La Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) emitió una alerta al mercado sobre los riesgos que puede implicar la adopción del modelo de fraccionamientos sin la especialización necesaria.
Esta postura surge ante el creciente número de proyectos inmobiliarios que están incorporando esquemas de vivienda fraccional en algunas zonas turísticas y ciudades del país.
El organismo señaló que si bien la propiedad fraccionada ha demostrado ser un esquema viable en destinos turísticos consolidados a nivel internacional, su implementación requiere capacidades que van más allá del desarrollo inmobiliario tradicional.
“No todo proyecto inmobiliario está preparado para ser fraccionado. Este modelo implica no solo desarrollar, sino operar activos bajo una lógica cercana a la industria hotelera”, indicó.
¿Qué caracteriza al esquema fraccionado?
La AMPI explicó que los esquemas fraccionados exigen una operación continua, especializada y altamente profesionalizada.
Mientras que en un desarrollo convencional, el desarrollador construye, comercializa y posteriormente entrega la operación.
Entre los principales riesgos que identificó destacan:
- La viabilidad financiera depende de la venta parcial o total de fracciones, lo que puede generar desbalances si no se alcanza el nivel requerido de colocación.
- La operación requiere capacidades similares a las de un hotel o resort, incluyendo gestión de reservas, mantenimiento, atención al cliente y plataformas tecnológicas.
- La demanda debe ser constante y sostenida, lo que limita su viabilidad a destinos con vocación turística consolidada
- La coexistencia de múltiples propietarios en un mismo activo incrementa la complejidad en la toma de decisiones y la gobernanza del proyecto.
Por ello es clave cerciorarse del uso de tecnologías que aporten certeza legal a la inversión como las plataformas con tecnología Blockchain y cumplan con las normas oficiales.
La AMPI indicó que los desarrolladores deben tener adecuados y correctos estatutos de administración, así como operación del inmueble para el uso y disfrute de las fracciones.
Asimismo, la asociación advirtió que el uso del modelo como herramienta comercial, sin un sustento operativo y de mercado sólido puede derivar en proyectos inviables.
“Estamos observando una tendencia donde algunos desarrolladores están adoptando el modelo fraccionado como una estrategia de comercialización, sin contar necesariamente con la experiencia en operación ni con un mercado que respalde la demanda”, señaló.
KL