Pocas veces me he reído tanto como con el capítulo uno de la serie Julia vs. Julia, que se transmitió el martes pasado, después de las 23:00, en Las Estrellas.
¿Por qué? Porque es la primera vez, en años, que me enfrento a un concepto diseñado especialmente para las audiencias de este canal.
¿A qué me refiero con esto? A que los creadores de esta emisión, en lugar de creerse HBO, de alucinar con venderle a Netflix o de sentir vergüenza por trabajar para Emilio Azcárraga, hicieron su tarea, pensaron en el público y le rindieron un homenaje a Televisa.
¿En qué me baso para decirle esto? En una larga lista de asuntos que destacan cuando uno se sienta a disfrutar de este programa. Voy a destacar dos: Primero, Julia vs. Julia es una ficción sobre el mundo de las telenovelas, de las telenovelas estilo Televisa. Y, segundo, su reparto está integrado casi por puras estrellas de esa compañía. Esto es precioso porque es un acto de reconocimiento, de certeza, de identidad.
¿Qué es lo que más le admiro a Julia vs. Julia? Su perfección cómica. Le voy a explicar: hay muchos tipos de comedia, pero el género, por definición, es crítico. De lo que se trata es de exponer nuestros vicios para que, a través de la risa, los exorcicemos, para que nos burlemos de nosotros mismos en una suerte de gran terapia dramática. Julia vs. Julia es una belleza de proyecto porque expone los vicios de Televisa, de las telenovelas y de la industria de la televisión para que, a través de la risa, todos nos liberemos. Dígame, por favor, si esto no es precioso.
Julia vs. Julia podría ser la amargura mediática del año, pero no, como es comedia, comedia perfecta, nos lleva hacia lo positivo, nos pone de buenas. ¡Gracias! Por si esto no fuera suficiente, me declaro enamorado de esta historia porque al mismo tiempo que toda la parte industrial, hay una propuesta humana.
Julia, la protagonista de esta joya, es una mujer que, por su edad y su entorno, vive lo que están viviendo millones de mujeres en México y en todas partes del mundo. Por tanto, aunque usted sea o no seguidor de Televisa, de las telenovelas o del mundo de la televisión, se va a identificar con este personaje magníficamente bien interpretado por la inmensa Consuelo Duval.
¡Qué bárbara! Consuelo está gloriosa pero no menos que Liliana Abud y Ruy Senderos. Liliana, que desde siempre ha sido una de las más grandes actrices y escritoras de Televisa, está de vuelta a cuadro con un papel lo suficientemente bueno como para permitirle desarmar a todos a su alrededor con tan solo una o dos frases.
Y Ruy, que tiene un talento inmenso, está dando clases de versatilidad al regresar, como pez en el agua, a la televisión humorística. Estamos ante un lanzamiento de lo más afortunado que incluye, entre otras aportaciones, un esquema de producción ciento por ciento cinematográfico, muy fresco, creativo.
Si no fuera por el horario y las groserías, le diría que estamos ante algo que triunfará aparatosamente, pero está demasiado tarde para que los amantes de las telenovelas, que no se desvelan y que cuidan mucho su lenguaje, lo conviertan en el cañonazo del año. ¿O usted qué opina? ¿A usted sí le gusta el horario y que los personajes hablen así?
alvaro.cueva@milenio.com