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Martes , 19.03.2019 / 05:20 Hoy

Se repite la historia

FT Mercados

El conflicto entre EU y China tiene similitudes en el pasado de Europa, no solo en términos de los modeloseconómicos opuestos y el aumento del nacionalismo, sino en el tiempo del auge y caída.
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A continuación les presento una historia que debería sonar familiar. Una gran potencia, sin rival en su poder militar y destreza tecnológica, exporta su modelo económico de libre comercio a todo el mundo. Las fronteras se caen, la distancia se reduce y el mundo parece más pequeño.

Pero los excesos del mercado y la disfunción política al final llevan a que otras naciones pongan en duda la sensatez de este enfoque, y surge otro poder, uno cuyo dominio se construye sobre una base de nacionalismo económico y política industrial.

 A medida que florece, el primero se estanca, desatando un conflicto que no solo conduce a una guerra, sino a una caída de una década de duración en el comercio global.

Por supuesto, me refiero a la última ola de globalización que involucra a Reino Unido y Alemania, que al final murió con la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión. Fue un auge que duró casi ocho décadas. 

Sin embargo, como dijo el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) en su informe anual de 2017, “el colapso de la primera ola fue tan notable como su desarrollo”.

Los mercados no lo vieron venir. Y con el riesgo de ser como la Casandra de la mitología griega, cuyas advertencias nunca fueron tomadas en cuenta, me pregunto si no son tan inconscientes con lo que ocurre en la actualidad con Estados Unidos (EU) y China. 

El conflicto entre esas grandes potencias tiene similitudes evidentes con la historia anterior, no solo en términos de los modelos económicos opuestos y el aumento del nacionalismo, sino en el tiempo del auge y la caída.

Los mercados de valores, que se asustaron a finales del año pasado, recuperaron gran parte de sus pérdidas. Esto ocurrió, incluso, cuando todos los días parece que llega un nuevo presagio de conflicto mucho más grande que la soya, el acero o los niveles de los aranceles. Para mí, dos eventos recientes movieron la señal de preocupación del mercado para que pasara de amarillo a rojo. 

El primero fue la solicitud de EU para que Canadá arrestara y extraditara a la directora financiera de Huawei, después de su decisión de acusar de espionaje y violación de las sanciones al fabricante chino de chips.

 EU también incrementó la presión sobre sus aliados para limitar la capacidad de Huawei de hacer negocios en sus mercados, algo que refleja el sentimiento que se gesta en lugares como Alemania, que una vez más empuja una política industrial y de campeones nacionales.

Esto destaca la realidad de que el ímpetu político de la desglobalización no empieza ni termina con la administración del presidente Donald Trump. Ya no se limita a la extrema derecha o la extrema izquierda. 

La mayoría de los candidatos presidenciales demócratas para 2020 —Elizabeth Warren, Kamala Harris, Kirsten Gillibrand, Sherrod Brown—, tienen la opinión de que la relación económica entre EU y China tendrá que cambiar sustancialmente. 

Ya hay una serie de esfuerzos legislativos bipartidistas en torno al robo de propiedad intelectual por parte de China y la propagación de la influencia china en Estados Unidos. Frenar los vínculos económicos entre EU y el llamado Reino Medio ya no se considera un ataque a China, sino que se convirtió en una opinión predominante. 

Otra cosa que los mercados deben temer es la advertencia reciente de un comité de Wall Street al Departamento del Tesoro de EU. Estimaron que el gobierno estadounidense tendrá que vender bonos por un valor de 12 millones de millones de dólares en la próxima década para financiar su creciente deuda nacional, en un momento en que las compras chinas están cayendo.

Los analistas especulan desde hace mucho tiempo sobre lo que sucedería si China dejara de financiar la deuda de EU. Pero ahora la pregunta llega al frente, en un momento en que hay más deuda en el mundo.

 Los niveles de deuda soberana global son mucho más altos de lo que fueron después de la última ronda de desglobalización de la Primera Guerra Mundial. 

Los productos financieros crecieron mucho más rápido que la economía real, por lo que los activos financieros ahora son más de tres veces el Producto Interno Bruto (PIB) global.

 La desglobalización es un proceso complejo. Pero las compañías sienten cada vez mayor presión para decidir si quieren hacer negocios en EU o en China, particularmente en áreas como las redes 5G.

 Hace poco le pregunté al director ejecutivo de Cisco, Chuck Robbins, si estaba preocupado por las implicaciones políticas de ser una empresa de EU que instala ciudades inteligentes en el país chino. “China es propietaria de los datos, nosotros solamente proporcionamos la infraestructura”, dijo. 

Sin embargo, esa línea se está volviendo más difícil de marcar. En los próximos meses, mientras continúan las conversaciones comerciales entre ambos países y avanza la carrera presidencial de 2020, podremos ver cambios en las cadenas de suministro transfronterizas y flujos de inversión que antes parecían imposibles.

 ¿Qué va a significar esto para los mercados? El inversionista Luke Gromen sostiene que “los márgenes corporativos de EU, como el porcentaje del PIB, podrían fácilmente caer entre 30 a 60% solo para volver al rango de largo plazo”, que existía antes de que China ingresara a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y provocara un auge comercial.

YVR 


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