La mayoría de nosotros hemos probado alguna vez los famosos molletes, el bolillo que partido a la mitad se le pone frijoles y queso, y se calienta y dora en un horno o en la estufa.
Juan Molletes es un restaurante que se especialista en esto, pero con su particular toque de sabores mexicanos: los hay desde chilaquiles, cochinita pibil, hasta chicharrón prensado.
Abrieron en noviembre de 2015 y tanto ha sido su éxito que ya tienen previsto abrir dos sucursales más, además de que ya cuentan con propuestas para franquiciar la marca en varias ciudades del país e incluso en Estados Unidos.
Los creadores del concepto son Raúl, Jorge y Guillermo, tres amigos que se conocieron cuando iban a la preparatoria y que desde ese momento tuvieron una meta en común: emprender.
Iniciaron organizando fiestas y después pusieron una agencia de publicidad y marketing. Posteriormente decidieron invertir en el sector restaurantero, lo cual fue su primer acercamiento a esta industria. Esto les sirvió de experiencia y sobre todo, fue el medio por el que pudieron ahorrar para arrancar Juan Molletes que, como toda empresa, surgió de una idea.
"A una tía le gusta hacer mucho molletes y en una plática familiar salió el tema de una molletería. Nosotros éramos muy lejanos al sector restaurantero en ese momento pero dijimos: los molletes es algo cualquiera puede hacer. Los pongo en un horno, les embarro queso y frijoles y ya están. Y así fue como surgió la idea”, dijo a MILENIO Guillermo Álvarez, cofundador de Juan Molletes.
Fue en mayo de 2015 cuando tras poner varias ideas sobre la mesa y tras horas de diálogo decidieron que la mejor opción era un restaurante especializado en molletes, del cual, dicen nunca haber escuchado de un concepto similar.
"Todo mundo conoce los molletes y a todos nos gustan. Hemos recibido comentarios de gente que dice que jamás se ocurrió que podría existir un local especializado en molletes", dijo Jorge Culebro, confundador de Juan Molletes.
El restaurante abrió con una inversión de un millón de pesos. Hoy ya piensan cerrar el año con tres locales.
"Entrar en un ramo desconocido fue difícil, nos tuvimos que asesorar en todos los sentidos. Desde un chef que nos ayudó a hacer el menú, hasta apoyo en lo administrativo, lo legal, la logística. Es muy diferente a lo que veníamos haciendo desde hace 10 años. Los primeros dos meses fueron muy difícil, tuvimos errores, pero hemos aprendido rápido de éstos", comenta Guillermo.
El nombre y concepto del restaurante son basados en el personaje de Juan, ya que "todos tenemos un amigo que se llama así". El nombre de los 15 platillos con los que cuentan están inspirados en los apodos de los amigos de Juan. Está desde el "Todas Mías" o "El Geek", hasta "El Punketo, o "El Tepo, entre otros.
Los tres amigos dicen estar felices por la buena aceptación que ha tenido el restaurante, y de lo que han aprendido en estos meses.
"Estoy muy contento con los resultados obtenidos, cuando ves a gente que viene cuatro o cinco veces al restaurante dices: algo estamos haciendo bien. Y pese a que es un medio (el restaurantero) al que se le tiene que dedicar mucho tiempo y es muy demandante, queremos que sea un lugar franquiciable" dijo Raúl Espinoza, cofundador de Juan Molletes.
Juan Molletes es una historia de que con trabajo, disciplina y la suma de una buena idea, que puede ser tan común como unos molletes, se puede obtener éxito en el camino emprendedor.
CPR