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Sábado , 23.03.2019 / 13:47 Hoy

GE, un perdedor con reforma fiscal de EU

La empresa eléctrica espera un incremento para las tasas de impuestos durante los próximos años.

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Mientras que muchas empresas estadunidenses hacen cálculos para ver cómo van a gastar las ganancias excepcionales que esperan por la reforma fiscal que se aprobó a finales del año pasado, General Electric se enfrenta a una perspectiva opuesta: espera un aumento en las tasas de impuestos en los próximos años.

Al informar sus resultados del cuarto trimestre de 2017 la semana pasada, GE pronosticó que el porcentaje de su tasa estará entre 15 y 19 por ciento este año y el siguiente, y en el largo plazo se ubicará entre 21 y 25 por ciento. Esto se compara una tasa de impuestos de 14 por ciento en 2015 y 9 por ciento en 2016 para las operaciones industriales que son el núcleo permanente de la compañía ahora que ya vendió la mayoría de sus negocios de servicios financieros.

El departamento de impuestos de GE, que emplea a cientos de contadores y abogados, desde hace mucho tiempo se le reconoce como uno de los más eficaces en las empresas de EU, durante años pudo mantener los cargos fiscales del grupo por debajo de la tasa principal de impuestos corporativos de 35 por ciento. Otras compañías trataron de imitar su éxito.

Pero se espera que la Ley de Reducción de Impuestos y Empleo, que Donald Trump promulgó el 22 de diciembre, elimine gran parte de la ventaja que disfrutaba GE.

El aumento de la tasa de impuestos representa otro obstáculo para John Flannery, el nuevo director ejecutivo que asumió el cargo en agosto pasado, mientras intenta cambiar el rumbo del grupo industrial en problemas.

Los negocios todavía hacen cálculos sobre todas las implicaciones que representan los cambios de impuestos, pero ya es aparente que GE estará en una peor situación. Ese panorama contrasta con la posición de otros fabricantes estadunidenses como HoneyWell, que el viernes revisó al alza sus ganancias proyectadas para 2018 debido a que espera una menor tasa de impuestos.

El paquete de reformas redujo a 21 por ciento la tasa principal de impuestos corporativos de EU, pero también limita la capacidad de las empresas internacionales a utilizar los créditos y pérdidas. Un nuevo impuesto mínimo sobre “ingresos intangibles globales con bajos impuestos”, que se impone sobre las ganancias de las filiales en el extranjero de los grupos estadunidenses, hará que sea más difícil reducir los cargos al cambiar las utilidades a jurisdicciones con una menor carga fiscal. Otra nueva medida, “el impuesto contra el abuso y la erosión de la base”, limita a la capacidad de las empresas para aprovechar los créditos fiscales.

Jamie Miller, directora financiera de GE, dijo a los analistas en una conferencia la semana pasada que se esperaba que la tasa efectiva de impuestos de la compañía aumente debido a que tendrá menos capacidad para usar los créditos y las pérdidas para reducir sus pagos.

La compañía asumió un cargo de 3 mil 500 millones de dólares (mdd) para el cuarto trimestre como resultado de la reforma fiscal de EU, incluidos 2 mil 200 mdd por la reducción del valor de créditos y pérdidas, y mil 200 millones de dólares por el nuevo impuesto que se aplica a ganancias pasadas en el extranjero.

GE realizó una reconfiguración radical de su unidad de planeación fiscal, a la que ocasionalmente se le conoce como “el Harvard de los departamentos de impuestos”, el año pasado. En abril, 600 profesionales de impuestos del grupo se trasladaron a PwC, el grupo de consultoría y contabilidad, donde continuarán con su trabajo para GE, pero también para otras compañías.

Mike Gosk, asesor fiscal senior de GE, dijo en ese momento que otros clientes de PwC tendrán la oportunidad de “aprovechar el mejor equipo de impuestos del mundo”.

La tasa de impuestos de grupo de GE ha sido baja en parte gracias a las pérdidas acumuladas en GE Capital, la división de servicios financieros, después de la crisis de 2007-09, pero desde años antes de esa fecha ya pagaba menos de la tasa principal de 35 por ciento.

Jeff Immelt, el anterior director ejecutivo, reconoció en 2016 después de la victoria de Trump en las elecciones, que la reforma tributaria puede tener consecuencias adversas para GE, pero dijo que veía una oportunidad en las propuestas que presentó Kevin Brady, el presidente republicano del comité de medios y arbitrios en la Cámara de Representantes. El plan de Brady ayudaría a compañías como GE que exportan desde Estados Unidos, pero los republicanos abandonaron el programa el verano pasado después de la oposición de los minoristas.

Miller dijo la semana pasada que a pesar del impacto adverso directo que tiene la reforma fiscal sobre GE, el grupo todavía lo considera en general como algo “realmente positivo para las empresas de Estados Unidos”.

Agregó que no espera que GE vaya a repatriar una gran cantidad de dinero a Estados Unidos como resultado de la reforma fiscal, debido a que las ganancias en el extranjero del grupo se vuelven a invertir principalmente en sus negocios en el exterior.

GE no es la única empresa de Estados Unidos que espera pagar una mayor tasa de impuestos bajo el nuevo sistema. IBM informó una tasa de 12 por ciento para el año pasado, excluidas partidas excepcionales, y dijo que espera pagar de 14 a 18 por ciento sobre la misma base este año.

Eaton, el grupo de fabricación de productos eléctricos que trasladó su sede a Irlanda después de comprar Cooper Industries en un acuerdo de “inversión fiscal” en 2012, también dijo que su expectativa es que tendrá que enfrentar una tasa de impuestos más alta.


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