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Jueves , 21.03.2019 / 22:33 Hoy

Janet Yellen y el objetivo de inflación de la FED deben quedarse

Aunque la funcionaria no ha asumido más riesgos en cuanto a la expansión comercial en EU, no hay duda de su competitividad y voluntad.

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La Reserva Federal de Estados Unidos (EU) va a la delantera de otros importantes bancos centrales occidentales respecto a la normalización de la política monetaria. Esto provocó un intenso debate. Preguntas importantes son si la Fed es sensata al seguir adelante con su endurecimiento y si debe cambiar su objetivo de inflación. Una tercera pregunta también está bajo discusión: ¿el presidente debe reemplazar a Janet Yellen como presidenta cuando termine su mandato, en enero? Las respuestas a las tres preguntas son: no.

Se maneja un poderoso argumento en contra del endurecimiento: la inflación se mantiene obstinadamente baja. Además, como Janet Yellen señaló en su conferencia de prensa del 14 de junio, la inflación se encuentra por debajo del objetivo de la Fed desde hace “unos cinco años”. Es razonable preguntarse si un banco central que endurece la política monetaria, mientras que no logra alcanzar su objetivo lo toma con seriedad.

¿2% es un techo y no un objetivo simétrico? Es, sin duda, un techo para el Banco Central Europeo, que define su objetivo como “por debajo, pero cerca de 2% a mediano plazo”.

Una de las razones para contenerse de nuevas medidas es la finalidad de demostrar que la Fed está dispuesta a que la inflación supere 2%, al igual que permitir que permanezca por debajo de eso. Otra razón es que los datos no muestran un sobrecalentamiento. Muchos temen un recrudecimiento de la inflación desde que la Fed actuó con decisión en contra de la amenazadora depresión a finales de 2008. La Fed en gran medida los ignoró. Debe continuar ignorándolos.

Al explicar su desacuerdo con la decisión de junio en cuanto a elevar las tasas, Neel Kashkari de la Fed en Minneapolis, señaló que los riesgos son asimétricos. Si la Fed endurece demasiado pronto y con fuerza, la economía podría llegar a ser demasiado débil. Si se toma con seriedad la noción de la histéresis (el impacto permanente a largo plazo de las recesiones), estas pérdidas podrían ser para siempre. Si la Fed endurece demasiado tarde y con mucha suavidad, la inflación se dispararía temporalmente. El primer error sería mucho peor.

Además, cuando las expectativas están bien ancladas, el impacto de la caída del desempleo sobre la inflación puede ser débil. Un ejemplo histórico puede ayudar. Entre 1960 y 1970, el desempleo en Alemania Occidental estuvo por debajo de 1% durante largos períodos. Sin embargo, la inflación no mostró un aumento secular. Fue solo durante la inflación global de la década de 1970 que la inflación aumentó.

La Fed se muestra muy entusiasta acerca del endurecimiento. Pero, ¿debiera también elevar su objetivo de inflación? Ese es un tema diferente. Si uno no logra un objetivo, discutir sobre si debe aumentarlo parece una distracción. Sin embargo, ciertos economistas argumentan a favor de elevar el objetivo porque quizá sea necesario tener tasas de interés reales a corto plazo, muy negativas para la próxima recesión, debido a que la tasa real de equilibrio es muy baja. Con la inflación de 2%, el “límite cero” en las tasas de interés nominal a corto plazo restringe la flexibilidad a la baja en las tasas reales que se requieren.

Este argumento sería más sólido si se redujeran las tasas nominales a corto plazo a niveles por debajo de cero. Pero no hay un límite vinculante. La gente de ninguna manera va a cambiar a efectivo para evitar las tasas negativas, incluso de varios puntos porcentuales, especialmente si no se espera que esto último sea duradero. Operar en efectivo es muy incómodo.

Esto no importaría si cambiar el objetivo no tuviera un costo. Pero no es así. Se hicieron grandes esfuerzos para establecer el objetivo de 2%. En la crisis reciente, esto mantuvo altas las expectativas de inflación y también bajas las tasas de interés reales. Cambiar el objetivo, sin duda, desestabiliza las expectativas sobre cualquier meta a futuro: si abandonan el objetivo de 2% por uno de 4%, ¿por qué los banqueros centrales no lo podrían elevar a 8%? Sí, estudien el tema. Sí, consideren cómo hacer que las tasas nominales negativas funcionen mejor. Pero no cambien el objetivo sin pensarlo muy bien

Por último, ¿debería Donald Trump reemplazar a Yellen? Narayana Kocherlakota, la ex presidenta de la Fed en Minneapolis, dice que no. Sobre el supuesto de que Trump no padezca de la enfermedad del dinero ultraduro convertido en estándar de oro que sufren muchos republicanos, Yellen tiene que ser una opción superior. Me hubiera gustado que ella asumiera aún más riesgos en el lado de la expansión, pero no hay duda alguna de su competencia y de su voluntad de equilibrar los argumentos de una manera no ideológica.

Recuerden que Ronald Reagan volvió a nombrar a Paul Volcker, un demócrata que nombró Jimmy Carter, al igual que Bill Clinton nombró a Alan Greenspan, un republicano que nombró Reagan, y Barack Obama volvió a nombrar a Ben Bernanke, un republicano que nombró George W. Bush. La tradición de que la Fed es apolítica, bipartidista y tiene el apoyo de los presidentes de ambos partidos, independientemente de la etiqueta del partido, ha servido al país.

Si Trump desea dar un pequeño paso para establecer una reputación de criterio, debe volver a nombrar a Yellen. En un momento de turbulencias, este no es tiempo para desviaciones nuevas y radicales. Permitan que la Fed nutra la recuperación que EU y el presidente necesitan, pero bajo el liderazgo de Yellen.


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