La exposición a la publicidad digital está influyendo de forma directa en las decisiones de consumo de niñas, niños y adolescentes en México, con efectos tanto en sus hábitos alimenticios como en el gasto de los hogares, advirtió la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
De acuerdo con el organismo, el entorno digital —que incluye redes sociales, videojuegos e influencers— se ha convertido en un factor determinante en la construcción de preferencias de consumo desde edades tempranas, al grado de incidir en lo que las infancias desean comprar y en las decisiones de compra familiares.
La #publicidad está en todas partes, pero no todo lo que brilla es necesario.
— Profeco (@Profeco) April 26, 2026
El consumo infantil no empieza en la tienda, sino en casa. Es en la familia donde se aprende qué significa el dinero, cómo usarlo y, sobre todo, cómo decidir.
La publicidad digital va más allá de los… pic.twitter.com/Cf5KRD591M
En este contexto, la Profeco señaló que los hábitos de consumo se adquieren desde la infancia y que el hogar sigue siendo el primer espacio donde niñas y niños aprenden a relacionarse con el dinero.
Sin embargo, la influencia externa, particularmente la publicidad, ha ganado terreno frente al ejemplo familiar.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que en México hay 8 millones de niñas y niños en edad escolar (de 6 a 11 años) y 12 millones de adolescentes usuarios de internet, lo que los expone de manera constante a campañas publicitarias diseñadas para captar su atención.
Un estudio realizado en 2021 por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y el Instituto Nacional de Salud Pública, en nueve estados del país, evidenció la magnitud de esta exposición.
En una muestra de 884 menores, el 69 por ciento estuvo expuesto a al menos un anuncio de alimentos y bebidas, de los cuales el 95.6 por ciento promovía productos con bajo valor nutricional, como comida rápida, dulces, botanas y bebidas azucaradas.
Además, uno de cada cuatro anuncios utilizó personajes para generar vínculos emocionales con marcas de productos ultraprocesados, mientras que más del 75 por ciento de niñas y niños y cerca del 70 por ciento de adolescentes reconocieron haber insistido a sus cuidadores para comprar productos que vieron en internet.
Fenómeno impacta en salud y economía
La Profeco advirtió que este fenómeno no solo impacta la salud, sino también el bolsillo de las familias, ya que la publicidad influye cuando las infancias ejercen su propio poder adquisitivo —como el dinero que reciben semanalmente— o cuando logran incidir en las decisiones de compra del hogar.
Ante ello, en la edición de abril de la Revista del Consumidor, en colaboración con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), se recomienda fomentar el diálogo en familia sobre la publicidad, explicar que no todo lo anunciado es necesario y reflexionar sobre su impacto en el gasto y el bienestar.
El organismo subrayó que promover un consumo responsable desde la infancia no solo protege la salud, sino que también contribuye a formar consumidores más conscientes y a cuidar el ingreso familiar en el largo plazo.
MO