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Censura en Monterrey

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Nuevo León acaba de perder uno de sus contenidos culturales más relevantes. Especial
Nuevo León acaba de perder uno de sus contenidos culturales más relevantes. Especial


Atención Jorge Álvarez Máynez, presidente del partido Movimiento Ciudadano. Atención Samuel Alejandro García Sepúlveda, gobernador constitucional del estado de Nuevo León.

Quiero saber a qué están jugando. Esto fue censura. Esto fue personal. Esto es un atentado cultural imperdonable.

Hago un llamado a la comunidad artística y cultural de todo el país y muy especialmente a la de mi muy amado Monterrey para que tomen cartas en este asunto e impidan que se ponga peor.

Porque esta gente hoy le cortó la cabeza a alguien que tal vez no sintamos tan cercano, pero mañana se la podrían cortar a usted. Me la podrían cortar a mí.

¿De qué le estoy hablando? De un escándalo digno de “La mañanera del pueblo”.

¿Se acuerda usted de Cristina Pacheco? Ella inventó el periodismo urbano a finales de los años 70 en el Canal Once de José López Portillo con uno de los programas más importantes de toda la historia de la televisión mexicana: “Aquí nos tocó vivir”.

Todas y todos, hasta el día de hoy, amamos a la maestra Pacheco y veneramos su legado, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad declarado por la mismísima UNESCO. Así: de ese tamaño.

Cuando Cristina tuvo una diferencia con la dirección de Canal Once, en algún momento de su carrera, la comunidad artística y cultural de México protestó enérgicamente y aquel director fue tan caballero, tan responsable y tan profesional que corrigió lo que pudo haber sido un error histórico.

El asunto no sólo se resolvió, catapultó tanto a la maestra Pacheco como al canal del IPN.

México es todo México. Ninguna ciudad es superior o inferior a ninguna.

Le guste a quien le guste, le moleste a quien le moleste, Monterrey también es una capital cultural.

Allá también hay una televisora pública, el Canal 28, y desde hace más de 30 años un señor llamado Gerardo López Moya creó una propuesta de periodismo urbano francamente valiosa.

Gerardo es, para acabar pronto, la Cristina Pacheco de Nuevo León y así como doña Cristina se la pasó entregándole las cámaras y los micrófonos de Canal Once al pueblo de la Ciudad de México, don Gerardo se la ha pasado entregándole el Canal 28 a sus legítimas dueñas, a sus legítimos dueños: el pueblo de Monterrey.

¿Con qué? Con un programa muy hermoso titulado “Taller abierto”.

¿Por qué le estoy contando esto? Porque Roberta Carrillo Zambrano, la directora naranja del Canal 28, que hasta el día de hoy se ha negado a recibir al maestro López Moya, lo mandó despedir por haberse atrevido a criticar las políticas culturales de Nuevo León en sus redes sociales.

Y así, de un día para otro, borró 30 años de aportaciones.

¿Cómo le hizo para que no pareciera censura? Utilizó el argumento de que don Gerardo le salía muy caro.

¡Pues cuánto cobraba el conductor de “Taller abierto”! 8 mil pesos.

El gobernador de Nuevo León se gasta más en una comida con sus colaboradores de esas cuyas fotos luego aparecen en las redes sociales.

¿Entiende la magnitud de lo que le estoy diciendo? Trasládelo a Cristina Pacheco. ¿No es lo más injusto del mundo?

Nuevo León acaba de perder uno de sus contenidos culturales más relevantes, más sociales y más entrañables porque alguien, que estaba matando de hambre a un comunicador profesional, no le pareció un comentario en Facebook.

Pero espérese, se pone peor: yo no sé cómo sea en Monterrey hoy, pero el maestro López Moya no es un influencer que se haga rico con sus publicaciones, un periodista con 14 trabajos ni un millonario excéntrico que viva de sus rentas.

Vive de vender libros viejos, los fines de semana, en las calles del Barrio Antiguo de Monterrey. Se ayuda vendiendo tortas y tamales los lunes por las noches en una casa de la colonia Buenos Aires que le prestan unos amigos para hacer sus “lives”.

Pido justicia para Gerardo López Moya. Pido que le devuelvan su programa. Pido que le paguen un salario digno. Pido que “Taller abierto” vuelva, con él, a Canal 28 de Nuevo León.

Si un director de Canal Once pudo ser lo suficientemente caballero, responsable y profesional como para corregir lo que pudo haber sido un error histórico y salir ganando con lo que le pasó a Cristina Pacheco en algún momento de su carrera, no veo por qué la señora Carrillo Zambrano, Samuel García y Movimiento Ciudadano no puedan hacer lo mismo sino es que algo mejor. ¿O usted qué opina?


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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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