Los salarios en México deben mantener su tendencia al alza, pero los próximos incrementos tendrían que provenir de mejoras en la productividad y no de aumentos por decreto, aseguró la directora general del Consejo Mexicano de Negocios (CMN), Ana Aguilar.
Durante la presentación del libro Hacer que los mercados laborales funcionen: mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), reconoció que en los últimos años el país logró avanzar en las condiciones laborales y cubrir el rezago que mantenía el salario mínimo.
“Hubo un rezago en el salario mínimo, sin duda, se ha alcanzado a llenar ese rezago que teníamos y hubo muchas otras mejoras en el mercado laboral”.
“Querríamos que siga esa tendencia al alza, sin duda, pero, como tú decías, por ejemplo, ya no por decreto, ya que sea una cosa dinámica en la economía, que tengamos una mejora en el salario porque tengamos una mejora en la productividad”, expuso.
Además, explicó que la productividad tampoco depende únicamente del desempeño de los trabajadores, sino de factores como el marco regulatorio y las condiciones de competencia que existen en cada economía.
En ese sentido, también consideró que elevar la productividad también requiere reducir la vulnerabilidad de los trabajadores, mejorar su acceso al sistema financiero y fortalecer el desarrollo de su capital humano.
A su vez, el presidente nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Juan José Sierra destacó que México logró fortalecer las remuneraciones, aunque reconoció que los salarios han avanzado a un ritmo mayor que la productividad.
De acuerdo con las cifras presentadas durante el encuentro, entre 2000 y 2024 el ingreso laboral real de los mexicanos aumentó 18.3 por ciento, mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) por trabajador disminuyó 2.8 por ciento.
“Los salarios han crecido más rápido que la productividad. Hemos avanzado en el fortalecimiento de los salarios, pero no hemos logrado crecer en productividad”, afirmó Sierra.
Ante ello, recordó que Coparmex impulsó desde 2015 una nueva cultura salarial, cuando el salario mínimo todavía se encontraba por debajo de la línea de bienestar personal.
Sin embargo, expresó que aunque el salario mínimo ya alcanzó la línea de bienestar familiar, el mantener aumentos sostenidos por decreto en un entorno de bajo crecimiento puede generar efectos sobre la formalidad laboral.
“Corremos el riesgo precisamente de que más empresas se vayan a la informalidad o que algunas de estas empresas, micro, pequeñas empresas, puedan cerrar sus puertas”, advirtió.
Por ello, Sierra consideró necesario establecer una ruta de productividad acompañada por incentivos fiscales que permitan incorporar más negocios a la economía formal.
En tanto, el investigador de la División de Mercados Laborales y Seguridad Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), David Kaplan advirtió que la evidencia analizada en la presentación del libro muestra que los aumentos al salario mínimo pueden cumplir con su objetivo cuando parten de niveles bajos, pero existe un punto a partir del cual nuevos incrementos pueden perjudicar la formalidad laboral.
“Hay un límite y subir el salario mínimo más allá de ese límite será contraproducente, hará daño incluso a los propios trabajadores”, puntualizó.
No obstante, Kaplan reconoció que determinar exactamente dónde se encuentra ese nivel requiere realizar cálculos y estudios específicos.
“Exactamente dónde está esa línea, no sabemos (…) pero con mucha confianza podemos decir que más allá de un límite se promueve más informalidad”, explicó.
Ag