Arabia Saudita se prepara para ampliar el acceso al alcohol en este conservador país musulmán con la apertura de dos licorerías en Yeda y Dhahran, de acuerdo con personas con información de los planes.
Esto se produce luego de la apertura de un primer punto de venta el año pasado en el barrio diplomático de la capital, Riad, que permite comprar alcohol al personal no musulmán de las misiones diplomáticas.
Esta medida es el último paso de las autoridades para regular el alcohol, mientras el príncipe heredero, Mohammed bin Salman, impulsa la apertura del país para atraer turistas y trabajadores extranjeros altamente cualificados.
Arabia Saudita, cuna del Islam y hogar de los dos lugares más sagrados, La Meca y Medina, mantuvo una prohibición del alcohol durante décadas antes de la apertura del punto de venta en Riad el año pasado.
El reino identifica el turismo como un pilar de un ambicioso programa para diversificar la economía del país, alejándola de su dependencia de los ingresos petroleros, con el objetivo de alcanzar 150 millones de visitas turísticas para 2030.
El Fondo de Inversión Pública, el fondo soberano del reino, ya invirtió miles de millones de dólares en varios megaproyectos turísticos, incluido un distrito de entretenimiento al oeste de Riad y varios complejos turísticos de lujo en islas del Mar Rojo.
Un gran número de hoteles y restaurantes que se desarrollaron en el reino en los últimos años incorporaron bares que ofrecen bebidas sin alcohol.
El reino también albergará importantes eventos en los próximos años, como la Expo 2030 y la Copa Mundial de la FIFA 2034.
El país vecino de Qatar permitió a los aficionados consumir alcohol en zonas designadas cuando fue sede del Mundial de 2022, pero, a pesar de las especulaciones de lo contrario, las autoridades saudíes señalan que el reino mantendrá sus restricciones.
La apertura de la tienda en Riad el año pasado centralizó el acceso al alcohol que las embajadas extranjeras solían recibir a través de envíos diplomáticos.
Recientemente, la tienda también permitió que algunos titulares de estatus de residencia premium (PR, por Premium Residence) compren alcohol, de acuerdo con una de las fuentes, en una medida que el primero en informar fue Semafor. El programa de PR, que se puso en marcha en 2019, ofrece ciertos beneficios a los expatriados que ganan más de 20 mil dólares al mes y a personas altamente cualificadas.
El programa indicó que más de 8 mil personas obtuvieron permisos de PR el año pasado. No está claro cuántos de ellos, no musulmanes, podrán tener acceso a la licorería.
Se espera que las dos nuevas tiendas abran el próximo año, pero todavía no se especifica un plazo.
La licorería en Dhahran, donde viven muchos expatriados que trabajan en la industria petrolera, se instalará dentro de un campamento residencial propiedad de la compañía petrolera estatal Saudi Aramco, según una de las fuentes, mientras que la ubicación de la tienda en Yeda aún no se conoce.
La ciudad portuaria, que históricamente sirvió como sede de embajadas y compañías extranjeras en los primeros años tras la fundación del reino en la primera mitad del siglo XX, no cuenta con un equivalente a la zona diplomática.
No hubo ningún anuncio oficial sobre los cambios. La oficina de comunicaciones del gobierno saudí y el Centro de Residencia Premium no respondieron a una solicitud de comentarios.
Arabia Saudita ya levantó las restricciones de muchas formas de entretenimiento público y música en los últimos años como parte de un programa de liberalización social que tiene como objetivo abrir el país y estimular el crecimiento económico. Las autoridades también flexibilizaron las normas de segregación de género y levantaron la prohibición de conducir para las mujeres en 2018.
Si bien en los últimos años aumentó la especulación sobre los planes para legalizar el alcohol como parte del impulso turístico, las autoridades le han restado importancia repetidamente.
“Nos va bastante bien sin él en este momento”, declaró un alto funcionario del Ministerio de Turismo al Financial Times el año pasado, añadiendo que la mayoría de los turistas vienen al reino para experimentar su naturaleza y cultura local. El alcohol “nunca ha formado parte de nuestra cultura”, dijo el funcionario.