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Adiós a la etiqueta tradicional de la ropa: códigos 2D permitirán rastrear una prenda desde su origen hasta su reventa

Las empresas pueden comenzar a incorporar el nuevo estándar antes de que exista una obligación nacional; GS1 México trabaja con autoridades para impulsar su adopción.

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México se prepara para la transición de los códigos de barras tradicionales a códigos 2D, cambio que se prevé tome mayor relevancia rumbo a 2027.

Esto permitirá asociar a los productos información sobre origen, trazabilidad, lote, caducidad y autenticidad.

Aunque todavía no existe una obligación general para sustituir los códigos actuales, las empresas ya pueden incorporar esta tecnología y algunas que forman parte de cadenas internacionales comienzan a recibir requerimientos de sus clientes.

“Esto se va a materializar sí o sí, no nada más en México sino a nivel mundial”, advirtió José Ramón Islas Hernández, líder de producto de GS1 México en entrevista con MILENIO.

Esto tras su conferencia ''La Nueva Tendencia de la Moda no Está en la Pasarela, Está en la Etiqueta", en el marco del Fashion Digital Talks 2026.

El dato

¿Qué es el GS1?

Es una organización internacional que diseña y gestiona los estándares globales de codificación e identificación comercial, siendo el creador y responsable del sistema de códigos de barras.

La organización plantea que los puntos de venta estén preparados para leer códigos 2D hacia finales de 2027.

Durante la transición, los códigos tradicionales y los nuevos formatos podrán convivir.

Cadenas internacionales ya presionan a proveedores

La adopción del nuevo estándar no dependerá de que exista una regulación en México; las exigencias de las grandes cadenas internacionales comienzan a trasladarse a sus proveedores.

Islas Hernández explicó que GS1 México ha conversado con empresas que venden a Target en Estados Unidos y que ya reciben señales de la cadena para prepararse.

“Hemos estado hablando con empresas que le venden a Target en Estados Unidos y que les está dando esa señal a sus proveedores”, indicó.

El cambio implica que las compañías tendrán que revisar no sólo la información que muestran al consumidor, sino también los datos que generan y comparten a lo largo de su cadena de suministro.

Cerveza Charro, un caso mexicano

En México ya existen empresas que están utilizando esta tecnología, uno de los casos que GS1 México destaca es Cerveza Charro, que incorporó información digital asociada a sus productos mediante la plataforma de la organización.

El caso muestra cómo un código puede dejar de ser únicamente un identificador y evolucionar hacia una puerta de acceso a información sobre el producto.

A través de un código 2D dinámico, los datos vinculados pueden actualizarse en la nube sin necesidad de modificar físicamente el código colocado en el envase.

Así, un consumidor puede consultar información del producto, mientras que otros participantes de la cadena pueden acceder a datos distintos de acuerdo con sus necesidades.

Para una empresa como Cerveza Charro, esto permite concentrar en un mismo información que puede ir desde las características y origen del producto hasta datos útiles para trazabilidad y otros procesos de la cadena.

El esquema también puede utilizarse para identificar lotes o unidades específicas. Si un lote presenta algún problema, por ejemplo, la información asociada permitiría ubicarlo con mayor precisión y realizar un retiro focalizado, en lugar de sacar del mercado toda una línea.

El salto resulta especialmente relevante para industrias como alimentos, bebidas y moda, donde la trazabilidad, las fechas de caducidad, los materiales y el origen adquieren cada vez mayor importancia.

Un código con más información

La principal diferencia frente a un código de barras tradicional está en la cantidad y el tipo de información que puede asociarse al producto.

“Los códigos 2D pueden contener o dirigir a datos sobre lote, caducidad, número de serie, origen y otras características. En los formatos dinámicos, además, la información puede modificarse conforme cambia el ciclo de vida del producto”, explicó el líder de GS1.

Esto permite que un mismo código tenga distintas aplicaciones. El consumidor puede consultar información sobre materiales, cuidados o autenticidad; una empresa puede utilizarlo para logística y trazabilidad, una autoridad puede requerir información específica para verificar el cumplimiento de una regulación.

“En alimentos, por ejemplo, el sistema puede facilitar la identificación de productos próximos a caducar o pertenecientes a un lote determinado, con el potencial de reducir desperdicios y hacer más precisos los retiros”, detalló Islas Hernández.

La moda tendrá que prepararse para Europa

La industria de la moda es uno de los sectores que enfrentará mayores cambios por las nuevas exigencias de trazabilidad en Europa.

La Unión Europea avanza en el Pasaporte Digital de Producto, que contempla información relacionada con origen, materiales, reparación, reciclaje, circularidad y autenticidad. Los textiles se encuentran entre las categorías prioritarias.

Para las empresas mexicanas que exportan a Europa o forman parte de la cadena de suministro de marcas europeas, contar con estos datos será cada vez más relevante.

“Sea que nosotros exportemos a Europa o que seamos parte de la cadena logística de alguna marca de dicho continente, tenemos que contar con esta información”, apuntó José Ramón Islas.

La trazabilidad también puede utilizarse para explicar el valor de un producto y sustentar características relacionadas con sus materiales y procesos de fabricación.

“El que podamos transmitir directamente por qué estoy haciendo este proceso, cómo lo realicé, tengo exactamente toda la información del punto A al punto B y esos datos son los que también permiten sustentar el precio que tienen esos productos”, detalló.

México trabaja en una posible regulación

En México todavía no existe una fecha establecida para hacer obligatorio el uso de códigos 2D. 

GS1 México trabaja con autoridades federales para impulsar que la información que puede contener esta tecnología eventualmente pueda incorporarse a una regulación.

Islas Hernández señaló que el proceso podría seguir una ruta similar a la que tuvo la factura electrónica, cuyo desarrollo comenzó años antes de convertirse en una obligación.

Bajo esa referencia, estimó que una incorporación de este tipo en la legislación mexicana podría darse hacia los primeros años de la década de 2030.

La fecha, sin embargo, es una previsión de GS1 y no una disposición aprobada por las autoridades.

Por ahora, el principal incentivo para las empresas no necesariamente será una ley nacional, sino la necesidad de cumplir con los requerimientos de las cadenas internacionales y mantener la trazabilidad de sus productos conforme avance la adopción del nuevo estándar.

KL

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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