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Las conclusiones más relevantes sobre la caída de Graham Platner

La renuncia a la candidatura demócrata al Senado por Maine muestra cómo los liberales deben decidir qué defienden

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Siempre me sentí un poco incómoda con Graham Platner. Se le puede llamar una vibra. El ostricultor, marine veterano de combate y excandidato al Senado de Estados Unidos (gracias a las acusaciones de agresión sexual, que él niega) decía lo correcto sobre la plutocracia, pero no sentía que de su parte hubiera verdadera empatía ni confiaba en él a nivel visceral. Pueden estar seguros de que muchos demócratas en este momento están haciendo una autoevaluación, no sólo respecto a Platner, sino a escala macro. ¿Hacia dónde se dirige el partido?

En lugar de tratar de responder a esa pregunta por completo en este momento, quiero enumerar las cinco principales conclusiones a las que llegué sobre la debacle de Platner. Luego le pediré la misma opinión al mejor experto en este tema: James Politi —jefe de la corresponsalía de Financial Times en Washington—. Y, por último, quiero pedirles a todos los lectores de Swamp Notes que compartan sus opiniones sobre (a) qué debemos aprender de la caída de Platner y (b) qué nos dice sobre cómo deben posicionarse los demócratas en Maine y en todo el país de cara a las elecciones de mitad de mandato y las presidenciales de 2028.

1. El partido necesita un nuevo presidente del Comité Nacional Demócrata y una organización más jerárquica. El hecho de que un candidato tan importante y de tan alto perfil lograra escapar a un escrutinio exhaustivo es una auténtica farsa. El viejo dicho de que los demócratas se enamoran y los republicanos se someten es más cierto que nunca. No percibo que haya adultos competentes y eficaces al frente del Comité Nacional Demócrata ni que exista certeza alguna sobre cómo posicionar al partido de forma eficaz de arriba hacia abajo. Cuando hay señales de alerta tan evidentes que se ignoran por la prisa y la negligencia, se necesita un nuevo liderazgo lo más pronto posible.

2. El sexismo y la misoginia siguen muy presentes en la izquierda (así como en la derecha) y deben abordarse. Como saben los lectores de Swamp Notes, nunca he sido partidaria de la política identitaria y siempre he pensado que los demócratas deben centrar la mayor parte de su atención en cuestiones de clase y economía. Pero también es imposible ignorar que ha habido una fuerte reacción en contra del movimiento #MeToo en los últimos años, y creo que la resistencia a hacer a un lado a Platner tal vez se vio impulsada por esto. Cualquiera que haya vivido en el último medio siglo sabe que, si bien los progresistas apoyaban la justicia económica y la basada en el género y la raza, siempre ha habido tensiones internas dentro del Partido Demócrata, y muchas feministas pioneras protestaron contra la misoginia endémica en la política de izquierda. Los demócratas no deben hacer de la identidad su tema político, pero sí deben asegurarse de que haya tolerancia cero para cualquiera que falte al respeto (y mucho menos para alguien que agreda) a los demás.

3. No queremos candidatos “cultivados en laboratorio”, ¿cómo hablamos entonces de políticos imperfectos en la era de Trump? Daniel Moraff, el activista progresista de 34 años que descubrió e impulsó la carrera de Platner, argumentó que “la gente no quiere candidatos cultivados en laboratorio. Quieren personas que sean seres humanos reales”.

Cuando tenemos un presidente con antecedentes penales por un delito grave (y que resultaba atractivo para algunos precisamente por su evidente imperfección), debemos empezar a hablar de los defectos de los políticos de forma honesta y realista. La verdad es que no conozco a nadie (incluyéndome a mí) que pueda presentarse a un cargo público sin que salgan a la luz algunos aspectos poco atractivos. Entonces, ¿cómo abordamos esta conversación? Me encantaría escuchar a alguien decir: “Sí, ¿sabes qué? Le pagué a una niñera sin declarar” o “Tuve una aventura”, y que luego nos cuente qué pasó, cómo lo afrontó y qué aprendió. Y después quiero saber sobre sus propuestas políticas. Dejemos de fingir que la vida no existe, actuemos como adultos y aprendamos a hablar de nuestros errores y defectos de forma realista.

4. Probemos con candidatos que no sean narcisistas. Este es otro aspecto del punto que mencioné antes. La política se basa en el ego y la imagen. Necesita con suma urgencia centrarse más en lo que la gente lleva dentro, en lo que realmente cree y en lo que quiere hacer por el electorado. Empiezo a ver casi todo —geopolítica, economía, cultura— desde la perspectiva de la psicología. Hay demasiados narcisistas al mando, tanto en la política como en los negocios. ¿Cómo podemos encontrar candidatos a los que la gente admire por su energía y sus logros? Empiezo a considerar el servicio militar, y las fuerzas armadas, como un nuevo campo de pruebas para la política, y me resulta interesante que ciertos oficiales militares que jamás se habrían pronunciado sobre política en el pasado estén comenzando, con cautela y con razón, a participar en el debate sobre la erosión de las normas democráticas y la politización de instituciones clave bajo el mandato de Donald Trump. Me encantaría ver a más exlíderes militares —personas que suelen ser verdaderamente patriotas y orientadas al servicio— en el ojo público.

5. Los demócratas aún tienen que decidir quiénes quieren ser cuando maduren. ¿Aspira el partido a un neoliberalismo más amable y moderado, o a un nuevo New Deal? Para hacer frente con éxito a la derecha, los liberales deben decidir qué defienden, como argumenté el año pasado y como señaló el sabio pensador y autor de izquierda John Judis en The New York Times la semana pasada.

James, no puedo esperar por conocer tu opinión sobre Platner, y lectores, ¡envíennos también qué es lo que piensan!

Lecturas recomendadas

-Hay un artículo importante de Fareed Zakaria en The Washington Post cuyas opiniones son un indicador clave de en dónde se encuentra el centro. Argumenta que, para derrotar tanto al populismo como al socialismo, el liberalismo debe volver a sus raíces, que en términos económicos se basan en la verdadera competencia, no en un juego arreglado. No puedo estar más de acuerdo.

-Me encanta todo lo que conecta la inversión y la psicología. Un artículo de The New York Times muestra que el miedo, la pérdida y las grandes ganancias están conectados de maneras a veces inquietantes.

-Siempre pensé que la situación se iba a invertir entre Europa y Turquía, con esta última finalmente teniendo la ventaja. Parece que por fin está sucediendo, según un artículo publicado en The New York Times.

-En Financial Times: Adam Tooze explicó muy bien cómo los sistemas monetarios se definen por las relaciones de clase que los sustentan; fue muy interesante ver que el mercado inmobiliario de lujo de Londres no está vendiendo; y, por último, me fascinaron las ideas de los lectores de Financial Times sobre lo que Estados Unidos significa para ellos.

-Mi amiga Anya Schiffrin y su esposo Joseph Stiglitz vivieron una experiencia similar a la mía hace varios años cuando residía en Europa: la atención de salud allí es mucho mejor. Anya cuenta con detalle su experiencia reciente en un excelente artículo en Ara.

James Politi responde

Hola, Rana, la saga de Platner era otro desastre anunciado para los demócratas. Es un recordatorio brutal para el partido de que pueden perder su clara oportunidad de recuperar no sólo la Cámara de Representantes, sino también el Senado en las próximas elecciones de noviembre.

Los bajos niveles de aprobación de Trump, su incapacidad para frenar la inflación de manera significativa, la impopularidad de la guerra contra Irán y su atención enfocada en asuntos de engrandecimiento personal —como la construcción de un Arco del Triunfo en Washington— hicieron posible una ola azul para los demócratas, pero aún está por verse si la van a aprovechar.

Platner era demasiado bueno para ser verdad para muchos demócratas: el partido estaba tan desesperado por demostrar que puede conectar con la clase trabajadora que se excedió enormemente, ignorando todas las señales de alerta sobre el veterano de la Marina y criador de ostras que se había convertido en un político novato a pesar de algunos defectos evidentes en su pasado.

Es posible que el daño en Maine ya esté hecho, y Susan Collins, la republicana que ocupa el cargo, por lo demás muy vulnerable, puede tener que agradecerle a la tolerancia de los demócratas hacia Platner si logra conservar su escaño. Pero Platner renunció justo a tiempo para que el partido encontrara un reemplazo en la boleta electoral, por lo que su salida la semana pasada bien puede ser una bendición. En términos de cómo se posiciona ideológicamente el partido, esto es sin duda un golpe para los progresistas, quienes apoyaron a Platner con mayor fervor. Pero no está claro que la solución para el partido radique en un giro hacia el centro, ni en economía ni en política exterior. Más bien demuestra que no existen fórmulas fáciles y que el representante perfecto de la clase trabajadora estadunidense no es necesariamente un hombre con camisa de franela.


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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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