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Miércoles , 24.04.2019 / 00:08 Hoy

Sufre violencia 42% de las trabajadoras en maquilas

Alrededor de 42% de las mujeres que trabajan en las maquilas mexicanas sufre violencia de sus empleadores, según la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia en las Mujeres.

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Alrededor de 42% de las mujeres que trabajan en las maquilas mexicanas sufre violencia de sus empleadores, según la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia en las Mujeres, señaló en entrevista Ileana López, directora de Sustentabilidad y Fundación de la empresa C&A.

Como parte de su estrategia de Responsabilidad Social (RS), la firma realiza diversos esfuerzos para mejorar la calidad de vida de los trabajadores de la industria del vestido. “Hemos visto cómo se incrementa la productividad en las maquilas, cómo se mejoran algunos ambientes, pero ahora vamos a meternos con la violencia en las fábricas, que es también algo grave”, subrayó.

“Es algo muy importante que debemos atender, como también las condiciones laborales, el pago justo, las horas extras y las prestaciones de ley”. La directiva agregó que en las estrategias de RS aún están lejos de su meta: “¿Por qué reconozco que no lo hemos logrado? Porque vamos a estar conformes hasta que veamos que mejoraron las condiciones laborales de los trabajadores, cuando se lleven más dinero a casa, tengan mejores prestaciones y atención a su salud”.

Proveedores y malas prácticas

Felipe Cajiga Calderón, director de Responsabilidad Social Empresarial del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), señaló que “es importante entender que la RS también empieza por casa y que hay mucho en cuestión de impacto social que puede hacer la empresa entre su comunidad de colaboradores y proveedores, en toda su cadena de valor y en las acciones éticas”.

Por ese motivo, más allá del trabajo que realiza la Fundación C&A, la empresa ha empezado por trabajar directamente con sus proveedores y eliminar las malas prácticas.

“Hemos visto abusos y a la hora de detectarlos, la compañía ha tenido que disculparse con los trabajadores. En un caso, les cobraron el agua potable. Se logró que les devolvieran el dinero por siete meses de consumo por algo que era su derecho. Eso pudimos lograrlo como compañía y ha sido muy valioso”, ejemplificó Ileana López. Ha sido el único caso grave y hasta nos enviaron el video de cómo convocaron a los mandos medios del proveedor para reconocer que tenían una mala práctica y que iban a devolver el dinero a los trabajadores”.

No fue fácil lograr que el proveedor corrigiera la mala práctica. “Fue muy interesante, porque el dueño de la maquila no estaba muy convencido, pero su hijo entendió muy bien lo que pasaba. Un joven de 30 años presentó el problema a los mandos medios y devolvió el dinero a los trabajadores. Hablamos entonces de nuevas generaciones que tienen una conciencia diferente respecto a la comunidad”.

Cajiga coincidió en que “uno de los factores más poderosos en cuanto a capacidad para abatir pobreza y desigualdad es la misma empresa”.

Informalidad

El directivo del Cemefi indicó que “se ha hecho un enorme trabajo para hacer entender al público y a las empresas que la RS es una cuestión integral y que no es complementaria a la operación, sino que forma parte de la gestión diaria de la compañía, de modo que no se requieren grandes inversiones adicionales”

Según Ileana López, en México “nos encontramos con una industria con vicios de mucho tiempo, y ha sido un reto hacer un cambio de cultura y participación. Hay muchos vicios. No trabajamos con proveedores que no han querido cambiar. Hemos tenido casos en los que alguien dice: ‘Cumplir con este código se sale de mi modelo de negocio y mejor no les vendo’ ”.

Una de los principales causas de esos problemas, destacó López, es que “dos terceras partes de las industrias del vestido en México son informales. No sabemos cómo producen la ropa quienes venden en los tianguis ni bajo qué condiciones. Sería increíble que el consumidor pueda exigir marcas que respeten los derechos laborales. Entonces sí se transformaría la industria”.

La directiva recordó que en mayo se llevó a cabo un Fashion Summit en Dinamarca en el que la industria europea del vestido se movilizó alrededor de los derechos de los trabajadores para que las marcas internacionales hicieran presión en Asia, principalmente en Bangladés.

Las condiciones laborales en México “no son tan lamentables como las de Bangladés: aquí los salarios son más altos y las condiciones de vida de los trabajadores son mejores, pero eso no quiere decir que las cosas estén bien. No se vale compararse para decir que hay peores lugares”, destacó.

“Las condiciones laborales están en una zona de confort; en realidad, nadie nos exige cambiar, porque en el tiempo de las redes sociales no hemos sufrido una tragedia como la del terremoto de 1985”. En el terremoto se derrumbó un edificio en el que había decenas de costureras trabajando. “De ahí salieron grupos de trabajadoras que buscaban mejores condiciones laborales, pero no tuvieron mucho impacto. Si hoy ocurriera una tragedia de tal magnitud, tal vez las marcas nacionales responderían de manera diferente. Sería ideal que lo que pasa en Europa en relación a Asia se replicara en México”, destacó López.

Para cambiar la calidad de vida de los trabajadores de esta industria hace falta que todas las marcas mexicanas se sumen al esfuerzo. “No puede hacerlo C&A en solitario. Soy consciente de que podemos equivocarnos y hay mucho qué cambiar desde la parte que a cada quien le corresponde”, concluyó.

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