Hace 16 años, cuando eran estudiantes en la Universidad Anáhuac del Sur, Rodrigo y Karla crearon una fundación para apoyar a personas de escasos recursos en México. Le llamaron AMAR A.C. (Atención Médica y Ayuda Rural) y ese proyecto fue modificándose con el paso de los años.
Hoy, su empresa, Amar Hidroponia, se dedica al cultivo de chile habanero sin tierra y crece a través del modelo de franquicias, con casas sombra que producen el picante a gran escala. Su centro de distribución se encuentra en Cancún, Quintana Roo, y el de comercialización se ubica en McAllen, Texas, tras un proceso de evolución del negocio.
“Al toparnos con la hidroponia —cultivo de plantas sin tierra—, nos dimos cuenta que era una herramienta muy útil para ayudar a personas de escasos recursos, y a partir de ahí comenzamos a dar cursos de capacitación en hidroponia, empezamos a capacitar gente de comunidades rurales y la misma gente nos dijo: ‘Oye, y ¿por qué no financian el programa capacitando a particulares?, y de esa forma va a ser autosustentable el proyecto'”, relata Rodrigo Domenzain, CEO de Amar Hidroponia, en conferencia de prensa.
EVOLUCIÓN
Después de la primera etapa de capacitaciones —que en la actualidad continúan impartiendo los fines de semana—, descubrieron el potencial de comercialización de los alimentos cultivados mediante la hidroponia, y con la ayuda de sus familiares iniciaron la venta de verduras en una bodega de la Central de Abasto de la Ciudad de México, lo cual se convirtió en el punto de partida para llegar a Estados Unidos.
“De ahí saltamos a súperes: Chedraui, Comercial Mexicana, pero luego nos dimos cuenta que la gran mayoría de la verdura, que era chile habanero hidropónico, se iba a Estados Unidos, entonces, platicando con la misma gente de la Central de Abasto preguntamos ‘Oye y ¿a dónde se van a llevar toda esta verdura?’… No, que a Estados Unidos. ‘¿A qué parte?’. A Los Ángeles.
“Entonces agarramos un avión y tal cual nos fuimos a Los Ángeles sin conocer a nadie. Llegamos directamente a la Central de Abasto en Olympic, nos paramos allí y me acerqué a una persona completamente latina, mexicano, y le pregunté: ‘Oye, ¿a cómo están los chiles habaneros?’, y él me contestó: ‘Tú no vienes a comprar chiles habaneros, tú vienes a venderlos’… Desde ahí te das cuenta que están completamente familiarizados con lo que estamos haciendo aquí”, describe Rodrigo Domenzain.
En México, primero constituyeron Amar Hidroponia S.P.R. de R.L., después en Estados Unidos crearon Amar Hidroponics, para la comercialización de la verdura, y en San Diego, California, formaron Amar Hidroponics Inc.
“Fuimos saltando de la capacitación a la construcción de invernaderos y a la comercialización de la verdura, y finalmente nos topamos con Alcázar y Compañía, una empresa que nos ha apoyado muchísimo, nos ha respaldado en muchas áreas. Nos han apoyado muchísimo con el tema del desarrollo de la franquicia, porque para nosotros esta parte fue fundamental”.
PARA EMPRENDEDORES
Las franquicias de Amar Hidroponia pueden ser oportunidades para personas que buscan iniciar un negocio mediante ese modelo. Consisten en la instalación y puesta en operación de una casa sombra donde se cultivan los chiles habaneros con la técnica de la hidroponia.
El costo total de la franquicia es de 2.5 millones de pesos, que contemplan los costos del terreno, del capital humano de trabajo y de la formación del invernadero o casa sombra.
—¿Cómo es el proceso para alguien que quiere emprender con ustedes?, se le pregunta al CEO de Amar Hidroponia.
"Primero es la carta de la intención de compra, que se da un pago de 150 mil pesos, en donde se firma la carta intención, y también se firma en ese momento la circular oferta de franquicia, que tenemos que esperar un periodo de 30 días, que en la ley no dice si son hábiles o no, entonces en Alcázar por eso nos recomendaron que fueran 45 días naturales para cubrir esta parte. Es el único requisito para comprar una franquicia, que marca la ley.
"Ya después firmamos el contrato el contrato de franquicia y se paga el monto restante por un millón 850 mil pesos. En el inter, ellos (los franquiciatarios) tienen que comprar la tierra, nosotros les vamos a decir dónde, cómo, con quién, y la limpieza del terreno, que ahí se contratan máquinas, se limpia, se deja todo nivelado y perfecto, y ya empezamos a trabajar en paralelo".
—¿Cuál es el perfil que buscan en quienes quieren poner una franquicia?
"Es gente que le interese sumar al proyecto, que aporte, no solamente la parte económica. Nosotros al principio, antes de la asesoría de Alcázar, nosotros aceptábamos a quien fuese, pero después de la asesoría con ellos tomamos la decisión de que no cualquier persona se convierta en un prospecto, sino que hay gente que, si no tiene una intención de crecer con nosotros, o que vemos que se puede poner en riesgo nuestro ‘Know how’ (conocimiento del negocio), simplemente preferimos no venderle.
"Hay otro lema en la Central de Abasto, que es: ‘Más vale bien podrido a mal vendido’. Y es cierto: nos encanta el dinero, pero si eso nos va a condenar o nos va a poner en una situación poco cómoda y nos va a generar un cáncer, no nos interesa".
METAS
Amar Hidroponia se plantea en el corto plazo crecer de 25 —actuales— a 50 hectáreas de cultivo, a finales de febrero de 2016, y llegar a 100 hectáreas antes de que termine el año. Pero las miras de la empresa van más allá: Rodrigo Domenzain se propone llegar a una IPO (Oferta Pública de Venta, siglas en inglés), para que la compañía cotice en la Bolsa de Valores.