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Jueves , 25.04.2019 / 14:27 Hoy

Apuntes pedagógicos

El SNTE: encuesta tardía y reducida

Alfonso Torres Hernández

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En el ámbito de la política sindical se le advierte como un “acto de desesperación, tardío y reducido”, me refiero a la Consulta para la construcción del Pliego Nacional de Demandas 2019 que el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE) ha desplegado en su distintas Secciones. La encuesta, como instrumento de consulta, se plantea a través de ocho interrogantes en tres bloques: salario y prestaciones, derechos laborales y derechos profesionales. En pocos días, la encuesta ha enfrentado el rechazo de los maestros que reclaman a su sindicato la complicidad, indiferencia y olvido en la reforma educativa peñista, y creo que con justa razón. El daño a la profesión docente no se repara con encuestas sino con una participación política más pensada que se refleje en la mejora integral de las condiciones laborales, institucionales, profesionales y sindicales.

La conflictividad que se vive actualmente en el ámbito magisterial, caracterizada por una lucha por el poder de la dirigencia sindical más que por construir una nueva cultura sindical, nos hace pensar que aún estamos lejos de un proceso claro de recomposición sindical que permita la emergencia de nuevos actores y la construcción de un proyecto ideológico y político que acompañe la transformación de la sociedad que aspiramos. Esta lucha por el poder y acciones improvisadas como la “encuesta”, sólo han generado encono y ambigüedad en la prospectiva laboral y en la acción colectiva que se puede desarrollar.

La “encuesta” se presenta como una estrategia más en sentido reactivo a la posibilidad de pérdida del poder sindical más que un reflejo de una posición política e ideológica. Y efectivamente la pregunta ¿y por qué hasta ahora? cobra sentido en la molestia acumulada de los maestros en los últimos años.

La “encuesta” es la consecuencia de una cultura sindical que por siempre ha caracterizado al SNTE. Una cultura sindical que se despliega cotidianamente en centros de trabajo y delegaciones con prácticas charriles que violentan los derechos laborales. Una cultura sindical que se sintetiza en el corporativismo estatal, cuya esencia es la complicidad con políticas laborales y educativas que perjudican al magisterio. Pero también, la “encuesta” es consecuencia de que los Congresos Seccionales y Nacionales se desarrollen con sentido electorero y no en el análisis, discusión y construcción de un proyecto sindical.

Las interrogantes de la “encuesta”, además de simples, ambiguas y genéricas, son reducidas para sintetizar toda la problemática magisterial que se vive. O bien, algunas llegando al absurdo de preguntarle al maestro qué derechos laborales se deben reafirmar, como si en cuestión de derechos ganados tuviéramos que elegir.

El SNTE debe transitar en sus prácticas, en su cultura y en su posición política. La asunción de un partido político al gobierno, diferente a los que por 75 años ha estado apegado y corporativizado, representa un momento coyuntural para explorar nuevas formas de organización sindical. El voto universal, secreto y directo, que hemos ponderado por más de veinte años, es una vía, pero debe acompañarse de la redistribución de las cuotas sindicales, de un proyecto sindical incluyente y democrático, además de procesos de transparencia de toda la acción sindical. Y en todo ello, la “encuesta”, planteada como estrategia única, no tiene cabida.

torresama@yahoo.com.mx

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