La reciente emisión del reglamento a la Ley del Sector de Hidrocarburos en México, el 3 de octubre, desató “un verdadero ‘tsunami’ regulatorio” que busca poner orden y combatir el robo de combustibles (huachicol).
"También impone una carga significativa y genera incertidumbre entre los operadores formales de la industria", explicó el presidente del Clúster Energético de Nuevo León, César Cadena.
Lucha contra prácticas ilegales
En un seminario sobre el Marco Regulatorio de Hidrocarburos, el experto puntualizó que la nueva normativa, aunque necesaria para la trazabilidad y la legalidad, puede estar llevando a una sobrerregulación que equipara a todos los actores del sector con posibles infractores.
En su exposición, Cadena explicó que la principal motivación detrás de este endurecimiento regulatorio es la lucha contra prácticas ilegales como:
- La venta de combustible adulterado
- El robo
- El uso de permisos falsificados o de ‘comercializadoras de papel’
Por su parte, el abogado en el sector energético Alain Duthoy afirmó que el reglamento busca restablecer el proceso de otorgamiento de permisos y ejercer una mayor supervisión sobre toda la cadena de suministro de hidrocarburos.
Sin embargo, la implementación de estas medidas ha generado un ambiente de complejidad, por lo que las empresas necesitarán “dos abogados de cabecera" para navegar la intrincada normativa, de acuerdo con César Cadena.
Esta percepción se refuerza con la eliminación de prácticas comunes como el préstamo o renta de permisos, y la prohibición de transferir o recibir combustible alterado.
Permisos de hidrocarburos
Alain Duthoy dijo que uno de los cambios más drásticos, introducidos por el nuevo reglamento, se observa en la vigencia y los requisitos para la obtención de permisos.
Anteriormente, los permisos de expendio tenían una vigencia de 30 años con una prórroga de hasta 15 años.
Ahora la vigencia máxima se ha reducido a 20 años, eliminando por completo la posibilidad de prórroga y la tendencia actual de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) es otorgar permisos por sólo diez años.
Por su parte, agregó que para los permisos de comercialización, la situación es aún más restrictiva, ya que su vigencia se limitó a un máximo de dos años, con una única posibilidad de ampliación antes de tener que solicitar un nuevo permiso "desde el principio".
Esta reducción obliga a una planeación muy específica y a tener proyectos muy definidos desde el inicio, ya que se reduce significativamente la posibilidad de realizar ajustes posteriores.
Además de la reducción en la vigencia, los requisitos para las solicitudes de nuevos permisos se han multiplicado.
El abogado dijo que ahora se exige una identificación exhaustiva del solicitante, incluyendo la transparencia corporativa y la estructura accionaria completa, así como la declaración bajo protesta de decir verdad de que el operador no ha sido sancionado ni aparece en listas de operaciones irregulares del SAT.
La información técnica requerida es mucho más detallada, abarcando desde las direcciones y coordenadas exactas de las instalaciones hasta:
- Los montos de inversión
- Marcas comerciales, uso y destino del producto
- Descripciones de fases operativas
- Recursos a utilizar
- Proyecciones de volúmenes
- Capacidades
- Recursos operativos y un detallado plan logístico que cubra toda la trazabilidad del producto, desde la carga hasta la descarga y el transporte.
Por otro lado, agregó que si bien esto busca menos incertidumbre en el proceso, también favorece a operadores con mayor estructura administrativa que pueden adaptarse más rápidamente a estos requisitos, en detrimento de aquellos con menor soporte.
KL