• Regístrate
Estás leyendo: Luisa Ortega, la heroína cuestionable
Comparte esta noticia
Lunes , 18.03.2019 / 21:11 Hoy

Luisa Ortega, la heroína cuestionable

La fiscal general en Venezuela se opone a su partido para salvar al país. Pesa sobre ella su afiliación al gobierno de Hugo Chávez, cuando participó en la redacción de la nueva constitución.

Publicidad
Publicidad

La voz, normalmente tranquila, de la fiscal general de Venezuela, tembló ligeramente cuando dijo las palabras trascendentales. “Juro defender la Constitución, mi posición me lo demanda”, prometió. “Lo que está en juego es la libertad y el futuro. ¡El momento para defender al país es ahora!”.

Una multitud, vestida con camisas rojas, partidaria del presidente Nicolás Maduro, respondió con su típico estilo, “traidora”, “vendida”, “fascista”, así abuchearon a la abogada de 59 años de edad cuando se dirigía a la Asamblea Nacional bajo el control de la oposición en Caracas. Luisa Ortega, recuperó su aplomo, envió besos y siguió.

Ortega es una heroína cuestionable. En el pasado, llamó a Hugo Chávez, el fundador del régimen, “la persona más humana del planeta”. También defendió algunos de los excesos del régimen. Sin embargo, ahora, los camaradas del Partido Socialista la consideran como una desertora despreciable. La promesa de Ortega de ser “la primera línea de defensa de la República” también la convierte en uno de los oponentes más peligrosos para el régimen.

Su batalla es en contra de la “asamblea constituyente” que Maduro programó para el 30 de julio. El voto previsto, al que 90% de los venezolanos se opone, busca reescribir la constitución de Venezuela de 1999, que el mismo Chávez llamó “la mejor del mundo”. También podría reemplazar a los organismos del Estado con comunas estilo soviético y consolidar el poder del impopular Maduro.

Ya murieron casi 100 personas en las protestas de los últimos tres meses. Ortega tiene una formación de derechos humanos que la dejó horrorizada por la toma ilegal del poder, “que no hará nada para resolver problemas graves como la escasez de alimentos y medicamentos”. Llamó a la asamblea “un secuestro constitucional”, aludiendo a los “secuestros express”tan comunes en Caracas.

La fiscal presentó una serie de demandas en contra de la Corte Suprema, prácticamente en manos del gobierno. “Venezuela no es un estado de derecho, sino un estado policial”, advirtió. El país enfrenta “sus días más oscuros”.

Esos desafíos, a la maquinaria represiva de Maduro, convirtieron a Ortega en una figura importante de la oposición, aunque la fiscal general rebelde no es miembro de sus filas.

TE RECOMENDAMOS: Entre amenazas y tensión, los venezolanos salen a votar

Los líderes extranjeros también se apresuraron a actuar. El domingo, Juan Manuel Santos, el presidente colombiano, viajó a Cuba para tratar de convencer a La Habana, el aliado más cercano de Caracas, para que respalde el empuje diplomático regional para detener la crisis. Donald Trump, el presidente de Estados Unidos (EU), amenazó con imponer sanciones económicas si Maduro, “un mal líder que sueña con convertirse en un dictador”, impone la asamblea.

El miércoles, Luis Almagro, director de la Organización de Estados Americanos (OEA), respaldó el posible uso de sanciones estadounidenses, aunque advirtió que tal vez no vayan a funcionar.

“No hay manera de derribar una dictadura desde el exterior”, dijo al comité de relaciones exteriores del Senado de EU. “Depende de la presión interna en el país”. En el papel de la funcionaria chavista más prominente que deserta a la fecha, Ortega es vital para construir esa presión. Pero todavía es un enigma qué es exactamente lo que quiere.

Luisa Ortega Díaz, atraída por el mensaje de Chávez de inclusión social, se unió a su gobierno como asesora jurídica después de que llegó al poder en 1999 y ayudó a reescribir la Constitución. Chávez la nombró fiscal general en 2007. Durante muchos años fue una fiel chavista -en 2014 encarceló al político de oposición, Leopoldo López”-

En las apariciones en público, lleva con ella una copia de la “Carta Magna” de Venezuela y se sabe que en sus oficinas no hay imágenes de Chávez o Maduro, a diferencia de otros ministerios públicos.

TE RECOMENDAMOS: Claves para entender el proceso de la Constituyente

Para los cínicos, el rechazo de Ortega al régimen es simple. Quiere construir un bote salvavidas para los disidentes chavistas, ella incluída, antes de que el barco del estado de Maduro se hunda bajo las olas.

Amenazaron a la familia de Ortega, congelaron su cuenta bancaria, y su despido por parte de la Suprema Corte es algo que ella llama “una canción que ya se cantó”.

Si sigue adelante la asamblea constituyente de Maduro, Venezuela puede convertirse en una dictadura que se encuentra sobre las principales rutas de contrabando de cocaína y reservas petroleras con un valor de 15 billones de dólares. Ortega cuenta con impugnaciones legales que puede desplegar antes de que eso ocurra, como invocar el artículo 350 de la Constitución, que puede interpretarse como una justificación para los venezolanos, entre ellos los militares, para desconocer cualquier régimen “que vaya en contra de los valores democráticos… y los derechos humanos”.

Tal vez por eso Ortega parece tan tranquila. “Mis únicos objetivos en esta lucha son que se vuelvan a establecer el estado de derecho, el orden constitucional y la paz en Venezuela”, dijo en una entrevista reciente. “Estos momentos difíciles pasarán... tienen que pasar”.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.