México arriesga su competitividad si acepta cambios permanentes a las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) a cambio de reducciones arancelarias de corto plazo, advirtió el exjefe de la negociación técnica mexicana del acuerdo, Kenneth Smith Ramos.
Durante el panel “Relocalización y la nueva geografía del comercio”, realizado por el Centro BBVA-Tec de Política Comercial y Cadenas Globales de Valor para América del Norte (Cepcan), el especialista señaló que las condiciones negociadas con Estados Unidos permanecerán vigentes durante años, incluso después de que concluya la administración del presidente Donald Trump.
“Cualquiera que sea el nivel arancelario o las reglas de origen que acordemos, tenemos que entender que permanecerán vigentes durante mucho tiempo. Debemos asegurarnos de que sean aceptables desde el principio y no aceptar un mal acuerdo ahora con la esperanza de corregirlo después”.
“México ya no está dispuesto a avanzar en concesiones por escrito a Estados Unidos hasta tener claridad sobre lo que va a recibir a cambio, que son los niveles arancelarios y la exclusión de futuras medidas. Estados Unidos no está dispuesto a dar esa señal y dice: si ustedes hacen las concesiones y resuelven estos asuntos comerciales, entonces les diré cuál será el tratamiento arancelario”, explicó.
Además, el exnegociador estimó que México y Estados Unidos alcanzarán un acuerdo comercial limitado antes de finalizar 2026, aunque la revisión integral del tratado continuará durante el próximo año.
“Mi apuesta sería que habrá un acuerdo. No creo que, antes de que termine el año, México y Estados Unidos no puedan anunciar un acuerdo marco, que es lo que Estados Unidos ha estado haciendo. Pero sería limitado a los asuntos que mencioné: obtener algunas concesiones en materia de China y definir el tratamiento arancelario”, puntualizó.
También consideró poco probable que el gobierno estadunidense acepte concluir la revisión del T-MEC y extender su vigencia por otros 16 años durante esta etapa.
Ante ello, explicó que Washington busca conservar la estructura trilateral del acuerdo, pero negociar compromisos específicos con México y Canadá mediante entendimientos bilaterales.
“México tiene que asegurarse de que, en el esfuerzo por alcanzar un acuerdo de corto plazo, no acepte retrocesos en disposiciones esenciales del tratado y no provoque daños de largo plazo simplemente por tratar de resolver los problemas que tenemos en este momento”, consideró.
China concentra exigencias de EU
El exnegociador explicó que Estados Unidos busca limitar la entrada de productos chinos a América del Norte y revisar las inversiones de ese país en sectores considerados estratégicos.
“Esto significa establecer iniciativas que, por un lado, contengan las exportaciones de productos terminados chinos hacia América del Norte y, por otro, limiten las inversiones de China en sectores que Estados Unidos considera estratégicos para su seguridad nacional”, apuntó.
Smith Ramos señaló que México ha mostrado disposición para discutir mecanismos de revisión de inversiones extranjeras y medidas contra prácticas comerciales desleales.
“El gran asunto para México en este momento no es solamente obtener una reducción o eliminación de los aranceles, sino también una exclusión de futuras medidas de seguridad nacional y de otras medidas arancelarias que Estados Unidos imponga”, afirmó.
Endurecer reglas automotrices elevará costos
A su vez, el profesor universitario de Políticas Públicas del Tecnológico de Monterrey, Ernesto Stein, advirtió que aumentar las exigencias de contenido regional para los automóviles afectaría su competitividad, debido a que el T-MEC ya establece requisitos estrictos para esta industria.
“Las reglas de origen del T-MEC son de las más estrictas del mundo. En el sector automotriz tenemos 75 por ciento de contenido regional, 70 por ciento de acero y aluminio, y requisitos para que los componentes esenciales del vehículo también cumplan con contenido regional. Es una regla de origen muy estricta”, sostuvo.
Explicó que elevar estos porcentajes incrementaría los costos de producción y llevaría a algunas empresas a dejar de utilizar las preferencias comerciales del tratado.
Además, el académico cuestionó que Estados Unidos considere triangulación comercial la fabricación de productos mexicanos con componentes chinos cuando se cumplen las disposiciones del T-MEC.
“La triangulación, en sentido estricto, sería que un producto chino llegue a México sin transformación, o con una transformación mínima, y después entre a Estados Unidos declarándose como mexicano. Pero hay otra situación muy diferente: la producción en México con poco contenido regional”, precisó.
El especialista señaló que las diferencias sobre el origen de los productos deben resolverse mediante cambios a las reglas del tratado y no mediante acusaciones contra las empresas que cumplen la legislación vigente.
AH