David Ellison finalmente logró cerrar su acuerdo de 111 mil millones de dólares para combinar Paramount Skydance y Warner Bros Discovery (WBD) y convertirlo en un titán de Hollywood. Sin embargo, el recién estrenado magnate de los medios se enfrenta ahora a otro reto: dirigirlo.
La compra de Warner Bros Discovery por parte de Paramount Skydance otorgará a este empresario de 43 años el control de activos que abarcan desde HBO y Warner Bros hasta CNN, CBS y Paramount Pictures, situando al hijo del multimillonario de Oracle, Larry Ellison, en la intersección del entretenimiento, las noticias y la política de Estados Unidos.
El vasto nuevo imperio de David Ellison, en combinación con los estrechos vínculos de su padre con la administración Trump y al respaldo de Oracle a TikTok en EU, pone de relieve cómo la familia Ellison ejerce ahora una influencia que se extiende desde Hollywood hasta Washington.
Jon Miller, un veterano ejecutivo de medios y antiguo colaborador cercano de Rupert Murdoch, dijo que los Ellison han acumulado más poder del que llegó a tener su propio jefe.
“Han reunido más puntos de contacto y de más formas que nadie antes”, señaló Miller, actual director ejecutivo de Integrated Media. “Rupert lo consiguió con la prensa escrita y la televisión; ahora esta compañía lo logra en todo lo digital”.
Pero la tarea que tienen por delante es enorme: Skydance —el nuevo nombre de la compañía combinada— debe hacer frente a una enorme deuda mientras integra un grupo heterogéneo de cadenas de televisión por cable, servicios de streaming y equipos de producción.
La llegada de David Ellison se produce después de una polémica batalla por la adquisición, en la que irrumpió para frustrar el acuerdo que Netflix tenía para comprar WBD. El martes, Ellison reconoció que la disputa había llegado a ser “francamente desagradable” en algunos momentos.
“No hicimos este acuerdo sólo para ser más grandes”, dijo a los empleados durante una reunión general celebrada el martes. “Esta industria necesita otra compañía que cuente con la escala, los recursos, la tecnología y la potencia creativa necesarias para competir de tú a tú con los participantes más grandes del mundo”.
El acuerdo provocó meses de resistencia de periodistas, sindicatos, políticos y figuras destacadas como el actor Mark Ruffalo. Advirtieron que los vínculos de la familia Ellison con Trump pondrían en peligro la independencia de CNN.
Ese tipo de inquietudes se vieron agravadas por las declaraciones del presidente, quien afirmaba que la cadena de noticias cambiaría bajo la dirección de sus nuevos propietarios, a quienes se refirió como “amigos míos”.
El martes, Ellison ante los periodistas reunidos en las instalaciones de producción de Paramount dijo que la firma mantenía “una buena relación con el gobierno” y añadió que, “cuando se opera bajo una administración favorable a las empresas, siempre conviene cultivar esas relaciones”.
“Estábamos inmersos en un proceso de revisión de la operación”, comentó cuando le preguntaron si Paramount se había politizado bajo su liderazgo. “Pero dicho esto, ahora estamos pasando la página; estamos operando y seguimos avanzando”.
Primeras decisiones
David Ellison decidió mantener a Mark Thompson como director ejecutivo de CNN, a pesar de los constantes ataques de Trump contra la cadena; el mandatario llegó a vetar su acceso a la Casa Blanca el mes pasado, medida que fue después bloqueada por un tribunal.
Dos personas cercanas al asunto señalaron que una de las consideraciones para conservar a Thompson en su puesto fue la posibilidad de que los demócratas recuperen el poder en Washington después de las elecciones de mitad de mandato.
El año pasado, Ellison contrató a Bari Weiss, periodista que se declara abiertamente contraria a la “cultura de la cancelación”, para dirigir CBS News; su equipo considera que mantener a Thompson en CNN ayudará a preservar el equilibrio político entre ambas organizaciones informativas, según una persona familiarizada con el razonamiento de Ellison.
El empresario dijo que CNN y CBS News tendrían “independencia editorial absoluta”.
Pero más allá de la atención que despierta la influencia política de Ellison, su desafío más inmediato es de índole estrictamente comercial: la deuda de 87 mil millones de dólares del grupo, que incluye más de 50 mil millones de dólares acumulados para financiar la adquisición de WBD.
Esta deuda afectará todo lo que haga Skydance en los próximos años, desde la aprobación de nuevas producciones hasta la puja por lucrativos derechos de transmisión de eventos deportivos, cuyos costos han alcanzado niveles récord debido a la competencia de plataformas como YouTube, Amazon y Apple por ofrecer coberturas en vivo.
Ellison se ha comprometido a recortar costos por valor de 6 mil millones de dólares; los directivos de Skydance comunicaron a las entidades de crédito y acreedores que alrededor de 30 por ciento de esos ahorros, cerca de mil 800 millones de dólares, se logrará durante el primer año tras el cierre de la operación, de acuerdo con una persona al tanto de las conversaciones.
Se espera que la mayor parte del recorte de gastos se consiga mediante despidos, consolidación tecnológica y reducción de la infraestructura inmobiliaria de ambas empresas; la dirección espera generar un ahorro adicional de 2 mil 400 millones de dólares en un plazo de dos años.
Blair Effron, cofundador de Centerview Partners y asesor clave de Ellison, declaró a Financial Times que el director ejecutivo cuenta con un “plan creíble para generar sinergias. Se basa en recortes de costos, pero también en gran medida en el crecimiento; es un plan sumamente detallado”.
“Él sabe que es necesario sanear el balance y hacer crecer el negocio para no concentrarse únicamente en la deuda”, añadió.
Uno de las entidades de crédito de Skydance dijo a Financial Times que la dirección tenía “mucho trabajo por delante” para alcanzar esos objetivos, y que es indispensable mantener el flujo de efectivo de los negocios tradicionales de televisión por cable de la compañía, los cuales enfrentan dificultades cada vez mayores a medida que la audiencia se desplaza hacia los servicios de streaming.
“¿Eso se compensa con el crecimiento de HBO Max y del streaming?”, preguntó la entidad de crédito. “Es la intersección de ambos factores lo que determinará el éxito o el fracaso de la operación”.
La presión por reducir costos plantea a Ellison otro desafío: decidir qué aspectos no deben tocarse.
Pasión por el cine
Hollywood espera con cautela sus planes para revitalizar el estudio cinematográfico Warner, que este año registró uno de sus peores resultados de taquilla en tiempos recientes, sin lograr que ninguno de sus estrenos figurara entre las 20 películas más taquilleras de Norteamérica.
Digger, la comedia negra protagonizada por Tom Cruise y película estrenada por el estudio antes de que se cerrara el acuerdo entre Skydance y WBD el martes, fracasó en taquilla el pasado fin de semana.
Un alto ejecutivo que ha colaborado con el equipo de Warner comentó que Ellison ha demostrado una pasión desbordada por la industria cinematográfica y ha dado señales de que dedicará gran parte de su tiempo a la producción creativa de Skydance.
Ellison estudió cine y actuó en la película Flyboys, de 2006, antes de concentrarse en la producción.
“David se ha matado para sacar esto adelante, pero venía de una productora donde realizaba un puñado de películas y programas de televisión al año”, comentó el ejecutivo.
“Determinar cómo se debe invertir el presupuesto frente a un gigante como Netflix es una tarea monumental. ¿Cómo compaginas la administración de los activos de televisión por cable con la reducción de la deuda? Es una carga de trabajo enorme para asumir de golpe”.
En HBO, Ellison mantuvo a un equipo que sigue siendo uno de los productores más confiables de Hollywood a la hora de crear éxitos aclamados por la crítica. Promovió a Casey Bloys, veterano jefe de programación de la cadena, a un puesto de mayor responsabilidad supervisando el contenido de streaming de toda la compañía que resultó de la fusión.
Esta decisión coloca a HBO, y no a Paramount+ en el centro de la estrategia de streaming de Ellison, lo que refleja la fortaleza de una marca que produjo éxitos como The Pitt e Industry.
Richard Plepler, antiguo director de HBO que ascendió a Bloys y trabajó con él durante años, dijo que Bloys tiene un “instinto y un gusto extraordinarios” y que es “la persona perfecta para este puesto”.
Sin embargo, ni siquiera HBO será inmune a las presiones financieras que enfrenta la nueva firma. Mike Proulx, analista de Forrester, advirtió que Bloys estará “bajo presión para encontrar y generar eficiencias de costos que puedan afectar a la calidad del contenido”.
Para Miller, el éxito de Ellison dependerá de diseñar una estrategia que vaya más allá de hacer frente a la enorme carga de deuda de Skydance.
“No conviene que la deuda se convierta en el factor que defina la estrategia. Y ahí reside el peligro”, dijo.