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Reconstrucción de un gran sismo puede movilizar hasta 20% del PIB; Colombia abre oportunidad para constructoras

El proceso de recuperación puede extenderse hasta una década; solo la limpieza, rehabilitación y preparación de nuevas obras puede tomar entre tres y cinco años, de acuerdo con InnovaSismo.

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La reconstrucción después de un terremoto de gran magnitud puede movilizar inversiones equivalentes a entre 10 y 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de un país, un proceso que abre oportunidades para constructoras, empresas de ingeniería, proveedores de materiales y firmas especializadas en tecnologías antisísmicas, de acuerdo con InnovaSismo.

En el caso de Colombia, donde un terremoto de magnitud 7.4 registrado el 10 de agosto provocó daños en viviendas e infraestructura de distintas zonas del occidente del país, la recuperación económica puede prolongarse hasta una década, dependiendo de la magnitud de los daños y de los recursos que finalmente se destinen a la reconstrucción.

En entrevista con MILENIO, el director general de InnovaSismo y vicepresidente del Comité de Desarrollo Operativo y Seguridad de la Asociación Nacional de Industriales de la Prefabricación y el Presfuerzo (Anippac), Juan Carlos Delgado Trejo, explicó que el impacto económico de un desastre supera el valor de los edificios desplomados.

“El impacto económico de un terremoto ya no se calcula únicamente a partir del valor de los edificios destruidos, pues también deben considerarse la interrupción de las actividades productivas, afectaciones logísticas, infraestructura, retiro de escombros, demanda de materiales y las inversiones necesarias para recuperar las zonas dañadas”, consideró.

El especialista advirtió que todavía no es posible determinar cuánto costará la reconstrucción de Colombia, debido a que las estimaciones dependen de la extensión final de los daños, la capacidad financiera del país y la velocidad con la que se ejecuten las inversiones.

“¿Cuánto tiempo va a tardar? Depende de cuánto quieran invertir del Producto Interno Bruto en la reconstrucción”, sostuvo.

¿Qué oportunidades abre la reconstrucción tras un gran sismo?

La recuperación posterior a un terremoto no comienza con la construcción de nuevos edificios; primero implica retirar escombros, limpiar las zonas afectadas, rehabilitar infraestructura y revisar las normas bajo las cuales se levantarán las nuevas edificaciones.

“Ya una vez que ocurrió el desastre, ya tembló, de buscar personas atrapadas y todo, ahora hay que mover esas toneladas de escombros, hay que limpiar la zona y hay que empezar a hacer planes bajo un reglamento más estricto o un reglamento que tome las experiencias, las aceleraciones de lo que se presentó”, explicó el director general.
“Ese periodo normalmente es el que tarda en presentarse de entre tres y cinco años y luego ya vienen todas las inversiones para hacer la recuperación”, indicó.

Para las empresas mexicanas, el proceso representa una posibilidad de participar en Colombia debido a la experiencia acumulada en ingeniería sísmica, aisladores y dispositivos de disipación de energía.

Sin embargo, Delgado Trejo señaló que el ingreso de compañías mexicanas al mercado colombiano no es automático, pues deberán conocer y cumplir la regulación, las características de la ingeniería local y las disposiciones fiscales del país.

“Esa parte es complicada, porque obviamente para conocer la zona hay que conocer reglamentos, hay que conocer la ingeniería local. Aunque vaya uno a construir, tiene uno que apegarse a las condiciones locales”.
“Creo que Colombia sí tiene que hacer cuestiones para aprovechar el conocimiento que tenemos en el área de aisladores sísmicos. Entonces, las empresas con las que contamos, eso podría ser una ventaja para ellos, pero depende también de qué tanto interés tengan rápidamente de reconstruir”, eternó.

Para las empresas mexicanas, el proceso representa una posibilidad de participar en Colombia.
Para las empresas mexicanas, el proceso representa una posibilidad de participar en Colombia. | Foto: Reuters

¿Sale más barato prevenir que reconstruir?

Aunque incorporar dispositivos de protección sísmica implica una inversión adicional durante la construcción, el especialista consideró que su costo puede representar menos de 1 por ciento del valor total de una obra.

Delgado Trejo explicó que la estructura representa aproximadamente 20 por ciento del costo total de una construcción, mientras que los aisladores pueden tener un precio de entre 5 y 6 por ciento del valor exclusivamente estructural.

La diferencia cobra relevancia porque estos dispositivos no solo buscan impedir el colapso del inmueble, sino proteger el resto de la inversión, que comprende ventanas, plafones, instalaciones, equipos, mobiliario y otros contenidos.

“Este dispositivo de disipación sísmica protege el 80 por ciento de la inversión, porque a veces la estructura puede resistir con poco daño un sismo intenso, pero no así las ventanas, los contenidos, equipamiento, los plafones y los pisos”.
“Si usted pone una estructura con aisladores puede salir más barata que una estructura sin aisladores, porque para soportar las aceleraciones sísmicas de esa zona tendría que incrementar las secciones de columnas, trabes y otros elementos estructurales”, expuso.

En regiones de menor intensidad sísmica, con condiciones parecidas a Ciudad de México, los dispositivos pueden representar entre 3 y 5 por ciento del valor de la estructura, pero menos de 1 por ciento al compararlos con la inversión total de la obra.

Por ello, el especialista consideró que evaluar únicamente el desembolso inicial puede hacer que estos sistemas sean percibidos como caros, cuando el análisis debe incorporar cuánto costaría reparar el inmueble y sus contenidos después de uno o varios terremotos durante su vida útil.

El costo de un terremoto tampoco termina en la reparación física de un inmueble, pues una empresa, hospital o establecimiento puede permanecer sin operar incluso cuando su estructura no presenta daños graves.

¿Qué daños dejó el terremoto en Colombia?

Los balances oficiales de Colombia muestran que el reto de reconstrucción abarca vivienda, infraestructura educativa, hospitales, carreteras y edificios religiosos.

La Gobernación de Valle del Cauca informó que Ulloa reportó 200 viviendas colapsadas; El Águila, 100; Roldanillo, más de 100; La Unión, más de 120; mientras que Yotoco contabilizó 35 casas destruidas y otras 15 afectadas.

En este mismo departamento, las autoridades reportaron daños en instalaciones hospitalarias y en la red vial, con inspecciones, cierres y restricciones en diferentes puntos.

En Antioquia, el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (Dagran) informó que 80 municipios presentaban alguna afectación, además de contabilizar 697 viviendas, 122 instituciones educativas y 39 iglesias dañadas.

La Gobernación del Huila, por su parte, reportó afectaciones en 21 municipios, donde se instalaron mecanismos de seguimiento para consolidar los daños ocasionados por el movimiento.

En los aeropuertos, hasta el momento no existe un balance de la Aeronáutica Civil que permita contabilizar terminales destruidas como consecuencia directa del terremoto, por lo que no se incluyen dentro de la infraestructura perdida.

A los daños en inmuebles se suma el impacto sobre los negocios. La Gobernación del Valle del Cauca informó que cerca de 700 unidades productivas registran pérdidas superiores a 16 mil millones de pesos colombianos.

Reconstrucción de Colombia puede movilizar hasta 91 mil 482 mdd

La magnitud económica del proceso puede ir mucho más allá de las pérdidas contabilizadas durante los primeros días. El PIB nominal de Colombia cerró 2025 en 457 mil 410 millones de dólares, de acuerdo con cifras del Banco Mundial.

Si la reconstrucción alcanzara el escenario máximo planteado por Delgado Trejo, equivalente a 20 por ciento de la economía, el monto movilizado ascendería a 91 mil 482 millones de dólares.

Esta cantidad no representa una estimación de los daños que dejó el terremoto ni significa que Colombia vaya a gastar ese monto. Se trata del valor que alcanzaría la actividad de reconstrucción si movilizara la proporción señalada por el especialista.

En una primera aproximación de corto plazo, el economista en jefe para la región Andina de BTG Pactual, Munir Jalil, estimó a medios colombianos que el esfuerzo fiscal inicial puede ubicarse alrededor de 1 por ciento del PIB colombiano, equivalente a cerca de 20 billones de pesos colombianos.

“El primer esfuerzo fiscal sería de alrededor de 1 por ciento del PIB, es decir, cerca de 20 billones de pesos colombianos.Todo lo que el ministro había dicho que se iba a recortar, se dará a esta emergencia”, señaló.

Jalil advirtió que el cálculo se realiza cuando todavía se está conociendo el alcance económico del desastre.

“Estamos apenas comenzando a entender la magnitud”, sostuvo.

Además, explicó que una parte del gasto tendrá que dirigirse directamente a recuperar inmuebles que ya no podrán permanecer en sus condiciones actuales.

La recuperación posterior a un terremoto no comienza con la construcción de nuevos edificios.
La recuperación posterior a un terremoto no comienza con la construcción de nuevos edificios. | Foto: Reuters

¿Qué empresas mexicanas podrían participar?

Algunas compañías mexicanas parten con una ventaja para participar en la reconstrucción: ya conocen el mercado colombiano y han desarrollado infraestructura en ese territorio.

Una de ellas es Grupo Tradeco, constructora de capital 100 por ciento mexicano que mantiene presencia en Colombia y registra proyectos carreteros, puentes, obras portuarias, energéticas y de edificación en ese país.

Entre sus obras se encuentra la carretera Medellín-Quibdó, de 113 kilómetros y siete puentes, construida para el Instituto Nacional de Vías (Invías), que conecta Antioquia con Chocó, precisamente el departamento donde se localizó el epicentro del terremoto.

También desarrolló la Transversal de Cusiana, entre Boyacá y Casanare, con una longitud de 133 kilómetros y siete puentes para el mismo instituto colombiano.

A esto se suma Puerto Bahía, en Cartagena de Indias, donde participó en infraestructura portuaria para almacenamiento de hidrocarburos, además de obras para Ecopetrol en Norte de Santander y túneles para la Central Hidroeléctrica Providencia III en Antioquia.

Cemex también conserva exposición al mercado colombiano, aunque en marzo anunció la desinversión de una parte de sus operaciones en ese país mediante distintas transacciones, por lo que su posición frente a las futuras necesidades de materiales dependerá de los activos que permanezcan dentro de su portafolio.

Mientras que Empresas ICA cuenta con antecedentes de construcción en Colombia y experiencia en vivienda, puentes, carreteras y obras de infraestructura básica, aunque su información corporativa no permite confirmar contratos vinculados actualmente con la emergencia.

Por ello, la oportunidad para las compañías mexicanas no dependerá únicamente del tamaño de los daños, sino de los recursos que finalmente movilice Colombia y de las licitaciones que se abran para recuperar las zonas afectadas.

El impacto económico de un desastre supera el valor de los edificios desplomados.
El impacto económico de un desastre supera el valor de los edificios desplomados. | Foto: Reuters

MRA

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Giselle Soriano
  • Giselle Soriano
  • Originaria de Guadalajara, Jalisco, galardonada con el premio nacional de periodismo Veritas in Verbi 2018 y 2019 en crónica y reportaje; 10 años de experiencia periodística en el ámbito de nota roja, política y negocios.
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