psiquiatría y Psicología como espacios antiéticos que, lejos de “ayudar”, pueden llegar a dañar la salud mental de sus “pacientes”, de sus “fieles”.

Esto que aparentemente es tan bonito, tan cristiano y tan eficiente, es en realidad algo tan negativo, tan peligroso y tan dañino que, más allá del fraude, constituye un discurso de odio, está tipificado como tortura y está prohibido por ley en muchos lugares del mundo como Suiza, Brasil y Argentina.

La homosexualidad dejó de ser considerada como una enfermedad en 1973. Pensar que ser homosexual está mal es tan aberrante como suponer que los zurdos están poseídos por el diablo.

Ni siquiera estamos hablando de un sentimiento. Esto es una orientación sexual, algo que merece respeto y que científicamente no se puede modificar. No se cura. El daño que le han hecho personalidades como Mauricio Clark al utilizar su popularidad para promover los Ecosig, en otras partes del mundo sería considerado como un delito.

La razón es muy simple: es un atentado contra los derechos humanos, un acto de promoción del odio y la ignorancia, ejercicios que contribuyen a sembrar la ansiedad, la inseguridad y el miedo a ser rechazado por muchos muy importantes sectores de la sociedad.

No existen los Ecosig ni amorosos ni respetuosos. No se deje engañar. Estos lugares lo van a perjudicar, van a dañar a sus hijos. El verdadero amor, el verdadero respeto, está en aceptar a las personas como son, en apoyarlos en sus decisiones. No se confunda.

El Estado mexicano tiene que intervenir ya en esto, comenzando por Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué? Porque estamos hablando de una violación a los derechos humanos. Punto.

El 4 de octubre de 2018 se presentó en el Senado la primera iniciativa de reformas que busca legislar y proteger a la comunidad LGBTI+ de los Ecosig.

Por favor corra a ver ya Corazón borrado. No más Ecosig. No más.

@AlvaroCueva

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