La revolución digital que se despliega en todo el sector bancario se prepara para reducir casi dos terceras partes de las ganancias de algunos productos financieros, ya que las nuevas compañías de tecnología bajan los precios y erosionan los márgenes de utilidades de los bancos.
Esa es una de las principales predicciones que hace la consultora McKinsey en su revisión anual del sector bancario mundial, que se publicará hoy, donde retrata que los bancos enfrentan “una lucha de alto riesgo” para defender su modelo de negocio frente a los trastornos digitales. McKinsey dice que la competencia tecnológica va a reducir 60 por ciento las utilidades de los préstamos minoristas no hipotecarios, como tarjetas de crédito y financiamientos automotores, y 40 por ciento sus ingresos en la siguiente década.
Predice que se perderá una parte de las utilidades y de los ingresos, más pequeña pero aun así importante, por el procesamiento de pagos, los préstamos a la pequeña y mediana empresas, la gestión de patrimonio y las hipotecas. Éstos se van a reducir entre 10 y 35 por ciento, dijo McKinsey.
Philipp Härle, coautor del informe, dice: “El impacto más importante lo vemos en la erosión del precio, ya que las empresas de tecnología permiten prestar servicios financieros a una fracción del costo, y esto se va a transferir en gran medida a la reducción de los precios para los clientes”.
Dijo que la mayoría de las empresas de tecnología se enfoca en seleccionar las partes más lucrativas de la relación de los bancos con sus clientes, por lo que los deja como proveedores “torpes” para capacidades en términos de balance. “La mayoría de los atacantes no quiere convertirse en un banco”, dijo Härle. “Quiere meterse entre el cliente y el banco y obtener utilidades de eso”.
McKinsey dijo que el año pasado los bancos obtuvieron 1.75 billones de dólares en ingresos por actividades de apertura y ventas, con las que ganaron un retorno sobre capital de 22 por ciento, mientras que obtuvieron 2.1 billones de dólares de ingresos de las provisiones de balance con un rendimiento sobre capital de solo 6 por ciento.
La consultora dice que la industria tiene dos opciones: “O los bancos luchan por su relación con los clientes, o aprenden a vivir sin ella y se convierten en un proveedor ágil de capacidad de balance de marca blanca (o marca propia)”, dijo.
Mientras predice una alteración en el futuro, McKinsey dijo que no hay evidencia de que el trastorno digital ya empezó a comerse la participación de mercados de los bancos. La participación mundial de concesión de crédito se mantiene constante en los últimos 15 años.
Härle dijo que un factor que puede desacelerar la erosión de la participación de mercados de los bancos es si los reguladores deciden emprender acciones contra los alteradores, a fin de imponerles reglas de capital y cumplimiento similares a las que enfrentan los bancos.
