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Domingo , 19.05.2019 / 05:44 Hoy

Columna de Alejandro Cortés González-Báez

Diccionario casero (2)

Alejandro Cortés González-Báez

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Obediencia: Hermosa y fundamental virtud que permite buscar el bien de la familia en su conjunto, donde todos colaboran en formas distintas: los padres mandando y los hijos obedeciendo.

Orgullo: Salitre del alma que puede destruir hasta lo que más queremos.

Papá: Cimiento familiar, fortaleza; alguien que con su conducta habitual educa por cariño, jamás por temor; y de quien los suyos se sienten orgullosos siempre.

Peatón: Persona que vale tanto como el automovilista, con la única diferencia de que se encuentra en franca desventaja de protección.

Personas del servicio: Parte de la familia, sobre la que los señores de la casa tienen responsabilidades serias, y que merecen el respeto de todos en el hogar.

Pleitos: Ajuste de divergencias, que debe regirse como el boxeo olímpico, con un máximo de tres rounds de dos minutos cada uno de pelea limpia, y donde al terminar siguen siendo amigos.

Problemas económicos: Situaciones que por fortuna lo único que se necesita para resolverlas es dinero.

Razón: Lo que debería regir el comportamiento humano.

Reflexión: Actividad previa a todo lo que consideramos importante.

Risa: Manifestación de alegría, aunque con frecuencia es símbolo de lo contrario.

Sentimiento: Lo que muchos argumentan para justificar todo tipo de conducta, sin importar su adecuación a la ley natural.

Silencio: Ambiente que favorece la meditación y por lo tanto nos enriquece. En otro sentido, el silencio puede ser manifestación de amor, en cuanto nos lleva a respetar la intimidad de los demás y sus "malos ratos".

Soledad: Situación que conviene procurar de vez en cuando para poder hacer un balance de nuestra vida; pero que al igual que un yeso en un brazo fracturado, habrá que evitar lo antes posible, pues puede atrofiar la felicidad.

Suegra: Persona a quien se le debe el ser del ser más querido.

Sufrimiento: Realidad inevitable que prueba las verdaderas virtudes, y que nos permite acompañar al Hijo de Dios en su pasión.

Teléfono: Aparato de comunicación para ser utilizado en un máximo de tres minutos.

Televisión: Estupendo instrumento que nos abre el mundo entero; pero que tiene inconvenientes, y al que es necesario vigilar, como si se tuviera un arma de fuego cargada dentro de la casa.

Tristeza: Enfermedad del alma que se cura con dos ratos de plática con nuestro Padre Dios; una buena dosis de olvido de sí mismo, disuelto en un vaso de preocupación por los demás; y ocho horas de sueño al día.

Travesuras: Encantadoras ocurrencias que deberían hacer padres e hijos juntos.

Unidad: Vínculo que garantiza la sobrevivencia, y fortalece las debilidades individuales.

Vanidad: Pintura que se cae sola. Adorno falso de nuestras miserias.

Valores: Principios del actuar, que deben ir acordes con nuestra naturaleza humana; con nuestra vinculación a la familia y el amor a nuestro país.

Vecinos: Personas –con toda la importancia que esto conlleva– a las que hemos de conocer para poderlas servir, ya que son una parte importante de nuestra realidad.

Virtudes: Hábitos morales positivos que nos indican lo que realmente valemos.


www.padrealejandro.com

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