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Martes , 26.03.2019 / 13:15 Hoy

Las ventajas de ser un Pueblo Mágico

Un centenar de ciudades se han beneficiado de esta marca.
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Cuando las cosas se pusieron mal en su pueblo, en Querétaro, Edgardo Trejo Cabrera y sus hermanos tuvieron que irse a trabajar a Estados Unidos. Atrás dejaron la principal atracción del rumbo, la conocida Peña de Bernal, un monolito de lava volcánica que, con más de 200 metros de altura, es el tercero más grande del mundo, después del Peñón de Gibraltar y el Pan de Azúcar, en Brasil.


En Bernal hay 104 hoteles y posadas, y se están habilitando 15 más, además de restaurantes, tiendas de artesanías y operadores turísticos. Hay cerca de 500 negocios que dan empleo a gente de la localidad y atraen mano de obra especializada de otros municipios, en particular los fines de semana, lo que representa un momento glorioso para un poblado que estaba en peligro de desaparecer.


111 estrellas en México

La clave para este cambio es la denominación Pueblo Mágico que Bernal conquistó gracias a su apego a las normas que la Secretaría de Turismo (Sectur) estableció para ese programa, el cual nació en 2001 y ahora cobija 111 villas y ciudades en todo el país.

Extraoficialmente se estima que los Pueblos Mágicos ofrecen más de 10,000 cuartos de hotel y reciben cuatro millones de turistas al año, con una derrama de alrededor de 13,000 millones de pesos (mdp) en 2016.

Este 2018 no se agregarán más destinos a la lista —existen 11 candidatas, entre ellas Bustamante, General Zaragoza, García y Lampazos de Naranjo, todos en Nuevo León—, pues la Sectur decidió encauzar parte importante de los recursos económicos al rescate de varios destinos mágicos que sufrieron daños a raíz de los terremotos del año pasado, sobre todo en Puebla, Guerrero y Morelos.

  • Taxco, Guerrero.

Pueblos Mágicos es una de las marcas institucionales mejor conocidas en el país. Desde el inicio, la Sectur y los gobiernos estatales y municipales han aportado más de 5,000 mdp para apoyar el programa, aunque la mayor parte de la inversión proviene de particulares.

[OBJECT]Trejo Cabrera y sus hermanos regresaron para contribuir al auge de Bernal, ahora no solo es el presidente del Comité Ciudadano de la localidad sino que representa a todos los de Querétaro. Su familia se ha consolidado a través de negocios vinculados con el comercio y el turismo, y ha sido reconocido por el empuje y las iniciativas que tomaron los operadores turísticos de Bernal.

“Muchas familias locales se han volcado al negocio turístico y están invirtiendo para habilitar y acondicionar alojamientos y restaurantes, y mucho de este éxito se lo debemos a la publicidad nacional e internacional que tiene Pueblos Mágicos”, explica el empresario.


Una franquicia como pocas

El Programa Pueblos Mágicos nació en 2001 por iniciativa de Eduardo Barroso, entonces subsecretario de desarrollo turístico de Sectur, con el propósito de utilizar al turismo para detonar el desarrollo económico de poblaciones medianas y pequeñas.

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Para ser un Pueblo Mágico y conservar ese privilegio, se deben cumplir ciertas normas urbanas y de promoción, lo que incluye presentar el desarrollo de un plan urbano y turístico.


Historia, leyendas y cultura

José Ángel Díaz Rebolledo, director general de Gestión de Destinos y actual coordinador del Programa Pueblos Mágicos de Sectur, no oculta su entusiasmo por esta iniciativa que ha dado impulso a destinos clásicos como Tepoztlán, Valle de Bravo, Pátzcuaro, San Cristóbal de Las Casas o Isla Mujeres, pero que, sobre todo, ha rescatado y acelerado el desarrollo de poblaciones como Bernal, Villa del Carbón, Zacatlán o Mineral de Pozos.

El programa, que en 2015 sufrió una reingeniería con el objetivo de ajustarlo a las mejores prácticas, logra el milagro de poner de acuerdo a hoteleros, restauranteros, artesanos, operadores y autoridades municipales.

“Ha servido no solo para atraer a turistas e incentivar la inversión y el empleo –explica el funcionario–, y aun en destinos que tienen vida propia o que ya eran conocidos, les ha permitido establecer un modelo más claro y unificar los intereses de los participantes”.


Trabajo en equipo

Otra consecuencia colateral de la denominación Pueblo Mágico es que, al ordenar el crecimiento y las reglas urbanas, toda la comunidad puede disfrutar de un pueblo más bonito, con mejores servicios, seguro y con una buena plusvalía para sus propiedades.

Díaz Rebolledo agrega que pocos de estos destinos podrían haber conseguido buenos resultados fuera de la franquicia, porque la fuerza y los recursos del programa federal los benefician a todos y les permiten desarrollarse siguiendo los mismos lineamientos.

En efecto, uno de los beneficios es el ordenamiento, porque para entrar y permanecer en el programa los Pueblos Mágicos deben comprobar los avances alcanzados y enriquecer su oferta turística según sean sus propios usos y costumbres.

El Comité Pueblo Mágico, integrado por representantes de los operadores y comerciantes de cada localidad, es el responsable de cuidar la marca y alentar las mejores propuestas. Este comité, en algunos casos ha servido de contrapeso cuando las autoridades locales han intentado intervenir o imponer decisiones que van en contra de la mayoría de los habitantes.

  • Pátzcuaro, Michoacán, fue una de las primeras ciudades fundadas por los purépechas hacia el año 1300.

Díaz Rebolledo de Sectur acepta que es complejo llevar la información y necesidades de los 111 Pueblos Mágicos, pero que se han establecido mecanismos sencillos para comunicarse y asistirlos.

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Por lo pronto, Sectur tiene un sistema de evaluación para monitorear el comportamiento y evolución de las comunidades, y para distribuir equitativamente los recursos federales, que para el ejercicio 2018 están calculados en 260 mdp, cifra que se triplica gracias a los aportes de los municipios y los estados beneficiados.

Además, el programa utiliza Big Data (análisis de datos) y recaba información en tiempo real de las redes sociales para dar seguimiento a 27 indicadores, como seguridad, mercadotecnia, oferta y demanda así como sobre la calidad de los servicios, opiniones y sentimientos de los visitantes y riesgos naturales en la zona.

Con esta información ha sido posible apoyar a comunidades cuando se detecta un aumento o disminución en la demanda, encauzar las críticas y comentarios de los turistas para mejorar los servicios, detectar desviaciones en el plan turístico aprobado por Sectur, dar seguimiento a las obras públicas y de infraestructura comisionadas, así como enviar apoyos a comunidades afectadas por los desastres naturales o situaciones de violencia, como ocurre en algunos Pueblos Mágicos del norte del país.


Trabajo por hacer

Si bien hay buenas noticias, existen algunas críticas al programa de Sectur que han propiciado su reestructuración. Un estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), sugiere que algunos indicadores de desarrollo, incluyendo actividades de capacitación, no alcanzan los resultados esperados, por lo que propuso replantear la forma de medir la diversificación, mejora y consolidación de la oferta turística en los municipios apoyados.

Otro estudio, realizado por la Universidad de Guanajuato, mostró que, en el caso de Dolores Hidalgo, “la orientación del programa es tan poco clara que hace que una implementación exitosa sea una tarea inalcanzable”.

De Chiapas a Coahuila, y de Baja California a Yucatán, los 111 Pueblos Mágicos son una muestra viva de que con inteligencia y decisión, armonizando intereses públicos y privados, poblaciones rezagadas pueden recuperar su dinamismo y convertirse en una fuente de desarrollo y empleo.

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