¿Por qué si muchos sabemos que el programa Una familia de diez es bueno, sí millones de mexicanos estábamos esperando sus nuevos capítulos y si Jorge Ortiz de Pinedo es garantía de éxito, tuvieron que pasar más de 11 años entre la temporada uno y la dos de este concepto?
¿En qué otra parte del mundo una televisora le puede hacer semejante grosería a su público sin que nadie diga nada? ¿En qué otro país, los actores, directores, escritores y productores de una serie, pueden soportar, sin chistar, una falta de respeto tan clara, tan obvia? Solo en México.
No tengo ningún problema con los nuevos capítulos de Una familia de diez. Seguramente usted, como miles de personas, los comenzó a ver con inmensa satisfacción la noche del domingo pasado antes del estreno de ¿Quién es la máscara? Mi problema es que la verdadera nota atrás de esto es la cerrazón de Televisa para tener éxito, para darle gusto a sus audiencias, para vender publicidad, para aprovechar a su talento de casa, para permitir que esto fluya como fluía en los 90, en los 80, en los 70. Es como un ejercicio de autosabotaje. Estoy muy molesto. Usted lo vio: ¿Dónde estuvo la megacampaña publicitaria? ¿Cuántos programas especiales se le hicieron a Jorge Ortiz de Pinedo, figura emblemática de Televisa, como los que le hicieron a Luis Miguel, la serie, que es de Netflix?
No es que uno quiera pensar cosas raras. Es que aquí están pasando cosas raras.
Una familia de diez es magnífica. ¿Por qué Televisa no apoya lo magnífico? ¿Por qué Televisa insiste en tratar mal a su gente y a su público? ¡Por qué!
El otro regreso
No me gusta jugar a la guerra de las televisoras, pero hay momentos en que esto es inevitable. Hablemos de la llegada de la temporada tres de Rosario Tijeras la noche del domingo pasado a Azteca 7. Vamos a decirnos la verdad: TV Azteca está muy quemada en el terreno de la ficción. Ya no le hemos visto ni telenovelas, ni programas tipo Lo que callamos las mujeres ni nada de nada y cuando saca emisiones como María Magdalena, las programa y desprograma como para morirse de la decepción. ¿Qué hicieron estos señores para el estreno de la nueva temporada de Rosario Tijeras? Exactamente lo que no hizo Televisa con Una familia de diez. Tiraron toda la carne al asador.
Primero, colocaron este título justo donde están sus fanáticos: en Azteca 7. Luego, calentaron el ambiente con cualquier cantidad de resúmenes, anuncios y eventos de prensa. Posteriormente, programaron el lanzamiento como los dioses sacando aquello en un maratón de tres capítulos arropado entre mil y un estímulos positivos como la transmisión del clásico Blanca Nieves de Walt Disney.
¿Sí entiende la diferencia? A lo mejor Tv Azteca no tiene la tradición que tiene Televisa a la hora de la ficción ni cuenta con leyendas vivientes del espectáculo nacional como Ortiz de Pinedo, pero le echa ganas y el resultado fue un cañonazo indiscutible. Estamos felices: el público, los actores, los anunciantes, las redes sociales. Así es como se tienen que hacer las cosas. Por si no fuera suficiente, lo nuevo de Rosario Tijeras, en su esquema, está fabuloso. Luche por verlo. Le va a encantar. De veras que sí.
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