Por: Ricardo de la Peña
Ilustración: Víctor Solís, cortesía de Nexos
La propuesta de reforma supone un desfase entre los asientos que lograría cada participante en una elección en las dos distintas Cámaras que integran el Legislativo federal, dándose una menor fragmentación de los asientos en partidos mayores en el Senado en detrimento del peso de los partidos menores, como sería adecuado teóricamente que ocurriera en un sistema bicameral. Cabe señalar que la supresión de curules a asignarse por vía plurinominal a partir de una lista nacional en el Senado y la asignación de tres posiciones por cada entidad federativa asegura en sí misma la paridad de representación de las unidades integrantes de la Federación en la Cámara alta. En el caso de la diputación, el sistema propuesto asegura una proximidad estrecha entre población y asientos a asignarse para cada entidad federativa, como no ocurre conforme a la legislación vigente.