El uso de fotografías con filtros o ediciones en redes sociales se ha vuelto un referente frecuente en consultas de medicina y cirugía estética, ya que un número creciente de pacientes acude solicitando procedimientos con base en imágenes modificadas de su propia apariencia, cirujanos advierten que este comportamiento es cada vez más común en la práctica clínica.
La preocupación de los especialistas ocurre en un entorno en el que la cirugía estética mantiene una amplia presencia en el país.
De acuerdo con la Encuesta Global de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps), México ocupó el sexto lugar a nivel mundial en cuanto al número de procedimientos cosméticos realizados solo en 2024 (el dato más reciente del que se tiene registro) con 1 millón 294 946 cirugías estéticas.
Además, según el informe México Cosmetic Surgery Market Report del IMARC Group, el mercado de la cirugía estética en México alcanzó un valor de mil 333.5 millones de dólares en 2024 y se prevé que llegue a 2 mil 973.65 millones de dólares para 2033, con una tasa de crecimiento anual de 9.32 por ciento.
En este contexto -y en el marco del Día Mundial de la Redes Sociales, celebrado cada 30 de junio-, los especialistas refieren que el auge del social media dado paso a un fenómeno se han descrito como Snapchat Dysmorphia, una expresión acuñada por especialistas para describir la búsqueda de rasgos faciales inspirados en filtros y aplicaciones de retoque digital.
"Cada vez vemos más pacientes que llegan con fotografías en las que se han aplicado filtros o retoques digitales. El problema no es querer mejorar algo que no gusta, sino aspirar a parecerse a una imagen que en realidad no existe", explicó el Dr. Tiago Gomes, cirujano plástico y Cofundador de Clínica EGOS, a través de un comunicado.
Asimismo, los especialistas recuerdan que los filtros actuales modifican de forma automática la estructura facial, afinan el rostro, eliminan imperfecciones, alteran proporciones e incluso cambian elementos anatómicos imposibles de reproducir mediante un tratamiento médico o quirúrgico.
Estudios científicos han analizado cómo la exposición continuada a imágenes alteradas puede influir en la percepción de la propia apariencia y aumentar la insatisfacción corporal. Por ello, los expertos insisten en que una de las principales responsabilidades de cualquier profesional es gestionar adecuadamente las expectativas del paciente.
"Una cirugía estética bien indicada no busca transformar a una persona en alguien diferente. Nuestro objetivo es ayudar a que la mejor versión de cada paciente se parezca más a sí mismo, no a un filtro ni a un avatar digital", reconoció el cirujano plástico Santiago Elvira, Cofundador de Clínica EGOS.
¿Qué no debe de hacer un cirujano plástico responsable?
Los especialistas de Clínica EGOS señalan que, ante el auge de la denominada Snapchat Dysmorphia, existen varias situaciones en las que un profesional responsable debería actuar con especial prudencia, como:
- Prometer que una persona va a parecerse a una fotografía filtrada.
- Realizar un procedimiento cuando las expectativas son irreales.
- Tratar defectos que apenas son perceptibles.
- Tomar una decisión impulsiva basada en una tendencia de redes sociales.
- Intentar borrar todos los signos de expresión o personalidad.
También, recuerdan que en una sociedad cada vez más expuesta a imágenes perfectas y filtros permanentes, la medicina estética debe seguir siendo una herramienta para mejorar el bienestar y la confianza personal, nunca una carrera imposible por alcanzar una perfección digital que simplemente no existe.
"Cuando alguien nos enseña una fotografía filtrada de sí mismo, nuestra labor no es intentar reproducirla. Nuestra responsabilidad es ayudarle a verse mejor sin dejar de parecer él mismo”, concluyeron.
AG