El proceso formal de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) arranca el 1 de julio de este año.
De acuerdo con la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), lo anterior ocurre en un momento clave para fortalecer la integración económica de América del Norte y consolidar uno de los bloques más competitivos del mundo.
T-MEC: perspectivas y enfoques a priorizar
A través de un comunicado, la Confederación subrayó que esta revisión debe orientarse a preservar la certidumbre para la inversión, así como a fortalecer el entorno que permita a las empresas planear y crecer con visión de largo plazo.
“La revisión debe orientarse a preservar la certidumbre y fortalecer el entorno que permita a las empresas planear, invertir y crecer con una visión de largo plazo”, planteó Coparmex al fijar su postura sobre el inicio del proceso.
Además, destacó la relevancia estratégica del bloque económico, ya que genera 30.6 billones de dólares, equivalentes al 29.1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) global.
Por otro lado, pese a que América del Norte concentra apenas el 6.25 por ciento de la población mundial, participa con 7.7 billones de dólares en el comercio internacional, casi una cuarta parte del total mundial.
En ese contexto, Coparmex apuntó que el T-MEC resulta especialmente relevante para México, ya que más del 80 por ciento de las exportaciones nacionales se realizan bajo este marco, lo que ha consolidado al país como el principal socio comercial de Estados Unidos.
Por lo tanto, recordó que el comercio regional ha mostrado una expansión sostenida, pues entre 1994 y 2024 se multiplicó casi cinco veces, mientras que desde la entrada en vigor del T-MEC en 2020 aumentó 55 por ciento.
Ante este panorama, la Confederación puntualizó que el inicio de la revisión ocurre en un contexto que exige estabilidad para garantizar la continuidad del acuerdo, el cual permanecerá vigente al menos hasta 2036 conforme a sus mecanismos internos, independientemente del resultado del proceso.
Lazos y competencia comercial de México
No obstante, aunque México y Canadá han expresado su interés en extender su vigencia por 16 años adicionales, el escenario apunta a revisiones anuales.
Por lo que el sector empresarial llamó a evitar incertidumbre que pueda afectar decisiones de inversión de largo plazo.
En este sentido, la confederación insistió en que el proceso debe centrarse en una modernización técnica del tratado, evitando cambios que generen volatilidad o afecten sectores estratégicos como el automotriz, manufacturero, energético y de infraestructura.
Por lo anterior, cualquier escenario de incertidumbre prolongada podría “afectar la planeación de proyectos de largo plazo de las empresas establecidas en la región”.
Asimismo, también señaló que temas como las reglas de origen y el incremento del contenido regional requieren horizontes de implementación de varios años, por lo que no deben estar sujetos a ajustes de corto plazo.
Finalmente, resaltó que el reordenamiento de cadenas globales de suministro ha favorecido a México, al incrementar su participación frente a China en 22 de los 32 principales sectores de importación de Estados Unidos, particularmente en manufactura, transporte, electrónicos y maquinaria.
“El éxito futuro de este acuerdo dependerá de la capacidad de los tres países para fortalecer la certidumbre y la integración productiva”, determinó la Confederación.
CQ