La manera de aprender está cambiando. El avance de nuevas tecnologías y el desarrollo de habilidades como el pensamiento crítico y la resolución de problemas están llevando a las instituciones educativas a replantear no solo qué se enseña, sino también los espacios donde ocurre el aprendizaje.
En este contexto, el Tecnológico de Monterrey inauguró un nuevo edificio para PrepaTec en Campus Santa Fe, concebido para responder a estas nuevas dinámicas. Con una inversión de 562 millones de pesos, la obra cuenta con 7 mil 710 metros cuadrados y 35 aulas, además de laboratorios de física y química y distintos espacios diseñados para ampliar las formas de aprender.
Entre ellos se encuentra un Maker Space, pensado para que los estudiantes diseñen, construyan y prototipen proyectos, especialmente en áreas STEM (por sus siglas en inglés, que en español significan: Ciencia, Tecnlología, Ingeniería y Matemáticas) y robótica; una Zona XR, vinculada con experiencias de realidad virtual y aumentada; así como BiblioTEC y Learning Commons, que complementan el trabajo académico con espacios de consulta, estudio, colaboración, mentoría y desarrollo de proyectos.
Más que ampliar su infraestructura, el proyecto busca trasladar al espacio físico un modelo basado en el aprendizaje activo, la experimentación y el bienestar estudiantil, de acuerdo con Juan Pablo Murra, rector del Tecnológico de Monterrey.
“En nuestra institución entendemos que los espacios también educan. Cada aula, laboratorio y área de convivencia está diseñada para potenciar el aprendizaje, fortalecer el trabajo y ofrecer una vivencia extraordinaria que prepare a nuestros estudiantes para enfrentar los retos de un mundo cada vez más complejo”, señaló en entrevista.
Con este nuevo edificio, se duplican los espacios destinados exclusivamente a PrepaTec en Santa Fe, con áreas asignadas para cerca de 2 mil 400 estudiantes, de acuerdo con Murra.
Del salón tradicional al “aprender haciendo”
De igual manera, el diseño del edificio parte de una premisa: el aprendizaje ya no ocurre únicamente frente a un profesor que transmite información.
Murra explicó que el modelo educativo de PrepaTec se basa en el aprendizaje activo y en “aprender haciendo”, por lo que las aulas fueron concebidas para facilitar distintas dinámicas de acuerdo con cada actividad.
“Si tú entras hoy a uno de los salones, incluso te cuesta trabajo ver cuál es el lado correcto del salón. Son espacios en donde lo que queremos generar es aprendizaje activo, en donde aprendan los alumnos de su profesor, pero también de las actividades y también de sus compañeros”, comentó.
Para ello, el edificio combina aulas con mobiliario flexible, laboratorios y espacios para el trabajo individual y colaborativo, así como áreas destinadas a la convivencia entre estudiantes, profesores y mentores.
Por otro lado, para Paulina Campos, vicepresidenta de los Campus de la Ciudad de México del Tecnológico de Monterrey, esta configuración busca que el estudiante tenga un papel más activo dentro de su formación.
“El propio diseño de nuestras aulas, de nuestros laboratorios, lo que busca es ese aprendizaje activo, un aprendizaje donde el estudiante es también protagonista (...) Aquí es donde ellos pueden aprender de forma práctica, aprendes a hacer”, explicó.
Ese mismo enfoque se extiende a los espacios de innovación. Campos explicó que el Maker Space permitirá a los alumnos diseñar y prototipar proyectos, además de fortalecer actividades relacionadas con robótica, ciencia, tecnología, matemáticas y emprendimiento.
Aprender en tiempos de IA
La transformación de los espacios ocurre también en un contexto donde tecnologías como la Inteligencia Artificial están modificando el acceso al conocimiento y la manera en que los estudiantes interactúan con la información.
Para Campos, la educación atraviesa actualmente “un cambio sin precedentes”, ante el cual las instituciones necesitan preparar a los jóvenes no solo para utilizar nuevas herramientas, sino para desarrollar capacidades que les permitan analizarlas, cuestionarlas y aprovecharlas.
La tecnología, por ello, forma parte del nuevo edificio, no como un elemento aislado, sino como una herramienta integrada a la experiencia educativa, a través de recursos de realidad virtual y aumentada y plataformas de enseñanza y aprendizaje.
Ahora es tiempo de generar conocimiento
Esta nueva forma de aprendizaje busca también acercar a los estudiantes a situaciones que trasciendan el aula.
Campos explicó que desde preparatoria los alumnos trabajan dentro de sus materias con proyectos vinculados con problemas reales, combinando conocimientos teóricos y disciplinares con un enfoque orientado a la resolución de retos.
Además, los estudiantes pueden involucrarse desde esta etapa en proyectos de investigación, con la intención de desarrollar capacidades no solo para adquirir conocimiento, sino también para producirlo.
“No solamente aprender lo que ya está escrito o lo que ya otras personas han creado, sino que ellos también tengan la capacidad de generar conocimiento nuevo”, explicó Campos.
Por último, cabe destacar que el propio inmueble incorpora criterios de sostenibilidad, como sistemas de ahorro de agua y energía, captación de agua pluvial, áreas verdes con especies polinizadoras y soluciones de ingeniería para un alto desempeño sísmico.
Pero la infraestructura es solo el punto de partida, ya que Murra planteó que ahora serán los propios estudiantes quienes deberán dar vida a los nuevos espacios, apropiarse de las áreas comunes y convertirlos en parte de su proceso de formación.
RRR