Por: Diego Ramírez Martín del Campo
Ilustración: David Peón, cortesía de Nexos
En 2015, el Dr. Martin S. Banks, investigador en ciencias visuales y optometría y su equipo, publicaron un artículo en la revista Science Advances en el que compararon la forma de las pupilas de 214 animales terrestres con el objetivo de encontrar alguna relación entre su forma y modo de vida. El estudio se centró en cuatro formas de pupilas: circulares, subcirculares, verticales y horizontales, aunque la mayoría de las conclusiones están enfocadas en las verticales y horizontales. Todas las formas fueron posteriormente contrastadas con el patrón de sueño y el método de obtención de alimento de los animales estudiados, y el resultado fue una correlación bastante clara. La forma de las pupilas, en efecto, está fuertemente relacionada con la hora del día en la que estos animales se encuentran activos, y en particular con el método de alimentación. Tomemos de ejemplo una vez más a nuestro gato doméstico. Ojos verticales (a los cuales, debo admitir con mucha emoción, descubrí que los autores se refieren a ellos ocasionalmente como slit pupils o, en español, ojos de rendija), polifásicos y feroces cazadores de emboscada. Animales de mismas prácticas y pupilas son: el zorro rojo y el ártico, así como los fosas y las serpientes boca de algodón.