• Regístrate
Estás leyendo: Dos casos para los Hombres de Negro
Comparte esta noticia
Martes , 19.03.2019 / 09:53 Hoy

Fusilerías

Dos casos para los Hombres de Negro

Alfredo C. Villeda

Publicidad
Publicidad

Aracnofobia aparte, al fusilero le resulta imposible pasar por alto una escena específica de la película Hombres de Negro (Barry Sonnenfeld, 1997) –esa en que Tommy Lee Jones instruye a Will Smith en el arte de detectar extraterrestres atendiendo las notas de la prensa amarillista– con hallazgos científicos como los divulgados en fechas recientes: una abeja negra gigante que se creía extinta, en Indonesia, y una tarántula monumental en la Amazonia peruana.

Ambas especies pertenecen al filo de los artrópodos, palabra que viene del griego y significa “pata articulada”, aunque la abeja pertenece a la clase de los insectos (seis patas, dos antenas, dos alas en muchos casos) y la araña a la de los arácnidos (ocho patas, exoesqueleto, depredadora y con ocho ojos la mayoría). El origen de estos seres nos remite al Devónico inferior, hace 400 millones de años, y ya en el Carbonífero superior y Pérmico surgieron las alas y las tallas enormes.

Está documentado que existieron arácnidos, clase a la que pertenecen los escorpiones, con tamaños superiores a los 50 centímetros y de miriápodos, entre los que figuran los ciempiés, con extensión de un metro. Esas dimensiones eran posibles en aquellos tiempos por los niveles de oxígeno en la atmósfera, calculados en 35 por ciento, lo que favorecía el gigantismo a partir de un sistema traqueal especial, contra el 21 por ciento de nuestros días.

La mayoría de familias modernas de insectos ya existía en el Cretácico, hace 100 millones de años, y sobrevivió a la extinción masiva que desencadenó un meteorito en lo que hoy es Yucatán hace 65 millones de años. Mientras evolucionaban vieron nacer y desaparecer a los dinosaurios. Las abejas representan hoy un grupo con 20 mil especies y un tamaño no mayor a un centímetro y medio. Al menos eso se creía hasta hace un par de semanas, cuando se dio a conocer la resurrección de Megachile Pluto.

También conocido como abeja de Wallace por el apellido de su descubridor, este insecto negro, de fuertes mandíbulas y seis centímetros de largo (cuatro veces el tamaño del resto de su clase), no era visto desde 1981, cuando se le declaró extinto, hasta que el fotógrafo Clay Bolt fotografió y capturó una hembra en las islas Molucas, formidable criatura a la que describió como “un bulldog volador”.

A miles y miles de kilómetros de ahí, en la profunda Amazonia peruana, investigadores de la Universidad de Michigan grabaron una escena insólita: una tarántula “del tamaño de un plato” devorando una zarigüeya. Hay documentación visual previa sobre ataques arácnidos a serpientes, ranas, ratones y aun a sus iguales, pues cunde el canibalismo en su clase, pero jamás a un marsupial.

La talla equivalente a “un plato” y su comparación con el tamaño de la presa, como se aprecia en el video, nos hace pensar en 30 centímetros y más de 100 gramos, con lo que puede tratarse de una tarántula Goliat.

Dos casos para los Hombres de Negro.

@acvilleda

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.