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  • ¿El caos conviene a las empresas? Especialistas explican cómo transformarlo en productividad

Según la terminología empresarial moderna, el caos se deriva de cambios imprevistos fuera de control. | Foto: Pixabay

A partir de situaciones fuera de control, un nuevo orden laboral se impone con base en la vieja premisa alquimista: solve et coagula.

En la Grecia clásica ya lo tenían claro: antes de Urano, Cronos y Zeus prevalecía el caos, esa fuerza primigenia indefinida, imposible de analizar mediante un orden conceptual. 

Sí, de esa nebulosa original, según la mitología, surgieron todos los dioses asociados al orden político y económico de Atenas.

"En la actualidad, en medio de tensiones geopolíticas, reconfiguraciones mercantiles y transformaciones organizacionales, esa visión ha vuelto a ganar terreno, porque las nuevas formas de interacción laboral basadas en la “flexibilidad” no son más que una reacción al caos acumulado por décadas", afirma Sergio Madero, investigador de la Escuela de Negocios, del Tecnológico de Monterrey.

Cinco mandamientos para transformar el caos en productividad

Según la terminología empresarial moderna, el caos se deriva de cambios imprevistos fuera de control.

“Entonces se producen situaciones diversas, las cuales hay que ir ajustando de manera inmediata”, expresa Madero.

Madero sintetiza esta tarea en cinco reglas, las cuales son:

  • No fiarse completamente de datos y cifras, sino también de descripciones cualitativas que apunten al trasfondo de la situación a corregir.
  • No querer cuadrar de un día para otro un proceso desordenado por naturaleza; mejor sería encauzarlo hacia un objetivo definido de mediano o largo plazo.
  • No saturar la agenda con actividades, porque en los espacios en blanco también puede desencadenarse la creatividad.
  • No contratar solamente al talento por una trayectoria directamente relacionada con la vacante, pues el potencial en otras áreas puede aprovecharse en situaciones no previstas.
  • No despreciar los buenos resultados obtenidos por “casualidad”, ya que su estudio suele revelar causas subyacentes para sistematizar y replicar en nuevas dinámicas de trabajo.
El caos empresarial se puede evitar con cinco reglas. | Foto: Pixabay
El caos empresarial se puede evitar con cinco reglas. | Foto: Pixabay

En consecuencia, el desorden debe de ser afrontado con fundamento en procesos radicales de adaptación que, según este especialista, cobraron más relevancia a partir de la pandemia por covid-19.

“Entonces se desataron cambios acelerados, como los que experimentaría un crucero en un mar turbulento", destacó Madero. 
"La embarcación tiene que hacer una serie de modificaciones para transformarse en una lancha de poder con el fin de avanzar en medio de la tempestad”, señaló.

Esto es análogo a las empresas que, antes de aquella crisis sanitaria, parecían un crucero, claro, con problemas internos, pero finalmente no alteraban su navegación sobre las aguas tranquilas del mercado. 

Sin embargo, un cambio inesperado en las condiciones externas hizo necesaria la metamorfosis interna.

“Cada empresa tuvo que redefinir su futuro y convertirse en una lancha para superar la tormenta de la manera más rápida posible, porque simplemente no era viable quedarse dentro del caos”, detalla Madero.

La disyuntiva está puesta sobre la mesa: o asumir el desorden como plataforma de creación, al estilo de la mitología griega, o permanecer igual y hundirse en la tormenta.

Este último caso lo vivió Fernando Cortés, quien el caos laboral lo llevó al colapso. Su cargo era de ejecutivo de cuenta en un banco de la Ciudad de México.

“Entraba a las 8:30 de la mañana y salía, más o menos, a las 11 de la noche, además no comía a mis horas ni dormía bien. Llegó el momento en que mi cuerpo me lo cobró, tras vivir una impresión fuerte en el trabajo”, comentó.

Ocurrió que al inicio de un día laboral, vio entrar al banco a un cliente que anteriormente le había pedido retirar una inversión de 400 mil pesos.

A Fernando se le había olvidado hacerlo. Darse cuenta de que no había cumplido con su deber, como normalmente lo hacía, fue la gota que derramó el vaso.

“Cuando lo vi solamente recuerdo que le dije a mi compañera contigua que no podía respirar, y de ahí no supe nada hasta que desperté en el hospital tras diez días de haber permanecido en coma", contó.

Fernando comprendió que cuando el caos se absolutiza pierde su finalidad: la creatividad. 

Se convierte solamente en un punto de partida nocivo; sería como el caos descrito en la mitología griega, pero sin génesis de dioses.

El caos laboral te puede llevar al colapso. | Pixabay
El caos laboral te puede llevar al colapso. | Pixabay

El lado positivo del desorden

El caos bien entendido fomenta la creatividad y esto, de acuerdo con Grisha Suquet Unkind, neuropsiquiatra de la Sociedad Mexicana de Neurología y Psiquiatría, se constata en muchas disciplinas, desde la poesía, la música hasta el deporte y la actividad empresarial.

La creatividad es un mecanismo para entender el caos interno, dentro del cual hay ideas desorganizadas. Por ejemplo, la ansiedad y la melancolía son tormentas internas que pueden servir como motores que dan paso al orden”, precisa.

Ese caos, según Grisha, nutre el cerebro diseñado para encontrarle sentido y estructura a la realidad; no obstante, cuando el esfuerzo mental es desmedido puede llevar a ideas delirantes asociadas con encontrar orden donde no lo hay, o al colapso, como le sucedió a Fernando.

“Mientras que el extremo opuesto significa vivir en un estado completamente inestable, ambivalente, determinado por las circunstancias en todo momento, lo cual tampoco es compatible con el funcionamiento de la sociedad”, destacó.

De ahí que, a nivel empresarial, se diga que cierto grado de caos es bueno, siempre y cuando pueda enmarcarse en un proceso regulado orientado a la productividad. 

Así se constata con la instrumentación de modalidades híbridas, en las cuales se ha permitido a los empleados trabajar de manera presencial o a distancia, como ellos lo prefieran.

En este tenor, Sergio Madero, retomando la metáfora del mar turbulento, recomienda que no vale la pena perder la tranquilidad ni la oportunidad de ser productivos en la lancha de poder durante el viaje, en medio de la tormenta.

“Tenemos que hacer ajustes para poder mantener parámetros bien claros. El piloto de la lancha es quien tiene que dar seguimiento a las métricas de utilidad e impacto en resultados, mientras analiza nuevas propuestas de valor. Son los indicadores que actualmente las empresas piden”, comenta.

Disolver para luego reestructurar

Siguiendo el principio alquimista de solve et coagula, referido al arte de obtener una pieza nueva con el metal fundido de una pieza antigua, las empresas se encuentran en el proceso de solidificación de una nueva cultura laboral a partir de la fundición de las antiguas estructuras. 

De acuerdo con Madero, el molde de la flexibilidad con cuatro asideras es necesario para no fracasar en el intento.

“Hay que considerar la flexibilidad en el horario, en los espacios de trabajo, en las labores a distancia y, por último, en la compensación variable de acuerdo con las metas alcanzadas por los empleados”, específica.

Madero opina que aún falta profundizar en este esquema sobre todo en compañías tradicionales, practicantes de un cumplimiento irrestricto de horarios en oficina como si fuera lineamiento invariable.

¿Qué son las asideras?

Entretanto, Fernando, el ex ejecutivo de banco, demuestra más madurez en su nuevo empleo como gerente de proyectos en una compañía de comunicaciones.

A partir de aquella mala experiencia laboral, Fernando ha sabido transformarse, a semejanza de un lingote de oro que, tras ser fundido, adquiere la forma de una corona. 

Comprendió, en consonancia con la mitología griega, que el caos no es estéril, sino fructífero.

“Ya no le doy la prioridad número uno a mi trabajo, porque la prioridad número uno ahora soy yo. Hago todo lo posible por hacer bien las tareas asignadas, pero no les dedico más energía que la debida”, cuenta Fernando.

Todo esto conforme con el molde de la flexibilidad de cuatro asideras, escritas anteriormente por Sergio Madero, son: 

  • Horario
  • Espacios de trabajo
  • Labores a distancia
  • Compensación, 

En resumen, Fernando llegó al fondo del caos, basamento del nuevo pilar de la productividad.


KL

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