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Martes , 21.05.2019 / 00:00 Hoy

Carrera por el aire

Querétaro es considerado el principal hub del país y uno de los cinco más importantes en el mundo.

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El 22 de abril de 2015, la base área militar de Santa Lucía de la Fuerza Aérea Mexicana —en el Estado de México— abrió sus puertas para que el público en general pudiera admirar de cerca los más de 30 aviones civiles y militares. El evento estaba inspirado en Air Shows legendarios como los de París o Berlín, que tienen más de un siglo de historia.

Las piezas exhibidas incluían la flota aérea de la Fuerza Armada de México, además de algunas de las naves comerciales más avanzadas, como el Boeing 787 Dreamliner de Aeroméxico.

En su primera edición, la Feria Aeroespacial México (FAMEX) 2015 –que se realiza cada dos años– reunió a 205 empresas aeronáuticas de todo el orbe, se impartieron 76 conferencias, estuvie­ron representadas 23 universidades y recibió a más de 32,000 visitantes.

Para su tercera edición, que se realizará en abril de 2019, la FAMEX espera albergar a 505 empresas de 32 países participantes, realizar más de 4,600 encuentros de negocios y contar con la presencia de 48 instituciones educati­vas. En solo tres ediciones, este evento ya es el segundo más grande de América Latina, después de Chile.

Se trata de una expansión espectacular para un evento tan joven, pero nada sorprendente para una industria que emplea a más de 50,000 personas en nuestro país, que concentra actualmente a 330 instalaciones industriales y que, según estimaciones recientes de la Federación Mexicana de la Industria Aeroes­pacial (FEMIA), crece anualmente entre 15% y 20%, ocupa el lugar 12 o 13 entre las princi­pales industrias aeronáuticas del mundo y sus exportaciones ascendieron a 7,000 millones de dólares (mdd) solo en 2016.

[OBJECT]Para hacer crecer al sector en México, el gobierno mexicano, a traves de la Secretaría de Economía (SE), puso en marcha el progra­ma Pro-Aéreo 2012-2020, el cual busca colo­car al país dentro de los 10 primeros lugares en el mundo en ventas aeroespaciales.

“México está haciendo incursiones muy importantes y escalando en la tecnificación de partes para la aeronáutica. Eso es una gran noti­cia”, comenta Francisco Lelo de Larrea, subdi­rector de Análisis Económico del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP). Y aunque las empresas del ramo están distribuídas a lo largo de 18 estados de la Repú­blica, seguramente ninguna entidad mexicana está tan identificada con la industria aeronáutica como Querétaro: el principal hub del país y uno de los cinco más importantes en el mundo.


La nueva meca de la aeronáutica

Antes de 2000, en México existían tan solo algunas operaciones aeronáuticas aisladas, pero a partir de 2005, el gobierno mexicano inició un gran esfuerzo para impulsar las inversiones en el sector aeronáutico en el país. Ese mismo año, el Gobierno de Querétaro par­ticipó en una contienda para atraer una planta de la empresa canadiense Bombardier; otros candidatos eran Nuevo León y Chihuahua, pero Querétaro resultó exitoso.

El proyecto del nuevo centro manufacturero contó con una inversión de 200 mdd. Unos pocos años des­pués las inversiones comenzaron a arreciar.

“La industria suele ser conservadora, muy cautelosa en sus decisiones y en consecuencia el desarrollo comenzó despacio”, afirma el ingeniero Luis Lizcano, director general de la FEMIA, “pero una vez que se probó que el país tiene la capacidad para realizar trabajos de ae­ronáutica, el desarrollo se aceleró.”

En 2008, Bombardier invirtió 250 mdd más para llevar a cabo manufactura de fuselaje, en­samble de alas, estabilizadores y la fabricación e instalación de arneses eléctricos para su ae­ronave Learjet 85 en esas mismas instalaciones; y en 2011 anunció una nueva inversión de 50 mdd adicionales para la fabricación del fuselaje trasero de sus nuevas aeronaves de negocios Global 7000 y Global 8000, también en Que­rétaro. Actualmente, las operaciones de esta planta generan más de 1,800 empleos.

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De acuerdo con la compañía, lo que la atra­jo a ese estado fue su infraestructura industrial ya desarrollada, sus instituciones educativas enfocadas a la tecnología, su población califi­cada, su gobierno con políticas de desarrollo económico dinámicas y su aeropuerto moderno.

A la canadiense le siguió la francesa Safran, que en 2007 inauguró su primera planta para mantenimiento de aviones con una inversión inicial de 20 mdd. Hoy, este grupo tiene cinco plantas en Querétaro dedicadas a fabricación y reparación. Actualmente está construyendo una sexta más para fabricar aspas.

“Querétaro sin duda es uno de los hubs o de las regiones líderes en desarrollo aeroespacial en México, y esto se debe a que hay proyectos y líderes muy importantes en el tema del es­pacio como Bombardier, como Safrán, que tienen operaciones muy importantes en Querétaro. Y obviamente ayuda la cercanía que tiene con la Ciudad de México”, asevera Lizcano.

Otras empresas que se han ido asentando en Querétaro a lo largo de la última década son Airbus y Duqueine (Francia), General Electric (EU), TechOps (México, EU), Aernnova y ITP (España), por nombrar solo algunas de las 40 compañías que operan en el lugar, y que, de acuer­do con el gobierno de estado, generan 8,500 em­pleos y capta alrededor de 50% de la inversión extranjera directa (IED) aeronáutica en el país.


No son solo aviones

Pero la industria aeronáutica de Querétaro no está hecha solo de grandes nombres. De acuerdo con Juan Carlos Corral Martín, presidente del Aeroclúster de Querétaro —un clúster regio­nal—, declaró para el Fideicomiso Negocios ProMéxico el objetivo es “crear un tejido industrial basado en pequeñas compañías”. En ese sentido, y según la declaratoria de inten­ciones de la organización, uno de los objetivos del cluster es incorporar a pequeñas, media­nas y grandes empresas.

El Aeroclúster de Querétaro agrupa a 25 de las 40 empresas aeronáuticas del estado de diversos tamaños, y que en conjunto, consti­tuyen una compleja cadena de manufactura, consultorías, procesos, ingeniería y desarrollo (I&D), mantenimiento, reparación y ajustes (MRO, por sus siglas en inglés); además de sus proveedurías.

Pero uno de los principales factores para explicar el crecimiento de la aeronáutica en Querétaro es el de la formación de talento. “Hay una correlación importante entre las regiones que tienen el desarrollo de la industria y los proyectos de educación media superior y superior enfocados a la industria. Cuando hay proyecto de parte de las universidades o los gobiernos locales con un enfoque en tecnolo­gía entonces normalmente las operaciones aterrizan”, cometa Lizcano.

Tal vez el ejemplo más claro sea el de la Uni­versidad Aeronáutica en Querétaro (UNAQ), creada en 2007 como parte de las iniciativas de desarrollo del sector en el estado para formar personal especializado en aeronáutica. Hoy la UNAQ ofrece tres carreras técnicas, igual nú­mero de ingenierias y dos posgrados.

El sector académico y de investigación es considerado como uno de los tres pilares del Aeroclúster, que está integrado, además de la UNAQ, por el CONALEP, el Colegio de Estu­dios Científicos y Tecnológicos (CECYTEQ), la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), el CINVESTAV del Instituto Politécnico Nacional y el Centro Nacional de Metrología, en­tre otros, todos con apoyo del CONACYT.

Completan la “triple hélice” —empresas pri­vadas, academia y gobierno—, instituciones públicas locales y federales como el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado (CONCYTEQ) y ProMéxico. De acuerdo con Corral, se espera que en los próximos tres años se incorporen entre 50 y 100 empresas más al sector regional.


No cantan mal las rancheras

Otras regiones también empiezan a tener im­pacto en la industria aeroespacial mexicana. Como ejemplo está el área de influencia de Querétaro, que es el Bajío. Aguascalientes (1 empresa), Guanajuato (3), San Luis Potosí (5) y Jalisco (12) son algunos de los estados que albergan alguna clase de operación espacial, aunque se trata de una región muy localizadas con un polo de desarrollo en Querétaro.

Sin embargo, en el norte el escenario esotro: “Existen otras regiones que también sonimportantes, regiones que están en la fronteranorte, como Baja California, Chihuahua, Sonoray Nuevo León”, comenta Lizcano. Su desarrollose explica en parte por su cercanía al país vecino.“Obviamente sirven a parte de la industria deEstados Unidos, también Canadá”, afirma.

En estos centros también se están desarro­llando programas educativos enfocados en la aeronáutica, como el Centro de Formación Aeroespacial de Sonora y programas análogos en la Autónoma de Chihuahua, la Autónoma de Baja California. Este desarrollo de talento será fundamental si México quiere transitar de la manufactura hacia el diseño y la ingeniería en uno años.

Después de todo se trata de una industria relativamente joven y conforme vaya avanzando el tiempo, vendrán cada vez más otros proyectos que giren alrededor de ramas más sofisticadas.

Al día de hoy, y de acuerdo con estimaciones de la FEMIA, alrededor de 80% de las operacio­nes de la industria aeronáutica están dedicadas a manufactura, mientras que 11% en MRO y 9% de diseño e ingeniería.

Cada núcleo regional atrae de manera dife­rente a cada una de estas tres ramas: “Los centros de MRO normalmente están en lugares donde puede haber algo de flujo generado por las aerolíneas comerciales, como Aeroméxico, Volaris e Interjet, por ejemplo, ahí es más fácil atraer este tipo de actividades.

En cambio, en las operaciones de ingeniería el factor determi­nante es muy fácil mover el producto a través de la red y por medios digitales, ahí el factor determinante es que haya los ingenieros y la disponibilidad de recursos humanos”, explica Luis Lizcano, director de la FEMIA.


Los retos

En solo 10 años, la industria aeronáutica de México ha tenido un crecimiento exponencial: de 60 empresas en 2005 llegó a 330 en 2017. Las importaciones crecieron anualmente a una tasa de 14.5%, en promedio. Entre 2007 y 2016 la Inversión Extranjera Directa (IED) acumulada fue de 2.43 millones de dólares.

“Cuando recién empezamos a hacer este tipo de estimaciones, México se ubicaba más o menos entre el lugar 14 o 15 dentro de la in­dustria mundial, estamos hablando de por ahí de 2004, incluso; cuando empezó a desarro­llarse esta industria, ni siquiera estábamos en el ranking. Ahorita estimamos que debemos estar entre el 12 y el 13 lugar”, concluye Lizcano.

De acuerdo con la FEMIA, hacia el futuro, este sector enfrenta dos grandes retos. El primero es consolidar la proveeduría, sobre todo, en algunos procesos en los que nuestro país todavía no se realizan por falta de capacidades tecno­lógicas, como algunos procesos especializados en tratamiento de materiales para que las pie­zas y materiales de un avión resistan cambios bruscos de condiciones atmosféricas, como las que que experimenta un avión. El resto es inte­grar las cadenas productivas y la IED para que dichos procesos se realicen aquí.

El segundo es mantener el ritmo de creci­miento que México necesita para satisfacer la demanda internacional: se estima que en los próximos 20 años se necesitarán más de 36,000 nuevas naves para satisfacer las necesidades de transporte mundial. Para ello México necesita reforzar la generación de talento humano.

El dato es significativo: cuando hay mucha más gente utilizando el avión como medio de transporte lo que se requiere son más aviones y México está entrando para cubrir una nece­sidad en crecimiento.

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