La aprobación del Acuerdo Global Modernizado (AGM) entre México y la Unión Europea abre una nueva ventana para que España fortalezca sus vínculos económicos con el país, justo cuando el gobierno de Donald Trump elevó la presión contra la Península Ibérica al ordenar la suspensión del comercio bilateral con Estados Unidos.
La medida anunciada por el presidente estadunidense, motivada por la negativa de España a elevar su gasto militar al objetivo de 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) establecido por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y por diferencias sobre la guerra con Irán, enfrenta obstáculos legales y prácticos, debido a que el comercio exterior español está regulado por la Unión Europea como un bloque único.
Especialistas explicaron a MILENIO que Washington no puede simplemente aislar a España del intercambio comercial sin entrar en conflicto con las reglas comunitarias europeas, aunque advirtieron que la administración estadunidense sí podría buscar otros mecanismos de presión.
El socio de Hogan Lovells, Juan Francisco Torres Landa, afirmó que la intención de restringir únicamente el comercio con España no tiene viabilidad jurídica porque la Unión Europea funciona como un territorio aduanero común.
“Ahí sí creo que a alguien se le barrieron las canicas, porque no es posible”, externó en entrevista con MILENIO.
Precisó que, para efectos comerciales, no existen mercancías estrictamente españolas, sino bienes provenientes de la Unión Europea, por lo que intentar detener únicamente productos españoles generaría problemas administrativos y regulatorios.
“¿Cómo le haces tú para distinguir que un producto es 100 por ciento estrictamente español? No se puede”, garantizó.
Incluso productos con denominación de origen, como vinos o jamón ibérico, son considerados mercancías europeas dentro del esquema comercial internacional.
¿Estados Unidos puede imponer un embargo comercial a España?
Aunque Trump ordenó al secretario del Tesoro, Scott Bessent, detener el comercio con España, la aplicación de un embargo total enfrenta restricciones legales pero la administración en Washington puede buscar la forma legal de darles la vuelta.
Una vía sería recurrir a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés), que otorga amplias facultades al presidente estadunidense para limitar transacciones con países extranjeros.
Sin embargo, para utilizarla, la administración estadounidense tendría que justificar que España representa una “amenaza inusual o extraordinaria” para la seguridad nacional, la política exterior o la economía de Estados Unidos.
Además, Washington cuenta con otras herramientas comerciales, como la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite imponer restricciones cuando un país es considerado una amenaza para la seguridad nacional, y la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, utilizada contra prácticas consideradas desleales.
No obstante, especialistas consideran complicado que Estados Unidos pueda aplicar una medida exclusiva contra España sin afectar su relación con todo el bloque europeo.
“Legalmente no es procedente. Otra cosa es que en los hechos intenten imponer restricciones; eso ya sería brincarse las trancas”, sostuvo Torres Landa.
Comercio entre España y EU pierde dinamismo
Pese a la tensión política, España mantiene una relación comercial relevante con Estados Unidos, aunque pierde dinamismo.
De acuerdo con cifras de la Oficina del Censo estadunidense, las exportaciones españolas hacia ese mercado sumaron mil 941 millones de dólares en mayo, una caída anual de 14.2 por ciento.
En los primeros cinco meses del año, las ventas españolas a Estados Unidos alcanzaron 8 mil 241 millones de dólares, 13.7 por ciento menos que en el mismo periodo de 2025.
España exporta principalmente productos como aceite de oliva, componentes automotrices, acero, químicos y vino, aunque su dependencia del mercado estadunidense es menor que la de otros socios europeos.
A pesar de las amenazas de Trump, grandes inversionistas estadunidenses mantienen su apuesta por España. BlackRock señaló recientemente que el país es su mercado preferido para exposición accionaria dentro de Europa, al considerar que su crecimiento económico supera al de varias economías desarrolladas.
Incluso datos del gobierno español apuntan que entre enero y marzo de 2026 llegaron al país europeo mil 329.6 millones de euros de inversión estadunidense de forma directa, el doble respecto a igual periodo del año pasado, alcanzando su mejor nivel desde 2023.
México, ¿una alternativa comercial para España?
Ante este escenario, la relación comercial entre México y Europa adquiere mayor relevancia luego de que el Parlamento Europeo avalara el acuerdo modernizado entre ambas partes.
Para España, uno de los principales inversionistas europeos en México, el país puede convertirse en un socio estratégico para ampliar su presencia económica fuera del mercado estadounidense.
Gilberto Lozano, asesor de Roland Berger, aseguró a MILENIO que el contexto actual puede favorecer una mayor llegada de capital español al país.
“España, más allá de la relación comercial, es históricamente un gran inversionista. Eso también nos puede ayudar a nosotros”, comentó.
En 2025, el país europeo se convirtió en el segundo mayor inversionista extranjero en territorio mexicano, con flujos por 4 mil 431 millones de dólares, equivalentes a 10.8 por ciento de la inversión extranjera directa recibida por México, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.
Lozano explicó que la modernización del acuerdo entre México y la Unión Europea llega en un momento clave para diversificar mercados y fortalecer cadenas productivas, aunque sus efectos no serán inmediatos.
El valor del intercambio comercial entre ambos países en 2025 alcanzó alrededor de 10 mil 222 millones de dólares.
España fue destino de exportaciones mexicanas por 4 mil 324 millones de dólares, mientras que México importó productos españoles por 5 mil 898 millones.
“Estos son temas que no se cocen en un año, por lo que los resultados realmente los vamos a ver en 10 años”, indicó.
Estimó que entre uno y tres años podrían comenzar a observarse nuevos anuncios de inversión, adquisiciones empresariales y proyectos productivos conforme las compañías europeas ajusten sus estrategias.
Sin embargo, descartó que México pueda convertirse en un simple puente para que empresas españolas evadan posibles restricciones estadunidenses.
Explicó que la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría endurecer las reglas de origen, lo que limitaría operaciones diseñadas únicamente para trasladar mercancías hacia el mercado estadunidense.
“Va a ser muy complejo hacerlo como en su momento hacía China de hacer a México una especie de bypass”, señaló.
A su juicio, el escenario más probable es que compañías europeas decidan invertir directamente en México para integrarse a las cadenas productivas de Norteamérica.
SG