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México deberá convertir su cercanía con EU en una oportunidad de crecimiento: Daniel Becker, director general de Grupo Financiero Mifel

FT MERCADOS

Entre inflación y tensiones externas, México enfrenta un conflicto económico y debe buscar una alianza con Estados Unidos para evitarlo.

En un entorno mundial marcado por tensiones geopolíticas y presiones inflacionarias, México enfrenta un delicado equilibrio entre estabilidad macroeconómica y vulnerabilidades externas. 

Para Daniel Becker, director general de Grupo Financiero Mifel, el país ha mostrado una respuesta sólida desde el frente monetario, gracias a la actuación anticipada del Banco de México, que logró contener presiones inflacionarias mediante un ciclo oportuno de alzas y posteriores recortes de tasas.

Sin embargo, la pregunta de fondo —advierte— no es solo monetaria. El riesgo radica en que la inflación adquiera un carácter más estructural, impulsado por factores externos como el encarecimiento energético derivado de conflictos en Medio Oriente. 

En este contexto, anticipa un banco central más prudente, en un entorno donde la debilidad económica limita el margen de acción.

¿Está México preparado para un escenario de inflación más persistente o su estabilidad depende de factores externos que no controla?

Creo que lo primero es reconocer que el Banco de México ha hecho un trabajo extraordinario. Fue de los primeros bancos centrales en subir tasas de interés y, posteriormente, ya ha acumulado alrededor de once recortes, hasta la última decisión en la que optó por mantener la política monetaria sin cambios.

Aquí la pregunta clave es si estamos frente a un problema de política monetaria o ante un fenómeno estructural de precios. Si además consideramos lo que está ocurriendo en Medio Oriente y su impacto en el precio del petróleo, el panorama se vuelve más complejo.

De cara a la próxima reunión del Banco de México, la expectativa era continuar con los recortes de tasas, sobre todo porque la actividad económica sigue siendo débil. Reducir tasas ayuda a dinamizar la economía. 

Sin embargo, lo que probablemente veremos es un banco central más cauteloso, menos dispuesto a actuar de manera apresurada.

2026 es un año de resiliencia, ¿dónde se juega realmente esa tensión en México?

Hay que analizarlo desde dos ángulos. Primero, México cerró el último año del presidente Andrés Manuel López Obrador con un déficit fiscal cercano al 5.9 por ciento. Hoy existe el compromiso de la Secretaría de Hacienda de consolidar las finanzas públicas, es decir, reducir ese déficit hacia niveles más sostenibles, lo cual es clave para mantener el grado de inversión.

Por otro lado, este es un año decisivo porque comenzaremos a ver avances más claros en la revisión del tratado de libre comercio. Esto introduce una gran dicotomía: el resultado puede ser muy positivo, regular o incluso negativo.

En este contexto, la situación geopolítica —incluyendo el conflicto en Medio Oriente— refuerza la idea de que México debe consolidarse como el socio estratégico de Estados Unidos. No olvidemos que México ya es su principal socio comercial: exportamos cerca de 680 mil millones de dólares el año pasado.

Si aprovechamos esta posición, podemos fortalecer la relación bilateral. Aunque todavía habrá incertidumbre, probablemente hasta que concluya el actual ciclo político en Estados Unidos.

Daniel Becker, director general de Grupo Financiero Mifel, comentó que el país debe fortalecer lazos con EU
Daniel Becker, director general de Grupo Financiero Mifel. Cortesía.

Si la integración de Norteamérica sigue avanzando, ¿qué papel concreto está jugando México hoy?

Las oportunidades ya existen. En manufactura automotriz, México es el cuarto exportador mundial. Y muchas de esas exportaciones tienen como destino Estados Unidos.

Además, hay un elemento que suele subestimarse: el sector agroalimentario. México exporta más de 20 mil millones de dólares en alimentos a Estados Unidos, convirtiéndose en un proveedor clave.

Por supuesto, hay tensiones —como el tema del maíz transgénico—, pero en general, México se ha consolidado como un socio estratégico fundamental.

Eso sí, tener oportunidades no significa que se materialicen automáticamente. No podemos quedarnos esperando; hay que trabajar activamente para atraer inversión y consolidar ventajas.

¿Qué condiciones debe ofrecer México para generar certidumbre y atraer capital?

La palabra clave es confianza. Por ejemplo, países como Argentina ya están implementando esquemas para atraer inversión: incentivos fiscales, depreciación acelerada, jueces especializados y reglas claras de largo plazo.

México podría avanzar en esa dirección. Mientras se fortalece el sistema de justicia, es posible crear mecanismos que otorguen certidumbre tanto a la inversión extranjera como a la nacional, que de hecho es mayor en volumen.

Aunque estamos más acostumbrados a la incertidumbre, eso no significa que debamos aceptarla como norma. Generar confianza es indispensable.

La banca en México tiene altos retornos sobre capital, pero los depositantes no reciben rendimientos equivalentes. ¿Cómo impacta esto al sistema financiero?

La banca mexicana está bien capitalizada y cumple con estándares internacionales como Basilea III.

Sin embargo, hay una paradoja: aunque el crédito representa apenas el 38 por ciento del PIB —muy por debajo de países como Brasil o Chile—, algunos bancos tienen rentabilidades muy altas.

él dice...

“La banca debe seguir siendo

Un pilar del crecimiento en México".

Una de las explicaciones es el bajo rendimiento que reciben los depositantes. Y aunque podrían buscar mejores alternativas, muchas veces no lo hacen por razones culturales o de inercia.

No es solo un tema de una institución en particular: no solo Mifel, sino toda la banca. Así como hay poca movilidad social en México, también hay poca movilidad de depositantes. Los clientes tienden a quedarse donde están, incluso cuando existen mejores opciones, lo que reduce la presión competitiva sobre el sistema. Pero eso podría empezar a cambiar.

Estamos entrando en una etapa de disrupción. La historia lo ha demostrado: Kodak, Uber, Amazon o Netflix cambiaron industrias enteras.

En la banca, podría suceder algo similar. Si los usuarios comienzan a moverse —impulsados por tecnología, nuevos jugadores y mayor información—, el equilibrio actual podría romperse. Quien no se adapte, corre el riesgo de quedarse atrás.

No podemos seguir operando como hace diez años. Tecnologías como los stablecoins —criptomonedas respaldadas por activos reales— van a transformar el sistema financiero.

El mensaje sería claro: estamos en un punto de inflexión. La banca debe seguir siendo un pilar del crecimiento en México, pero necesita adaptarse, anticiparse y evolucionar. En pocas palabras: es momento de ponerse las pilas.

MGS

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Regina Reyes-Heroles C.
  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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