Los mercados mundiales de productos básicos alimentarios comenzaron el año con estabilidad; sin embargo, la aparición de condiciones del fenómeno de El Niño elevará en 2.5 por ciento el índice mundial de precios de los productos básicos alimentarios, apuntó el Grupo Banco Mundial.
En su informe 'Perspectivas de los mercados de productos básicos', añadió que la intensificación del conflicto en Oriente Medio ha alterado esa estabilidad y ha introducido una nueva volatilidad en el comercio de alimentos y los mercados de insumos.
“La aparición de condiciones del fenómeno de El Niño, el aumento de los costos de la energía y los fertilizantes, la creciente demanda de biocombustibles y las posibles restricciones comerciales podrían impulsar los precios de los alimentos muy por encima de las proyecciones actuales”, dice el informe.
Las condiciones meteorológicas asociadas a El Niño han aparecido y se espera que aumenten hasta alcanzar niveles moderados o intensos durante el otoño del hemisferio norte.
Este fenómeno es un evento climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
Altera la temperatura del mar, modifica la presión atmosférica y los patrones de viento globales, provocando sequías severas en algunas regiones e inundaciones extremas en otras, generando pocas condiciones para la siembra de alimentos.
Conflicto en Medio Oriente
Por otro lado, el Grupo Banco Mundial indicó que el cierre del estrecho de Ormuz disparó los precios de fertilizantes (urea, fosfato) y gas natural licuado a niveles no vistos desde 2022, donde en su escenario base proyecta que las presiones alimentarias se atenuarán en el tercer trimestre de 2026.
Sin embargo, refirió que existe riesgo tanto de mayores costos inmediatos de producción como de que, a largo plazo, los agricultores reduzcan el uso de fertilizantes o migren a cultivos menos intensivos en insumos, afectando los rendimientos.
“En el largo plazo, los elevados precios de los fertilizantes podrían llevar a los agricultores a reducir el uso de estos productos o a cambiar hacia cultivos que requieran menos de ellos, lo que reduciría los rendimientos, limitaría la oferta de alimentos y ejercería una mayor presión alcista sobre los precios”.
Los cuatro riesgos son simultáneos y potencialmente acumulativos: un conflicto prolongado en Oriente Medio, más demanda de biocombustibles, un fenómeno de El Niño intenso y nuevas restricciones comerciales podrían combinarse para llevar los precios muy por encima de las proyecciones actuales
IYC