La visita de supervisión escolar

  • La visita de supervisión escolar
  • Editorial Milenio

Las acciones que se establecen actualmente en diversos documentos referidos a la gestión institucional y escolar, apuntan a lograr una mayor calidad y cobertura en cada uno de los ámbitos del sistema educativo nacional. En este sentido, no son ajenas las funciones que desarrollan los supervisores de educación básica, las cuales deben guardar estrecha relación con las nuevas concepciones, actitudes y conocimientos que actualmente presentan los docentes.

La supervisión escolar entonces, como la instancia de enlace entre la autoridad educativa y los docentes, así como de representación en el nivel de zona escolar de la autoridad educativa, ha visto modificadas algunas de sus prácticas, en razón a las distintas estrategias que se han implementado, principalmente en el orden técnico-pedagógico, siempre en la búsqueda de reorientar el papel del supervisor escolar hacia un campo más de asesoría y apoyo pedagógico, que al de fiscalización y vigilancia que los ha caracterizado desde varias décadas.

El trabajo pedagógico del supervisor escolar gira en torno a dos acciones básicas, que si bien se presentan por separado, en su esencia están estrechamente ligadas, por un lado, las reuniones de maestros (incluyendo las de Consejo Técnico), y por otro las visitas de supervisión a las escuelas y grupos específicamente.

La atención puesta a las visitas de supervisión a las escuelas y grupos va en función a considerar que son el punto de partida para discusiones académicas posteriores, o al menos así se pensaría, las cuales tienen su espacio en las reuniones de Consejo Técnico de zona y escuela. Particularmente, en una visita de supervisión, existe la intención de buscar un equilibrio entre las cuestiones pedagógicas y las administrativas, es decir, la búsqueda de responder a una nivelación entre la función sustantiva y la de apoyo, situación que en su desarrollo no ha sido lo suficientemente entendida por los supervisores escolares, que parece ser sigue centralizada en el orden administrativo, orientada a la fiscalización y vigilancia. Lo anterior se explica por la naturaleza de su función.

Es preciso reconocer que las visitas de supervisión no son aisladas de los demás procedimientos administrativos, sino más bien parecen imbricadas con ellos. Por otra parte, la visita de supervisión ha sido desde siempre la posibilidad de que el supervisor se "encuentre" con los directores, maestros, alumnos y padres de familia de la comunidad. Rechazada por unos y exigida por otros, se convierte en un espacio de polémica donde el centro de la discusión parece ser la actitud del supervisor durante el desarrollo de la visita, pero que finalmente le permite lo que ningún otro procedimiento, el involucrarse directamente en la vida cotidiana de las escuelas. Conocer la problemática cotidiana alude al conocimiento de las relaciones entre maestros, el trabajo del maestro frente a su grupo, las relaciones con la comunidad escolar, las condiciones materiales de la escuela, sus carencias, limitaciones y posibilidades, le permite también que los maestros lo conozcan como supervisor y como "compañero", como muchos de ellos lo perciben. El Manual del Supervisor de Zona de 1987 menciona que "las visitas a los planteles representan una de las principales actividades del Supervisor para desarrollar sus funciones técnico-pedagógicas y técnico-administrativas, a través de las cuales se establece un contacto directo con todos los elementos de la comunidad educativa; permite, a partir de las observaciones realizadas, conocer la situación de cada plantel, lo que le da la posibilidad de proporcionar las orientaciones pertinentes y ejercer plenamente sus responsabilidades de promoción, orientación, asesoría, enlace, verificación y evaluación" (SEP:1987:175).

Desde esta perspectiva es como se puede visualizar las implicaciones que trae consigo una visita, y que no se quedan únicamente en el momento de su desarrollo, sino que los resultados obtenidos son una base para la reorientación de acciones programadas, además de que lo lleva a un conocimiento más cercano sobre aquello que va a orientar, o más aún, las posibilidades de llevar la problemática a discusión en el seno del Consejo Técnico.

Para un mayor acercamiento a conocer la situación de los planteles escolares, el Supervisor debe realizar primeramente al inicio del ciclo escolar una visita de carácter diagnóstico, enfocada principalmente a conocer el estado inicial con el que cuentan las escuelas y las condiciones de trabajo docente en lo general. Por otra parte, en el trayecto del curso escolar, se realizarán visitas de carácter formativo, para dar seguimiento y apoyo a diferentes aspectos de orden administrativo y pedagógico.

Derivado de lo correspondiente a ambos tipos de visita, la atención, como se ha mencionado, debe centrase en los aspectos que permitan una intervención del supervisor para mejorar la gestión, lo administrativo y lo pedagógico en las funciones de directivos y docentes. Es decir, la lógica de la función supervisora en una visita a las escuelas debe ser integral, lo que le permitirá una posicionarse en una doble faceta: como autoridad educativa pero también como un actor con presencia académica que conoce el asunto educativo y pedagógico para orientar a los directores y maestros.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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