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Domingo , 21.04.2019 / 13:35 Hoy

Apuntes pedagógicos

Nuestra educación en 2016: debates y pendientes

Alfonso Torres Hernández

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Se termina un año más y la tan prometida y ansiada reforma a las escuelas Normales no llega. ¿Cuáles son las razones de esta gran omisión? Han pasado dos procesos de consulta y cientos de reuniones sobre el tema desde 2013 y no hay nada concreto. ¿Cuál es lugar que la política educativa le da a la formación de docentes entonces? ¿Qué atención le merece a las autoridades educativas la formación de los futuros maestros? Si bien sabemos de la complejidad que esto representa, es más complejo aún transitar en el acontecer cotidiano de vida institucional y académica sin la orientación de una política integral que atienda el asunto con puntualidad. ¿Es tan difícil comprender que la formación de maestros es pieza clave en cualquier política de reforma educativa?

Por otra parte, el desarrollo profesional de docentes paso de ser una gran artífice la reforma actual, en el mes de abril a ser un asunto menor al reducirle su presupuesto en más del 50%. Una oferta educativa de formación, en su mayoría carente de diagnóstico de necesidades de formación. Formación continua a la carta. Que los docentes establezcan sus propias "rutas formativas". ¿Con base en qué? ¿En lo que quieren, en lo qué pueden, en lo qué necesitan o en lo que deben? ¿En línea? ¿Y la riqueza de la relación cara a cara? No, la formación continua, desde mi particular punto de vista, debe tener espacios presenciales, si, ahí donde los maestros respiramos las problemáticas educativas, las miramos y las verbalizamos. La formación continua debe orientarse y articularse en función del currículum vigente y las prácticas. Hoy existen miles de ofertas y espacios de formación para los docentes, sin embargo es pertinente preguntarnos ¿Por qué entonces seguimos padeciendo de prácticas pedagógicas tan limitadas? ¿Por qué los resultados educativos de distintas evaluaciones nos indican que los problemas siguen o incluso, se han agudizado? La evaluación docente, tan debatida y cuestionada en 2015. Paso casi desapercibida en 2016. De la vergüenza de una política de evaluación rechazada por los maestros, cuestionada por investigadores y académicos, y mal entendida por las autoridades educativas, al extremo de militarizarla, la evaluación de docentes sufrió un estancamiento en este año. Entre la incertidumbre de su pertinencia y utilidad, y la inoperancia como parte de una política de desarrollo profesional, tuvo que ser reorientada de tal manera que termino por confundirse en el mar de políticas inconclusas del presente sexenio.

El nuevo modelo educativo para la educación obligatoria, básica y media superior, no significo más que una política demasiada limitada para analizar y debatir un asunto tan importante como la educación. Los foros de discusión se plantearon con temas ad hoc para justificar la serie de estrategias de políticas educativas implementadas desde 2013. Y qué decir de la consulta en línea, con planteamientos alejados de la realidad y de las necesidades de alumnos y docentes. De igual manera, la forma de "hacer participar" a los docentes, fueron los Consejos Técnicos Escolares, más como espacios de legitimación que como generadores de análisis y debate. Como colofón a ello, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), encargado del análisis e integración de las propuestas, ha sido evidenciado en su cercanía con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), es decir, un espacio más de legitimación de las políticas educativas actuales. ¿Esto es un indicador que la economía dicta las políticas educativas? Bueno, tal vez eso lo sabemos desde hace mucho. Entonces la pregunta es ¿si los criterios de la economía mundial serán trasladados al currículum y nuevo modelo educativo que se anuncia?

Otros asuntos dejaron huella en 2016. La corrección de Andrea, una alumna de primaria, a la pronunciación del Secretario de Educación Pública sobre la palabra "leer". Que finalmente no es la corrección, sino lo que implica. La expresión de que la educación pública está en manos de políticos de paso y no de verdaderos estadistas educativos. Políticos que piensan en "reconcentrar escuelas", teniendo como argumento que la dispersión geográfica de las escuelas tiene que ver con resultados educativos, sin pensar en las omisiones de atención que por décadas ha tenido la SEP con la educación rural. No, las escuelas rurales, las multigrado, la educación rural en general, así como de zonas de marginación o de colonias marginadas en el medio urbano, deben ser apoyadas institucionalmente con equipamiento e infraestructura. Los docentes deber ser formados acorde a las necesidades profesionales que se les presenten en estos medios. ¿Por qué no pensar en políticas integrales para fortalecer la educación rural? ¿Por qué no hacer un replanteamiento del presupuesto de egresos y destinarlo a las necesidades educativas más agudas?

Para finalizar, los resultados del Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA), son la expresión y resultado de lo equivocado de la determinación de la economía sobre la educación. Los procesos pedagógicos deben evaluarse en su esencia y en su contexto. Revisar y cambiar el modelo curricular es un paso necesario. Transitar hacia un modelo educativo integral, humanista, democrático, progresista y socialmente problematizado, es una condición necesaria para mirar las evaluaciones internacionales desde otro lugar. Las condiciones educativas actuales de México, con evaluaciones como PISA, ofrecerán siempre los mismos resultados, o sea, los últimos lugares.

torresama@yahoo.com.mx

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