Por: Diana Mora López
Ilustración: Alberto Caduillo, cortesía de Nexos
Según datos que presenta World Vision, en 2019 México ocupaba el primer lugar en violencia sexual infantil de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el segundo lugar como productor y distribuidor de explotación sexual digital infantil y el primero en América Latina. Más del 60 % de estos actos de violencia los cometen familiares o personas cercanas a los niños y las niñas o adolescentes; es decir, personas adultas vinculadas de alguna manera con la víctima. En el caso de la escuela, se trata de las personas cuidadoras, a cargo de la formación y protección del niño, niña o adolescente, que representan tanto una figura de autoridad como de confianza para sus estudiantes y las familias que les dejan a sus hijos e hijas a su cargo. No se trata de algo fortuito, las personas agresoras aprovechan la dupla confianza-autoridad para cometer la violencia.