A diferencia de las cadenas de valor tradicionales consolidadas en Nuevo León, la creciente presencia de inversiones procedentes de la República Popular China (RPCh) opera bajo esquemas de baja integración regional.
Al establecerse en los parques industriales de la entidad, diversas firmas asiáticas imponen como condicionante la existencia de talento especializado local, pero en la práctica priorizan esquemas que limitan el crecimiento salarial y desplazan a la proveeduría nacional, alertaron expertos.
"A los chinos se les dificulta mucho entender la cultura laboral de Nuevo León, negociar los contratos colectivos, aunado a la barrera del idioma, ya que ellos (los chinos) no hablan muy bien el inglés, se batalla mucho hacerse entender y que ellos entiendan nuestras leyes y formas de trabajar", señaló Juan Carlos de la Vega, socio y experto en derecho laboral de Santamarina y Steta.
Dijo que contrario a lo que pasó con los japoneses, ellos son muy respetuosos de la cultura laboral de otros países, observan y se rodean de talento local.
Samuel Peña, vicepresidente comercial del Parque Industrial Alianza, coincidió con De la Vega al señalar que la cultura laboral local está chocando con la forma de trabajar de los chinos, muestra de ello es que existe un 10 por ciento de rotación de personal en las empresas chinas.
"Estamos hablando de alrededor del 10 por ciento mensual, lo cual es muchísimo, estamos hablando de arriba de 120 por ciento anual. Si bien es cierto pesa mucho el factor movilidad en esta rotación, también está influyendo la forma de trabajo", dijo.