Seguramente usted, como yo, ya vio Rompan todo en Netflix. Creo que es uno de los eventos mediáticos más importantes de la joven historia de los sistemas de distribución de contenidos en línea.
¿Por qué? Porque este proyecto le está quitando una de las pocas oportunidades de hacer negocios que todavía le quedaban a la televisión abierta de México y del mundo.
Le explico: en los últimos años, con la aparición de compañías como Netflix, se dio un muy interesante proceso de redefinición de cada una de las ventanas que integran la industria de la televisión.
La televisión abierta privada nacional, que durante muchas décadas fue la distribuidora de todo, se fue quedando cada vez con menos posibilidades de brillar.
Entre lo poco que le quedó podemos mencionar las noticias, los deportes y cierto tipo de programas de investigación periodística del mundo del espectáculo como Homenaje de Multimedios Televisión o En sus batallas de Azteca Uno.
Rompan todo es, para acabar pronto, como estos dos programas o, como en su momento Historias engarzadas y La historia detrás del mito, pero en versión Netflix.
¿Y? Pues nada qué ver en cuanto a apertura editorial, poder de convocatoria, producción y presupuestos entre lo que Netflix nos está ofreciendo y lo poquito que nos está dando la televisión abierta.
Cuando En sus batallas está buscando a terceras personas para que hablen de una luminaria, Netflix ya fue y vino con la más importante de las estrellas, viajó de Monterrey a Buenos Aires, contrató a los mejores cineastas y dijo lo que otros, por mil insólitas razones, no pueden.
Rompan todo, la historia del rock en América Latina es lo que ninguna, absolutamente ninguna televisora abierta podría llegar a hacer hoy.
¿Cuál es la nota? Que cualquiera de estos programas nacionales, a partir de ahora, una producción de segunda como las telenovelas frente a las series. Netflix lo volvió a hacer. Qué duro para la tele abierta, ¿no?
Seguramente usted, como yo, ya vio Rompan todo y si no, luche por verla ya, completa. Es buenísima. Jamás habíamos visto algo igual. ¡Felicidades!
Cambiando de tema y a propósito de conceptos revolucionarios, ¿se acuerda que alguna vez le escribí de una serie mexicana hecha para IGTV por gente increíblemente talentosa como Gloria Aura y Luis Carlos Muñoz?
Se llama Dulce Match y yo la admiro mucho por su frescura, por su sentido del humor y porque entre broma y broma dice cosas muy ciertas de la gente y de las relaciones sentimentales en la actualidad.
Por si esto no fuera suficiente, tiene un reparto de primera, una producción como de serie internacional y el respaldo de muchas muy importantes marcas comerciales.
¿Por qué le estoy diciendo esto? Porque desde hace varias semanas salió la temporada dos y yo me retuerzo de placer cada vez que suben los capítulos.
La siento mil veces más sólida, chistosa, crítica e irreverente que la primera temporada (y mire que era magnífica), tiene importantes aportaciones musicales y actuaciones especiales muy atractivas, lo cual es todavía más emocionante si consideramos que se filmó durante la pandemia con sana distancia.
Acépteme un consejo, métase ya al IGTV de @DulceMatch y gócela. Le va a gustar. De veras que sí.
alvaro.cueva@milenio.com