El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, reconoció que la guerra con Irán aumentará la inflación, al tiempo que un nuevo repunte en los precios del petróleo ha llevado los costos del endeudamiento a corto plazo en Estados Unidos al nivel más alto desde el verano pasado.
Powell declaró que, a corto plazo, “el aumento de los precios de la energía impulsará la inflación general, pero es demasiado pronto para conocer el alcance y la duración de los posibles efectos sobre la economía”.
Sus declaraciones se produjeron cuando el banco central mantuvo las tasas de interés sin cambios, entre 3.5 y 3.75 por ciento, por segunda reunión consecutiva, mientras los responsables de la política monetaria sopesan la preocupación de que el conflicto de Medio Oriente provoque una nueva oleada de subidas de precios al consumidor frente a un débil mercado laboral.
“Las implicaciones para la economía estadunidense de los acontecimientos en Medio Oriente aún son inciertas”, indicó en conferencia de prensa.
Las previsiones muestran que los funcionarios de la Fed ahora esperan que el índice de gastos de consumo personal (PCE) —la tasa preferida por el banco central— finalice el año en 2.7 por ciento, por encima de 2.4 por ciento previsto en diciembre y muy por encima del objetivo de inflación de 2 por ciento de la Reserva Federal.
La rentabilidad de los bonos del gobierno estadunidense a corto plazo, sensible a las expectativas sobre las tasas de interés, subió abruptamente después de que la Reserva Federal elevara sus previsiones de inflación y los precios del petróleo se dispararan hasta 99 dólares por barril.
La rentabilidad del bono del Tesoro a dos años subió 0.1 puntos porcentuales, hasta 3.77 por ciento, el nivel más alto desde agosto de 2025. El índice bursátil S&P 500 cayó 1.4 por ciento. El precio del crudo Brent ganó 3.83 por ciento, para cotizar en 107.38 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate, se elevó 0.11 por ciento, a 96.32 dólares.
Cambio de proyecciones de la Fed
La negociación de futuros sobre fondos federales sugiere que los operadores anticipan el próximo recorte de tasas para julio de 2027, lo que supone un cambio radical respecto a antes de que comenzara la guerra contra Irán, cuando los mercados pronosticaban hasta dos recortes.
“Las crisis energéticas son inflacionarias, lo cual es negativo para los bonos en general, y los comentarios de Powell hoy no tranquilizaron a nadie”, dijo Kathryn Kaminski, estratega jefe de investigación del grupo de inversión AlphaSimplex.
Los cambios en las expectativas de política monetaria de Wall Street se producen en un momento en que los precios de la gasolina y el diesel se han disparado en las últimas semanas, lo que ha generado un fuerte impacto en los consumidores y las empresas de un país que depende en gran medida del automóvil para viajar y transportar mercancías.
Las proyecciones publicadas por la Fed también mostraron que los funcionarios aún planean recortar las tasas en un cuarto de punto este año, en línea con sus pronósticos anteriores de diciembre. Doce de los 19 miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) predijeron al menos un recorte, frente a siete que dijeron que las tasas se mantendrían sin cambios.
Sin embargo, Powell advirtió que no hay que darle demasiada importancia a las previsiones actuales, dada la gran incertidumbre que rodea la guerra contra Irán.
“Lo que realmente quiero recalcar es que nadie lo sabe”, dijo. “Los efectos económicos pueden ser mayores, menores, mucho menores o mucho mayores. Simplemente no lo sabemos”, resaltó.
Dijo que “varios” miembros del FOMC habían sugerido que el próximo paso sería subir las tasas de interés: “El tema surgió hoy”.
El gobernador de la Reserva Federal, Stephen Miran, fue el único que disintió de la decisión de mantener los costos del endeudamiento sin cambios por segunda reunión consecutiva, mientras que el aliado del presidente Donald Trump respaldó un recorte de un cuarto de punto.
La decisión de mantener estable la política monetaria era ampliamente esperada incluso antes de que los precios del petróleo estadunidense subieran casi 50 por ciento tras los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
El conflicto ha dejado a la Fed ante un delicado dilema: priorizar su lucha contra las presiones inflacionarias por encima de nuevas señales de debilidad en el mercado laboral estadunidense.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales, Estados Unidos perdió 92 mil puestos de trabajo el mes pasado, y varias grandes empresas anunciaron en las últimas semanas planes para despedir trabajadores.
Mientras, el crecimiento económico se desaceleró en el cuarto trimestre hasta una tasa anualizada de 0.7 por ciento, muy por debajo de la tasa de crecimiento de 4.4 por ciento del trimestre anterior.
Según las proyecciones de la Fed, los miembros del FOMC esperan un crecimiento de 2.4 por ciento en 2026, en comparación con la estimación de diciembre de 2.3 por ciento.
Powell se mantiene en el puesto
Powell afirmó que espera permanecer como presidente de la Reserva Federal de forma temporal si Kevin Warsh, a quien Trump ha nominado para reemplazarlo en mayo, no es confirmado por el Senado para entonces.
Añadió que no tenía “ninguna intención” de dimitir como gobernador de la Reserva Federal antes de que se resuelva la investigación del Departamento de Justicia sobre la remodelación de 2 mil 500 millones de dólares de la sede del banco central en Washington, y que no había decidido si lo haría antes de que finalice su mandato en 2028.
“No tengo intención de abandonar la junta hasta que la investigación haya concluido de forma transparente y definitiva”, declaró el banquero. “En cuanto a si continuaré ejerciendo como gobernador una vez finalizado mi mandato y concluida la investigación, aún no he tomado una decisión al respecto”.