Se acaba de estrenar en PrimeVideo una serie documental imperdible. Me queda claro que no le va a salir en automático porque esa plataforma es muy poco amigable con sus lanzamientos pero le suplico que las busque.
Se llama “Sabores de libertad” y es tan bonita, que me hizo llorar.
Es como “Libre de reír” pero en versión gastronómica.
“Libre de reír” era un “reality show” en donde Sofía Niño de Rivera cambiaba la vida de la gente en un reclusorio dándole clases de “stand up comedy”.
“Sabores de libertad” es un “reality show” en donde los chefs más famosos de México le cambian la vida a la gente que está en la cárcel dándole clases de cocina.
¿Cuál es la diferencia? Que aquí cada capítulo cuenta una historia de una persona diferente con un chef diferente.
¿Cuál es la nota? Que por primera vez en la muy rica historia del espectáculo nacional, la gastronomía es utilizada como un símbolo de reinserción social.
Vi el capítulo del gran Aquiles Chávez y floté, pero cuando llegué al de Mariano Sandoval volé, volé y volé como seguramente le pasó a Ricardo, su aprendiz en la cárcel.
Mariano es, objetivamente, el mejor conductor de contenidos de cocina de todo este país, el que conecta lo mismo con la élite que con el pueblo.
Lo que pasó ahí con ese “tamalito” fue un auténtico acto de amor. Nos sanó a muchos. ¡Gracias! ¡Felicidades!
Felicidades a todas y a todos los que hicieron posible esta muy fina producción internacional. Especialmente ahora que la gastronomía se está utilizando para fines oscuros.
Luche con todas sus fuerzas por ver “Sabores en libertad” en PrimeVideo. Le va a gustar. De veras que sí.
SORPRESA
Disney+ se voló la barda trayendo a México “Rooster Fighter”.
¿Qué es esto? Una animación japonesa que reta nuestra capacidad de asombro.
¿Por qué? Porque su protagonista no son unas guerreras cósmicas, un niño poseído o un ejército cazador de demonios. ¡Es un gallo! Sí, un gallo. Un gallo de pelea. ¡Ki ki ri kí!
Ojo: no es parodia. No es comedia. Es en serio. Ese gallo, que tiene una vida sexual envidiable, debe salvar a la humanidad peleando contra unos monstruos tipo Godzilla súper alucinantes.
No sabe usted qué experiencia tan más emocionante, adictiva y positiva con una super producción del más alto nivel en tiempos donde no cualquiera compite con las animaciones de los videojuegos.
¿Cuál es la nota? Que las japonesas y los japoneses nos están demostrando que lo más básico, que lo más sencillo, que lo que ya ni siquiera volteamos a ver, es lo mejor.
Ese gallo nos enseña que no importa nuestro tamaño ni nuestra posición social. Que todas y todos somos capaces de superar los peores obstáculos. Que todas y todos podemos ganar.
Hay mucha diversión detrás de “Rooster Fighter” pero también muchas reflexiones que tienen que ver con la justicia, con los adultos mayores y hasta con lo que comemos.
Cuando pueda, deténgase a observar a los monstruos. No se trata de entidades malignas y ya. Son la representación simbólica de nuestras frustraciones como lo del “informe de actividades” del capítulo uno.
Esto es muy bueno. Es muy diferente. Está lleno de lo que más necesitamos: valores.
Luche con todas sus fuerzas por ver “Rooster Fighter” en Disney+. Le va a gustar. De veras que sí.