La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán podría exponer una de las vulnerabilidades del sistema energético mexicano: su dependencia en importación de gas natural y combustibles del vecino del norte.
Cerca de 75 por ciento del gas natural utilizado en el país se importa desde Estados Unidos, principalmente desde Texas. Datos de la Administración de Información Energética indican que en 2025 las exportaciones por ducto hacia México alcanzaron 2.44 billones de pies cúbicos (bpc), cifra récord que duplica la internación de 1.37 bpc en 2016.
Para México el escenario podría no ser positivo. Según la consultora León Barrena Rodríguez & Partners LLP, el país llega a esta coyuntura bélica con un equilibrio energético frágil pese a ser productor de petróleo.
Fitch Ratings advirtió que el alza en los precios del gas natural derivada del conflicto con Irán podría presionar en el corto plazo las ganancias de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ya que más de 60 por ciento de su generación depende de este combustible y más de 70 por ciento se importa de Estados Unidos.
“CFE implementó un programa de cobertura de materias primas para mitigar esta exposición; a diciembre de 2025, las coberturas financieras de gas natural de CFE representaban 64.5 por ciento del consumo diario anual. Además, el gobierno compensa parcialmente las tarifas de los clientes agrícolas y residenciales de bajo consumo a través de subsidios y aumentos graduales de tarifas; sin embargo, este apoyo no es inmediato”, detalló la calificadora.
Analistas advierten que México tiene almacenamiento de gas equivalente a apenas dos o tres días de consumo, lo que limita su capacidad para amortiguar choques energéticos.
Además, Estados Unidos exporta más de 1.9 millones de barriles diarios de combustibles refinados a México, volumen que cubre más de 70 por ciento del consumo de gasolina, diésel y turbosina.
Un análisis del Financial Times advierte que las economías más afectadas por una crisis energética, derivada del cierre del Estrecho de Ormuz controlado pro Irán, serían las que dependen de importaciones. En contraste, Estados Unidos tendrá protección como exportador neto de petróleo y gas.
Por el estrecho de Ormuz transita cerca de 20 por ciento del comercio mundial de petróleo. Tras las hostilidades, el crudo Brent llegó a subir cerca de 30 por ciento y superaría 100 dólares por barril si la crisis se prolonga.
El aumento en los precios del gas superó hasta ahora el aumento en los costos del crudo. Esto será costoso para las economías europeas como Italia, Alemania y el Reino Unido, que dependen en gran medida de las importaciones de gas.
El análisis de 15 economías de Oxford Economics que replica Financial Times sugiere que el salto en los costos de la energía dejará la mayor huella en Italia, donde la inflación en el cuarto trimestre de este año podría aumentar en más de un punto porcentual en comparación con las previsiones anteriores de la consultora.
La eurozona en su conjunto y el Reino Unido verán un aumento de más de medio punto en la inflación proyectada.
Por otro lado, China, India y Corea del Sur son grandes importadores de petróleo y gas que se han enviado desde el Golfo, lo que también los hace vulnerables.
China, por ejemplo, importa entre 70 y 75 por ciento de su consumo de petróleo crudo. Una gran parte de sus importaciones de Oriente Medio fluyen a través del Estrecho de HormUz.
Para México, si el petróleo supera 100 dólares, se elevaría el costo de los combustibles refinados en la costa del Golfo de Estados Unidos, de donde el país adquiere gasolina.
Además, la competencia global por gas natural licuado y contratos indexados al crudo también podrían presionar el precio del hidrocarburo.
El factor reservas
La consultora León Barrena Rodríguez & Partners LLP advierte que si el gobierno intenta contener el aumento mediante subsidios o controles —como el uso del IEPS— el desequilibrio podría traducirse en mayor presión fiscal o escasez si los proveedores redirigen suministros a mercados con precios más altos.
El analista Ramsés Pech señala que México enfrenta otro riesgo con la falta de reservas estratégicas, pues la seguridad del suministro dependería de que Estados Unidos priorice el envío de gas a su vecino del sur.
En ese contexto, los especialistas describen una paradoja energética: México continúa siendo un productor relevante de petróleo, pero carece de suficiente capacidad de refinación y almacenamiento para garantizar su propio suministro de combustibles.
Si el conflicto en Oriente Medio se prolonga y los mercados energéticos globales se tensionan, la combinación de precios altos, dependencia externa y control de precios podría trasladarse rápidamente a mayores presiones inflacionarias, costos de transporte más elevados y tensiones en el sistema energético nacional.
Por ahora, la Asociación Internacional de Energía (IEA), liberará 400 millones de barriles de reserva de petróleo como contención emergente del abasto y los precios por el conflicto en Medio Oriente, una media que significa liberar hasta 20 por ciento del consumo global.
“La respuesta a las perturbaciones globales importantes también debe serlo”, dijo Fatih Birol, director de la AIE.