La dinámica en el primer cuadro de la ciudad atraviesa por una reconversión. Al año, hasta a 200 negocios del Centro Histórico de la capital poblana cierran o cambian de giro debido a la baja penetración del consumo y la presencia del comercio informal.
Así lo expuso José Juan Ayala Vázquez, representante del Consejo de Comerciantes del Centro Histórico de Puebla (CCCH), quien detalló que, si bien existe un alto flujo de visitantes en la zona, la actividad no se traduce en ventas para los negocios formalmente establecidos.
Explicó que la vocación comercial del centro cambió en las últimas dos décadas, toda vez que, ahora, la actividad se está enfocando al turismo.
“El Centro Histórico está teniendo una actividad atípica este año. Se le está apostando al turismo, pero calculamos que en este momento el 35 por ciento de los 10 mil negocios está relacionado con el turismo y 65 por ciento comercial, hay una reconversión. Ahora la gente hace las visitas, van a museos, a un safari fotográfico, nos visitan, pero no consumen”, señaló.
De las 95 manzanas que conforman el Centro Histórico, 40 concentran una alta afluencia turística y comercial, mientras que los restantes enfrentan una situación complicada, aunado a que la zona no se ha logrado recuperar del impacto por la crisis sanitaria por el covid-19 y arrastran una baja de 15 por ciento en ventas desde el confinamiento sanitario, apuntó el comerciante.
A este panorama, Ayala Vázquez agregó que factores como la inseguridad, la falta de liquidez económica, obligó a los comercios a recortar sus jornadas laborales.
“El horario que antes era de nueve de la mañana a nueve de la noche, ahora cambió de 11 a 7 por la inseguridad, por muchos temas y, ahora, también ya no podemos pagar horas extra al personal, es parte del ciclo de vida. Hay presencia de visitantes, pero no están consumiendo”, explicó.
Según el representante del CCCH, el reordenamiento del transporte público de hace unos años también afectó el comercio al mayoreo, pues alejó a clientes que tradicionalmente acudían al centro a surtir mercancías.
Abundó que la presencia del ambulantaje provoca un efecto negativo para la economía formal, sobre todo durante las temporadas altas, como el regreso a clases, ya que la venta de artículos en vía pública merma las ganancias de los negocios establecidos.
“Y ya no hay ese consumo, está cambiando el ritmo comercial. La presencia de comercio informal vendiendo productos de temporada nos pega económicamente es un tema que ha hecho que el comercio esté estancado”, señaló.
AAC