México no necesita fabricar los chips más avanzados para beneficiarse del crecimiento de la inteligencia artificial (IA); la oportunidad inmediata está en ampliar el ecosistema tecnológico que acompaña a la manufactura de semiconductores que ya se establece en el país, de acuerdo con UBS.
“México no necesita producir chips avanzados para capturar más valor del auge de la IA. La oportunidad más inmediata es construir un ecosistema más amplio en torno a la capacidad de fabricación que ya se está estableciendo”, remarcó la institución financiera.
El planteamiento ocurre mientras el mercado mundial de semiconductores acelera su expansión por la demanda de centros de datos y sistemas de IA. McKinsey prevé que la industria alcance un valor de 2.3 billones de dólares hacia 2030, 44 por ciento por encima de los 1.6 billones que estimaba el otoño del año pasado.
La consultora atribuye buena parte de este crecimiento al gasto de los grandes proveedores de servicios en la nube. Cinco de estas empresas han anunciado inversiones de capital por unos 800 mil millones de dólares para 2026 y un billón de dólares para 2027, destinadas principalmente a infraestructura para IA.
Las áreas con mayor potencial en la cadena de valor
Para México, UBS identifica una oportunidad que va más allá de la fabricación de chips. El país ya participa en distintas etapas de la cadena, principalmente en ensamble, prueba, empaquetado y diseño, por lo que el siguiente paso sería incorporar más proveedores y actividades de mayor valor agregado.
Entre las áreas con potencial destacan:
- Componentes electrónicos.
- Sistemas de refrigeración y energía.
- Pruebas y empaquetado.
- Diseño e insumos industriales especializados.
El banco suizo señaló que el crecimiento de las inversiones en centros de datos en Estados Unidos ya está impulsando las importaciones de tecnología desde México, principalmente por la expansión de la demanda de electrónica e infraestructura relacionada con IA. El reto, añadió, es convertir ese impulso en cadenas de suministro locales más profundas y productivas.
El T-MEC como palanca estratégica y comercial
La integración de México a estas cadenas también adquiere relevancia ante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en un momento en que Washington busca reducir su dependencia de China y diversificar proveedores de componentes estratégicos.
UBS consideró que esto representa una oportunidad para México, aunque también eleva las exigencias sobre el origen de los productos que ingresan a Estados Unidos bajo las preferencias del tratado. La institución financiera señaló que será relevante demostrar que los bienes representan producción genuina en Norteamérica y no únicamente el ensamblaje de productos fabricados fuera de la región.
Segmentos de mayor crecimiento y motores de la IA
El potencial se explica por el crecimiento que McKinsey anticipa en segmentos vinculados directamente con la IA. Los chips destinados a servidores y centros de datos pasarían de 330 mil millones de dólares a 1.2 billones hacia 2030 y representarían 58 por ciento del crecimiento total del mercado.
La memoria de alto rendimiento, en particular la tecnología HBM utilizada junto con procesadores de IA, también figura entre los segmentos de mayor expansión. En contraste, los semiconductores destinados a automóviles, electrodomésticos y equipos industriales tendrían un crecimiento más moderado y enfrentarían presión en precios.
Factores de riesgo para consolidar la industria
McKinsey advierte que este escenario depende de que continúen las inversiones necesarias para construir centros de datos, exista suficiente electricidad a precios competitivos y la IA genere retornos económicos que justifiquen el gasto de las empresas.
También contempla como riesgos:
- Un eventual “invierno de IA”.
- Una reducción insuficiente en el costo de utilizar estas tecnologías.
- Una mayor disponibilidad de chips que presione los precios a la baja.
- Un entorno económico o comercial desfavorable que frene las inversiones.
Para México, el desafío no sería necesariamente entrar en la fabricación de los procesadores más sofisticados, sino aprovechar el crecimiento de la IA para ampliar alrededor de ellos una red de manufactura, servicios e infraestructura que permita al país capturar una mayor parte del valor de la cadena.