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Sábado , 23.03.2019 / 11:13 Hoy

La OPEP: dividida, pero influyente

El organismo ha perdido fuerza, pero sus bajos costos de producción y alta participación en las exportaciones le auguran una larga vida.


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En el concierto internacional de los precios del crudo, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) sigue marcando el ritmo. Si bien su participación en la producción mundial se redujo de 50 a 30% entre 1980 y 2015, mantiene 81% de las reservas internacionales, 60% de las exportaciones y el poder político para mover la cotización del hidrocarburo. Si bien no tiene el impacto de hace 40 años, el organismo, lejos de lo que piensan sus detractores, está fuerte y activo.

Junio inició con la mirada puesta en Austria y la esperanza de que en la cumbre de la OPEP del día dos en su sede de Viena se decidiera reducir la producción para disipar la incertidumbre y levantar los precios internacionales del crudo, que cayeron hasta 75% entre junio de 2014 y enero de este año.

Voces como la de Igor Sechin, presidente de la rusa Rosneft, y Antonio Brufau, de la española Repsol, hablaban incluso de la desaparición del organismo, que llegaba dividida principalmente entre Arabia Saudita, que se mostraba a favor de establecer un techo de producción conjunto, e Irán, que exige aumentar su bombeo de los 3.5 millones de barriles diarios que produce hoy, a los 4 millones que tenía previos a las sanciones que le fueron levantadas en 2015, tras el acuerdo por su programa nuclear.

Finalmente, la OPEP decidió mantener sin cambios su política de producción. Para Aldo Flores, secretario general del Foro Internacional de la Energía (FIE), el acuerdo fue implícitamente permitir que el mercado siga en el proceso de ajuste natural entre oferta y demanda.

“En su momento de más poder, la OPEP alcanzó alrededor de 50% de la producción mundial, hoy tiene cerca de 30%. Bajo esos términos sería menos influyente, pero lo sigue siendo y las proyecciones indican que la participación de la organización en los próximos 15 años va a aumentar a 50%, aún tomando en cuenta el crecimiento de los no convencionales. Es exagerado decir que la OPEP dejará de existir, sigue siendo muy influyente en el mercado”, dice.

Añade que el desajuste de los precios tomó por sorpresa no solo a la OPEP, sino a todos los productores, porque nadie se imaginó la magnitud del aumento de la producción de Estados Unidos (EU) -gracias a los no convencionales-, Canadá, Irak y Brasil, lo que en combinación con una caída en la demanda por la desaceleración mundial, propició el ajuste a la baja.

El factor saudita

Dentro de la OPEP, un miembro clave es Arabia Saudita, que cerró mayo con una producción de 10.2 millones de barriles diarios, pero tiene capacidad excedente declarada para aumentar hasta 2 millones de barriles diarios (mbd) si el mercado lo requiere.

Durante la crisis petrolera de los 80, Arabia Saudita redujo su producción de 10 mbd hasta 2 mbd, pero los precios se siguieron desplomando y perdió participación de mercado. Si bien el país ha congelado su producción, esa experiencia explica sus resistencias a bajarla, pues teme que otros productores se vean beneficiados.

Rubén Cruz, Socio Líder de Energía y Recursos Naturales de la consultora KPMG en México, explica que las fuerzas del mercado petrolero se están midiendo entre los tres principales productores, EU, Rusia y Arabia Saudita, cada uno con una participación de mercado que ronda 10%.

“La OPEP sigue teniendo un peso específico relevante en la medida que es exportador de crudo a los EU y dispara una señal de precios de mercado desde su geografía y de sus costos de producción, que es donde le lleva una ventaja muy importante a Estados Unidos, que produce principalmente a través del fracking, del shale oil y el shale gas y tiene costos de producción que oscilan entre 50 y 60 dólares por barril, eso los pone en una desventaja con países con costos menores, con recursos a menor profundidad y mayor facilidad de extracción y procesamiento”, detalla.

Vaivenes de precios

A pesar de que la OPEP no llegó a un acuerdo y al día siguiente el mercado respondió con una baja en los precios, una semana después hubo un repunte al grado de que el 8 de junio se alcanzaron las mayores cotizaciones del año: 42.37 dólares por barril para la mezcla mexicana, 52.51 para el WTI texano y 51.23 para el Brent del Mar del Norte. En el caso mexicano, el precio representó un incremento de 124% desde sus mínimos de 18.90 dólares por barril de enero pasado.

“Mantener la producción, no incrementarla, ya es una buena señal, porque permite que gradualmente vayas consumiendo los inventarios, pero estos aún están lejos del nivel promedio de los últimos cinco años y eso hace que los precios sigan bajos para ciertas actividades de producción que tienen costos de extracción mayor”, explica Cruz.

Además, aunque no ha habido un acuerdo entre los principales países petroleros para reducir la producción, en los últimos meses ha habido una caída en EU, además de que Nigeria enfrenta problemas con la guerrilla que resulta en una baja de medio millón de barriles diarios, y Canadá enfrenta problemas temporales por los incendios forestales. A esta caída se le suma un empuje a la alza de la demanda.

“La demanda se empezó a recuperar en 2015 y este año a estar en un crecimiento muy alto, está sólida y en niveles sanos y está empezando a absorber los excedentes que se generaron en los años previos”, afirma Aldo Flores del FIE.

De acuerdo con PwC Strategy&, el crecimiento de la demanda mundial de petróleo fue en promedio de 2.4% de 1965 a 1984, bajó a 1.7% de 1985 a 1999, y cayó hasta 1.3% entre 2000 y 2014.

Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía señala que la demanda pasó de 90.69 mbd en el primer trimestre de 2013, a 95.17 mbd en el mismo periodo de 2016, un crecimiento de 5%, y prevé que llegará hasta 96.87 mbd al cierre de este año.

Aún así, en un escenario optimista se espera cerrar el 2016 en una cotización de alrededor de 60 dólares por barril, lejos de los máximos históricos y de los 125 dólares de mediados de 2014, cuando inició la caída.

Pero al margen de las decisiones de la OPEP y del comportamiento del mercado, hay múltiples factores que atentan contra la recuperación del precio del crudo. La semana pasada la cotización volvió a bajar ante el nerviosismo por el Brexit, la posible salida del Reino Unido de la Unión Europea que será sometida a referendo el 23 de junio y cuyos efectos aún se desconocen. Ni la OPEP ni productor alguno preveía este escenario.

“La OPEP tiene cimientos sólidos. Todos los organismos pasan por crisis, pero no vemos que vaya a desaparecer. Lo interesante sería que actuaran en concordancia con otros actores del mercado para no destruir valor, porque los países productores con finanzas dependientes del petróleo sufren por decisiones que toman terceros, y sufre la economía, y sufre el empleo y las personas, todo, por no ver por el bien común, sino por los intereses económicos y geopolíticos de grupos”, dice.

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