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Jueves , 21.03.2019 / 15:18 Hoy

Foro Económico Mundial se queda sin grandes propuestas

FT Mercados

Países emergentes como Brasil y China ya no son las estrellas de la cumbre, porque sus gobiernos son cada vez más autoritarios.
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Todo el mundo necesita héroes, incluso los plutócratas de Davos. Pero la “élite global” actualmente no tiene entusiasmo ni ideas. 

Hace dos semanas, en los pasillos del Foro Económico Mundial (FEM), Kenneth Rogoff, economista de Harvard, lo resumió de esta manera: “Es la cumbre de Davos más aburrida que puedo recordar. Normalmente hay un país estelar o una estrella de la industria de los que todo el mundo habla. Pero este año, no hay nada”. 

La falta de entusiasmo tiene implicaciones mucho más allá del mundo que se parodia fácilmente en la conferencia de Davos. En los últimos 30 años, la cumbre fue el mejor lugar para monitorear las ideas y locuras que emocionaron a los ricos y poderosos. Es el lugar donde el consenso de la élite se formaba y promovía. 

El año pasado, las dos estrellas en Davos se identificaron fácilmente. La tecnolo - gía de moda era el blockchain y el político de moda era el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Pero, desde entonces, los índices de popularidad de Macron cayeron casi tan rápido como el precio del bitcoin. El mandatario francés se quedó en casa este año para lidiar con los descontentos nacionales.

Los países estrella de los foros anteriores a menudo eran economías emergentes de rápido crecimiento que, de preferencia, también eran democracias o “se movían en la dirección correcta”. 

Brasil solía tener una palomita en todas esas casillas. En 2010, el FEM otorgó su "Premio al Estadista Global” a Luiz Inácio Lula da Silva, en ese entonces presidente brasileño, quien dio discursos en varios foros anteriores. Lula casi estaba diseñado para deleitar a Davos. Era un antiguo radical, que abrazó el capitalismo y la globalización, al mismo tiempo que conservaba sus credenciales como reformador social. La economía de su país estaba creciendo rápidamente.

 Pero en 2019, Brasil acaba de pasar por una profunda recesión y un escándalo de corrupción, mientras que Lula está en prisión. Ahora, al país lo representa Jair Bolsonaro, un presidente conocido por insultar a los homosexuales y alabar a los torturadores. Como defensor de las reformas económicas liberales, Bolsonaro tuvo la oportunidad de volver a reformularse para la audiencia de Davos. Pero su aparición en el foro de este año fue breve y rebuscada. 

Gran Bretaña decepcionó a Davos al votar por el Brexit y desconcertó a los delegados en la conferencia de este año, al colocar enormes pancartas sobre el Hotel Belvedere en las que se proclamaba: “El libre comercio es grandioso”. 

Donald Trump, El Hombre de los Aranceles, claramente no es alguien que le daría su respaldo a ese lema amigable con el FEM. El presidente de Estados Unidos (EU) se mantuvo alejado del foro este año para lidiar con el cierre parcial del gobierno de su país.

 La afirmación de China de ser un “país estrella” también se ve empañada. El crecimiento lento, el antagonismo cada vez mayor con EU y una política cada vez más autoritaria en el país, hacen que el gobierno de Xi Jinping se vuelva más difícil de vender en Davos.

 En el pasado, cuando los políticos parecían particularmente sin esperanzas, los miembros de Davos recurrieron a la industria en busca de inspiración. Pero los grupos de tecnología están inmersos en polémicas y el futuro que representan se ve cada vez más distópico. Parece que el mundo decepcionó a Davos. Pero, una vez más, puede que Davos haya decepcionado al mundo.


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