Las grandes compañías de tecnología amplían el uso de garantías para respaldar la deuda por los centros de datos y chips de inteligencia artificial (IA); ya emitieron compromisos hasta por 300 mil millones de dólares en menos de un año, sin registrar gran parte de esa exposición en sus balances.
Las llamadas garantías de valor residual, que Meta utilizó por primera vez en un enorme proyecto de centro de datos el otoño pasado, ya fueron adoptadas por Broadcom como parte de su acuerdo de financiamiento de chips para Anthropic, y por Nvidia para ofrecer respaldo a OpenAI y a otros clientes que adquieren sus chips.
Estos acuerdos, mediante los cuales las empresas garantizan un valor futuro mínimo para los chips o los centros de datos, se suman a una creciente variedad de estructuras de financiamiento creativo adoptadas por las grandes firmas de tecnología para acelerar el auge de la infraestructura de IA. De acuerdo con un análisis de Financial Times, los gigantes tecnológicos ya ofrecieron garantías por valor de hasta 300 mil millones de dólares en los últimos 12 meses.
Los banqueros describen estas garantías como instrumentos “eficientes desde el punto de vista del balance”. Por lo general, respaldan deuda emitida no por las propias compañías de tecnología, sino por vehículos de propósito especial que poseen la infraestructura; esto permite a los grupos tecnológicos aportar su solidez financiera a las operaciones sin necesidad de registrar los pasivos en sus cuentas.
El ascenso de estas garantías añade un nivel de exposición adicional en caso de que la apuesta de varios billones de dólares de las grandes compañías de tecnología por la IA no llegue a dar los frutos esperados, ya sea debido a un uso decepcionante, a un exceso de oferta de capacidad de cómputo o a la incapacidad de crear modelos de negocio sostenibles.
“En el último año se produjo una expansión significativa de la exposición fuera de balance”, dijo Doug Colandrea, director sénior de la agencia de calificación crediticia KBRA. “Esto añade un grado de complejidad muy alto a sus perfiles de riesgo crediticio”.
A medida que sus planes de gasto en IA empiezan a superar sus flujos de efectivo, las compañías empezaron a enfocarse en el manejo de sus balances para conservar sus calificaciones y mantener el acceso a las mayores fuentes de deuda corporativa de bajo costo.
En conjunto, los analistas de Morgan Stanley contabilizaron más de 3.1 billones de dólares en compromisos fuera de balance y apoyo crediticio por parte de siete hiperescaladoras y firmas de chips.
“Existe preocupación por todos estos compromisos futuros, ya que todos compiten por conseguir capacidad de cómputo”, dijo Tim Musial, responsable de renta fija de CIBC Private Wealth US.
Para las entidades de crédito, las garantías de valor residual que ofrecen los gigantes tecnológicos ayudan a mitigar la inquietud ante la rápida obsolescencia de la tecnología actual, al tiempo que destinan decenas de miles de millones a financiar centros de datos y chips. Estas firmas se comprometen a cubrir determinados déficits si, en el futuro, dichos activos deben venderse o volver a arrendarse y su valor de realización resulta inferior a un mínimo garantizado.
Su incursión en el financiamiento de la IA permitió obtener financiamientos más baratos para los proyectos con estas garantías; por lo general, el costo de financiamiento se sitúa entre 100 y 150 puntos base por encima del rendimiento de la propia deuda de la empresa garante, de acuerdo con personas que conocen del asunto.
Ofrecen protección
Broadcom fue el primer fabricante de chips en adoptar este tipo de garantías este año: en junio asumió una exposición de 29 mil millones de dólares para vender chips con una capacidad de 1 gigavatio (GW) a un vehículo de propósito especial que, a su vez, los arrendaría a Anthropic. Esta garantía forma parte de un complejo programa de financiamiento por parte del proveedor, diseñado por Broadcom y Google para suministrar chips al laboratorio de IA.
El reciente informe trimestral de Broadcom reveló que el respaldo crediticio tuvo un impacto mínimo en su propio balance. Personas familiarizadas con el asunto señalaron que el fabricante ofrecería garantías para ayudar a financiar algunas de las entregas de chips que se tienen planeadas para el próximo año, las cuales incluían otros 5 GW de chips para Anthropic, así como 1.3 GW para OpenAI.
La empresa comunicó a los inversionistas que “la sólida trayectoria de rentabilidad de los principales laboratorios de IA de vanguardia y el valor sostenido de los activos subyacentes” significan una baja probabilidad de que se hicieran efectivas dichas garantías.
El mes pasado, Nvidia, competidor de Broadcom, presentó un programa similar de financiamiento por parte del proveedor. El fabricante de chips indicó que podía ofrecer un respaldo de valor residual de hasta 25 por ciento en operaciones organizadas por Goldman Sachs y un grupo de inversionistas de Wall Street, cuyo objetivo conjunto es reunir 500 mil millones de dólares de capital para infraestructura de IA impulsada por tecnología de Nvidia.
Nvidia también otorgó garantías por valor de 105 mil millones de dólares a SB Energy, una filial de SoftBank que está construyendo un enorme complejo de centros de datos en Ohio para OpenAI.
El grupo dirigido por Jensen Huang no registrará ningún pasivo en su balance hasta que comiencen los contratos de arrendamiento de OpenAI en 2028; e incluso entonces, la estructura de la garantía limitará el impacto en sus libros. A cambio, el complejo utilizará exclusivamente hardware de Nvidia durante 20 años.
Banqueros de Morgan Stanley y Goldman Sachs desempeñan un papel central en estos acuerdos.
“(Las garantías de valor residual) cuentan con un mecanismo contractual claro mediante el cual el activo debe monetizarse a través de un proceso de venta competitivo, y el valor resultante se compensa con cualquier exposición derivada de la garantía”, señaló Richard Myers, responsable de mercados de capitales de productos estructurados en Morgan Stanley, quien introdujo este modelo en el ámbito de la infraestructura de IA.
Dado que el garante sólo cubre la diferencia entre el precio de venta y el valor garantizado, las garantías de valor residual “reciben un tratamiento contable más eficiente que una garantía de pago convencional”, agregó.
Adopción del modelo
Meta fue el primer grupo de tecnología en adoptar esta estructura para el financiamiento de IA, al ofrecer una garantía de valor residual de 28 mil millones de dólares para respaldar su empresa conjunta con Blue Owl que desarrolla el centro de datos Hyperion, de 2 GW,en Luisiana. El proyecto abarca una superficie de 4 millones de pies cuadrados y se espera que entre en funcionamiento en 2030, con un consumo de electricidad suficiente para abastecer a cerca de 1.5 millones de hogares.
“Poseer y capitalizar centros de datos propios en el balance exige una gran inversión de capital”, dijo Myers, quien dedicó meses a diseñar la estructura de garantías para que Meta disfrutará de algunas de las ventajas de la propiedad sin asumir la carga total en el balance.
En última instancia, las garantías ayudaron a recaudar 27 mil millones de dólares en deuda para el centro de datos con un diferencial de apenas 150 puntos base respecto a los bonos de Meta, registrándose una exposición mínima en los libros contables de la compañía. El grupo de tecnología utilizó una estructura similar en julio para respaldar un centro de datos de 1 GW que construye en El Paso.
Aunque estas garantías figuran en su mayoría fuera del balance, las agencias de calificación crediticia dicen que realizan ajustes en las cifras de apalancamiento de los grupos de tecnología para reflejarlas. Los analistas de S&P dicen que suman el monto en la que el valor supera su propia estimación de lo que el centro de datos o los chips obtendrían en una venta bajo condiciones de estrés financiero.
Pierre Georges, responsable de investigación de infraestructuras de S&P Global, dijo que la mayor brecha observada entre el valor en condiciones de estrés y la deuda en cualquier operación de garantía fue de alrededor de 25 por ciento; en una estructura de 20 mil millones de dólares, esto representaría añadir un ajuste de apalancamiento de alrededor de 5 mil millones de dólares a los pasivos de la entidad que otorga la garantía.
En el caso de Meta, Georges dijo que S&P aplicó un “recorte de valoración fuerte” al centro de datos Hyperion, pero aun así concluyó que su valor superaba la deuda respaldada, por lo que no realizó ningún ajuste en el apalancamiento.
“La realidad es que la brecha, incluso considerando el valor en condiciones de estrés, está más cerca de cero la mayor parte de las veces”, afirmó.