A pesar de la narrativa histórica sobre la riqueza petrolera, el aumento en los precios internacionales del crudo ya no representa un beneficio neto para la economía mexicana, ya que generan un doble efecto donde los costos de importación de refinados termina por neutralizar los ingresos por exportación de crudo, señaló un análisis de Moody's Analytics.
De acuerdo con el informe, México perdió su estatus de exportador neto en 2015, año en que la balanza comercial petrolera se tornó negativa. Esta transformación se debe principalmente a la falta de inversión estructural para reemplazar infraestructura obsoleta y expandir la capacidad de producción.
El análisis recordó que en 2006, México alcanzó un superávit comercial petrolero de 19 mil millones de dólares. Para 2022, se obtuvo un déficit de 36 mil millones de dólares, manteniéndose cerca de los 25 mil millones en años recientes.
Moody's Analytics identificó tres canales principales por los cuales el alza de precios perjudica al país: aunque México exporta crudo, importa derivados como gasolinas, gas y otros refinados de Estados Unidos. Al ser la balanza negativa, el costo de las importaciones reduce el Producto Interno Bruto (PIB).
Agregó que los precios internacionales se trasladan directamente a los consumidores. Actualmente, los combustibles representan 5 por ciento del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC); un aumento del 10 por ciento en combustibles suma automáticamente 0.5 puntos porcentuales a la inflación anual.
Y como tercer elemento, la economía mexicana está altamente sincronizada con el ciclo de negocios estadunidense. Los altos precios del petróleo suelen desacelerar la economía de Estados Unidos, lo que impacta negativamente en la demanda de exportaciones mexicanas y en la inversión directa.
Subsidios y el peso
El análisis señala que existen ‘amortiguadores’ que podrían suavizar el impacto inflacionario en el corto plazo, como subsidios financiados por los impuestos aplicados a los combustibles domésticos; que representan cerca del 40 por ciento del precio final, para evitar disparos en el precio de la gasolina.
También la moneda mexicana se apreció 21 por ciento desde inicios de 2025 hasta finales de febrero de 2026. Esta revaluación abarata las importaciones y reduce la presión sobre los precios locales de los derivados.
Moody's concluyó que si el conflicto en Medio Oriente se prolonga y mantiene los precios altos, México enfrentará presiones directas en su balanza comercial y riesgos indirectos por una posible desaceleración en su principal socio comercial.
MVDJT